

- Aina encuentra una habitación por 350 euros: “Pagar un piso siempre supondrá una gran parte de mi sueldo”
- Estudiar en Barcelona desde fuera: despertador a las 6 y hasta dos horas de viaje
- Los estudiantes extranjeros, otro factor de presión sobre el alquiler en Barcelona
- Barcelona alcanza el alquiler de habitaciones más caro de España
El acceso a la vivienda se ha convertido en uno de los principales obstáculos para muchos estudiantes que quieren formarse en Barcelona. El encarecimiento del alquiler obliga a algunos jóvenes a permanecer en sus municipios de origen y afrontar largos desplazamientos diarios, mientras otros recurren a habitaciones compartidas y fórmulas cada vez más precarias para poder vivir cerca de sus centros de estudio.
Esta situación afecta tanto a estudiantes catalanes como a jóvenes procedentes de otras comunidades autónomas. A ello se suma la creciente llegada de alumnos extranjeros con mayor poder adquisitivo, en un mercado en el que el precio de las habitaciones alcanzó los 650 euros durante el segundo trimestre de 2026, la cifra más alta de España.
Aina encuentra una habitación por 350 euros: “Pagar un piso siempre supondrá una gran parte de mi sueldo”
“Hace un tiempo viví en Barcelona, pero estos años no me salían los números. Prefería quedarme en Granollers e ir en Rodalies, aunque sea una mierda y todos lo sepamos”, cuenta a EFE Aina, quien tras finalizar sus estudios de Teatro este año se mudará a la ciudad condal para cursar el grado en Educación Primaria mientras compagina los estudios con dos empleos.
Su caso refleja una realidad cada vez más habitual entre estudiantes que, ante el elevado coste de alquilar una habitación en Barcelona, optan por estudiar en otras ciudades o mantenerse en sus municipios de origen para evitar el gasto que supone residir en la capital catalana.
A partir de septiembre, Aina trabajará como coordinadora de comedor y profesora de teatro mientras estudia. Pagará 350 euros de alquiler por una habitación en un piso compartido, una cantidad que, sumada a los gastos y a la alimentación, se llevará aproximadamente la mitad de su sueldo.
“La inestabilidad de ser actriz me lleva a la precariedad. Pagar un piso siempre supondrá una gran parte de mi sueldo, pero por suerte encontré esta opción gracias a contactos y no buscando en páginas, donde vi precios sobre los 500 y 600 euros”, explica la joven.

Estudiar en Barcelona desde fuera: despertador a las 6 y hasta dos horas de viaje
El elevado precio de la vivienda llevó a Arnau, residente de Begues, a unos 35 kilómetros de Barcelona, a permanecer en su municipio durante sus años universitarios. Para llegar a las primeras clases de Periodismo y Humanidades en la Universidad Pompeu Fabra (UPF), tenía que poner la alarma a las 6 de la mañana.
Su localidad, situada en la montaña dentro del Parc Natural del Garraf, cuenta con una única línea de autobús que tarda unos 40 minutos en llegar a Gavà, donde debe enlazar con otros medios de transporte.
“Antes de tener el carné de conducir tardaba unas dos horas como mínimo para llegar a clase. Cuando me lo saqué, me compré un coche de segunda mano y conducía de Begues a El Prat. Allí cogía el metro o el tren hacia Barcelona”, relata el joven de 26 años.
Los desplazamientos diarios provocaron un importante desgaste físico y emocional. Sus clases comenzaban a las 8:30 horas y algunos días no terminaban hasta las 21:30 horas, una situación que incluso le obligó en ocasiones a finalizar algunas pruebas con rapidez para no perder el transporte de vuelta a casa.
Los estudiantes extranjeros, otro factor de presión sobre el alquiler en Barcelona
La situación de jóvenes como Aina y Arnau contrasta con la de una parte de los estudiantes extranjeros que llegan a Barcelona con presupuestos más elevados. Su presencia aumentó un 6,8% durante el último curso respecto al anterior, hasta situarse en unos 33.000, según la plataforma Live4Life, especializada en el alquiler de pisos y habitaciones para universitarios y jóvenes profesionales.
En declaraciones a EFE, su director general, Alberto Añaños, asegura que Barcelona “está atrayendo a un estudiante que no escatima en gastos y recursos, a gente con un poder adquisitivo muy alto”, atraída por el clima y unos precios asequibles para sus bolsillos.
Las diferencias entre los presupuestos disponibles quedan reflejadas en los anuncios publicados por estudiantes que buscan alojamiento. “¡Hola, soy Joshua! Un estudiante de máster de Irlanda que se muda a Barcelona en septiembre. Estoy buscando una habitación privada con un presupuesto de 700 euros”. Mensajes como este aparecen con frecuencia en ‘De Pis en Pis’, un grupo de Facebook utilizado por estudiantes para buscar alojamiento en Barcelona.
En ese mismo espacio también se publican solicitudes de alumnos nacionales con una capacidad económica más limitada: “Me llamo Júlia, tengo 24 años y soy maestra de primaria. Busco habitación en Barcelona de cara a enero o febrero, con un presupuesto máximo de 380 euros”.

Barcelona alcanza el alquiler de habitaciones más caro de España
La presión sobre la vivienda para estudiantes se refleja también en la evolución de los precios. Según la plataforma europea de alquiler para estudiantes HousingAnywhere, durante el segundo trimestre de 2026, el precio del alquiler de las habitaciones en Barcelona alcanzó los 650 euros, la cifra más elevada de toda España.
Además, el importe registró un crecimiento del 8,3% respecto al mismo trimestre del año anterior. La subida consolida las dificultades para acceder a una habitación en la ciudad y explica por qué cada vez más estudiantes se ven obligados a buscar alternativas, desde compartir piso hasta asumir largos trayectos diarios para poder continuar con su formación.




