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Una de las disputas más frecuentes en el mercado del alquiler en España aparece cuando surge una avería en la vivienda. La pregunta es siempre la misma: quién paga. No se trata de un detalle menor, porque muchas reparaciones implican gastos relevantes y suelen convertirse en foco de conflicto entre propietarios e inquilinos.

La normativa vigente establece un reparto claro de responsabilidades. La Ley de Arrendamientos Urbanos regula qué arreglos debe asumir el arrendador, cuáles corresponden al arrendatario y qué ocurre cuando las obras afectan el uso normal de la vivienda alquilada.

Todos los propietarios deberán pagar los arreglos de la vivienda en alquiler.
Todos los propietarios deberán pagar los arreglos de la vivienda en alquiler.Fuente: ShutterstockShutterstock

Arreglos que debe cubrir el propietario en un alquiler

El principio fundamental de la legislación es inequívoco. El propietario tiene la responsabilidad de realizar las reparaciones necesarias para preservar la vivienda en condiciones óptimas de habitabilidad. Así se establece en el artículo 21.1 de la Ley de Arrendamientos Urbanos, que estipula que el arrendador debe mantener el inmueble en condiciones adecuadas para el uso acordado.

Esto abarca, por ejemplo, daños que afecten las instalaciones básicas o elementos esenciales del inmueble, siempre que tales averías no hayan sido ocasionadas por el inquilino. Además, estas reparaciones no permiten un incremento en el precio del alquiler, ya que son parte de las obligaciones legales del propietario.

Todos los propietarios deberán pagar los arreglos de la vivienda en alquiler.
Todos los propietarios deberán pagar los arreglos de la vivienda en alquiler.Fuente: ShutterstockShutterstock

Cuándo los inquilinos deben asumir los arreglos

La ley también contempla excepciones. Si el deterioro se produce por un uso indebido, una actuación negligente o un daño causado por el arrendatario, la reparación deja de ser responsabilidad del propietario. En esos casos, el coste debe asumirlo el inquilino.

A esto se suman las pequeñas reparaciones derivadas del desgaste por el uso ordinario de la vivienda. Son arreglos menores que forman parte del mantenimiento cotidiano del inmueble y que, por norma general, corresponden al arrendatario. La clave está en distinguir entre una avería estructural o funcional y un desgaste normal por el uso diario.

Obligaciones del inquilino ante una avería

El inquilino no solo puede exigir distintas reparaciones. También tiene responsabilidades. La primera es comunicar de inmediato al propietario cualquier incidencia que requiera intervención en la vivienda. Si no lo realiza y el problema se agrava, dicha omisión puede acarrear consecuencias.

La normativa también impone al arrendatario la obligación de facilitar la revisión directa del estado del inmueble, ya sea por el propio propietario o por los técnicos que este designe. Esta obligación resulta imprescindible para verificar el alcance del daño y llevar a cabo las obras correspondientes.

Cuando las reparaciones superan los 20 días, el inquilino tiene derecho a una reducción proporcional del alquiler. Además, si las obras impiden continuar habitando la vivienda, la ley contempla medidas adicionales. En ese caso, la distribución de responsabilidades deja de ser una cuestión informal y genera efectos económicos concretos para ambas partes.