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Un nuevo informe de la OCDE publicado esta semana confirma lo que el economista español Lluc Charles Flaqué viene advirtiendo desde hace tiempo: subir el salario nominal no es lo mismo que mejorar el nivel de vida. En España, entre 2018 y 2025, la cuña fiscal creció al doble del ritmo promedio de la organización, borrando buena parte de las ganancias salariales que el Gobierno celebra como un logro histórico.

“Lo que se ha ganado en euros se ha perdido en capacidad de compra. El debate no debería centrarse en el salario nominal.”

Lluc Charles Flaqué. Economista.

Con un aumento del 25% en el salario pero 0% en poder real

Charles Flaqué parte de un dato que parece esperanzador: el salario medio en España pasó de aproximadamente 1700 euros mensuales en 2018 a cerca de 2150–2200 euros en 2025, un incremento del 25%. “A simple vista parece significativo”, reconoce el economista, “pero la inflación acumulada en ese mismo período se sitúa en el entorno del 24–25%. Es decir, en términos reales, el aumento salarial ha sido prácticamente nulo”.

A ese primer ajuste se suma un segundo factor que, según Charles Flaqué, recibe mucha menos atención en el debate público: la presión fiscal. Según datos comparables de Eurostat, pasó del 34,5% del PIB en 2018 a cerca del 39–40% en 2025.

El resultado, proyectado sobre el trabajador medio, es que una renta disponible que en 2018 rondaba los 1350 euros (tras descontar impuestos sobre un sueldo de 1700 euros) se encuentra hoy en niveles similares o incluso ligeramente inferiores en términos reales.

Lluc Charles Flaqué, economista: "El ciudadano medio hoy no es más rico que en 2018; en muchos casos, es más pobre". Fuente: Pixabay
Lluc Charles Flaqué, economista: "El ciudadano medio hoy no es más rico que en 2018; en muchos casos, es más pobre". Fuente: Pixabay

La OCDE lo confirma: España, entre los siete casos más afectados

El informe anual de la OCDE sobre la cuña fiscal, publicado el 22 de abril en París, pone cifras precisas a lo que el economista describía en términos estructurales. En 2025, los salarios reales en España subieron un 1,2%, pero el tipo impositivo medio para personas físicas se incrementó un 1,5%.

El resultado: una pérdida de poder adquisitivo después de impuestos del 0,3%. España aparece así en un grupo de apenas siete países de la OCDE (junto a Austria, Estonia, Alemania, Corea del Sur, México y Reino Unido) donde la fiscalidad creció más que los salarios.

La cuña fiscal española (la suma del impuesto sobre la renta y las cotizaciones) se situó en el 41,4% del salario, claramente por encima de la media de la OCDE (35,1%) y con un alza de 0,31 puntos, el doble que el promedio de la organización. España ocupa el décimo lugar entre los países con mayor carga fiscal sobre los salarios, por detrás de Bélgica (52,5%), Alemania (49,3%) y Francia (47,2%), entre otros.

“Vivienda, alimentación, energía o servicios básicos han experimentado subidas muy superiores al salario real disponible. El resultado no es una mejora del bienestar, sino una sensación generalizada de pérdida de poder adquisitivo”.

Lluc Charles Flaqué. Economista.

“El discurso del salario nominal es, como mínimo, incompleto”

Charles Flaqué es taxativo a la hora de señalar las limitaciones del relato oficial: “Cualquier narrativa basada únicamente en la subida de salarios es, como mínimo, incompleta”.

Para el economista, el debate debería pivotarse sobre tres variables simultáneas: el salario real ajustado por inflación, la carga fiscal efectiva sobre el trabajador, y el coste de vida estructural. “Mientras estas tres variables no evolucionen de forma equilibrada, la fotografía que se ofrece al ciudadano es parcial”, advierte.

La propia OCDE introduce un matiz que el economista conoce bien y que la organización reconoce en su informe: el indicador de poder adquisitivo después de impuestos no captura los beneficios indirectos que los ciudadanos obtienen de servicios públicos como sanidad, educación o subsidios al consumo básico.

Charles Flaqué no descarta ese argumento, pero lo relativiza: “La calidad y cobertura de esos servicios también está bajo presión. No se puede compensar una pérdida de renta real con servicios que tampoco se expanden proporcionalmente”.

Trabajar en España: estas son las comunidades autónomas con el salario medio más alto. (Imagen: Pixabay)
Trabajar en España: estas son las comunidades autónomas con el salario medio más alto. (Imagen: Pixabay)

Un coste laboral contenido que no llega al bolsillo

La paradoja española es notable: a pesar de tener una cuña fiscal elevada, el coste total de la mano de obra para las empresas sigue siendo relativamente moderado. Según la OCDE, España ocupa el puesto 19 entre los 38 miembros, con un coste medio de 75.101 dólares en paridad de poder adquisitivo, apenas por encima de la media de 74.072 dólares y muy lejos de los líderes como Alemania (113.595) o Suiza (113.350).

Eso significa que la presión fiscal recae de forma desproporcionada sobre el trabajador neto, no sobre el coste empresarial.

“Entre 2018 y 2025, España ha vivido una subida de salarios nominales, pero no una mejora equivalente en la capacidad económica real de los ciudadanos”, concluye Charles Flaqué. “Y esa diferencia, aunque menos visible en el discurso político, es la que realmente determina el bienestar.”