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Los grandes proyectos de ingeniería suelen construirse con hormigón y acero, pero uno de los más ambiciosos del mundo se levantó con plantas. En 1978, China puso en marcha la Gran Muralla Verde, una iniciativa gubernamental diseñada para frenar la erosión del suelo y contener las devastadoras tormentas de arena del desierto.

Tras décadas de trabajo y cerca de 78.000 millones de árboles plantados, el esfuerzo elevó la cobertura forestal desde un escaso 10 % en 1949 hasta casi un 25 % en la actualidad. Lo que parecía un triunfo ecológico sin matices, sin embargo, ha revelado una cara B completamente inesperada.

Los problemas detrás de la reforestación en China.
Los problemas detrás de la reforestación en China.

Qué descubrió el estudio sobre la reforestación

Una investigación publicada en la revista científica Earth’s Future, firmada por las universidades de Tianjin, Agrícola de China y Utrecht, ha sacado a la luz que esa reforestación masiva está alterando el reparto de los recursos hídricos del territorio.

La clave está en un proceso llamado evapotranspiración, que combina la evaporación del suelo y la transpiración de las plantas a través de sus poros.

Al convertir enormes extensiones de pastizales y cultivos en frondosos bosques, ese fenómeno se disparó, inyectando en la atmósfera una cantidad de humedad mucho mayor que antes.

Ese cambio ha modificado las dinámicas climáticas locales. La humedad se ha desplazado hacia la meseta tibetana, que ha ganado disponibilidad de agua, mientras otras zonas del país se quedaban desprotegidas.

El desequilibrio generado en el flujo acuífero a partir de la reforestación en China.
El desequilibrio generado en el flujo acuífero a partir de la reforestación en China.Sebastian Carrasco

Por qué se están secando las zonas que se querían proteger

El desplazamiento de la humedad ha perjudicado a dos grandes regiones: la árida del noroeste y la monzónica del este, que juntas representan cerca del 74 % del territorio chino. Aunque la transformación de pastizales en bosques aumentó las precipitaciones en algunos puntos, la masa vegetal consume tanta agua que la disponibilidad neta en ríos y acuíferos ha disminuido de forma significativa.

El noroeste ha sido el más castigado, al perder grandes volúmenes de agua en favor del altiplano tibetano. Es la paradoja del proyecto: los árboles que debían proteger esas tierras han contribuido a restarles el recurso más valioso, el agua.

Qué dilema plantea para el futuro

La situación tiene una dimensión humana y económica enorme. Las regiones del norte concentran cerca del 46 % de la población y más de la mitad de las tierras cultivables, pero solo disponen del 20 % del agua del país. La pérdida adicional de recursos hídricos en esas zonas agrava un desequilibrio que ya era delicado.

El hallazgo deja una lección que va más allá de China. Los expertos advierten de que la restauración ambiental a gran escala no se reduce a plantar árboles, y que los futuros proyectos de reforestación deberán estudiar con detalle estas complejas retroalimentaciones hidrológicas, para garantizar que no terminen secando justamente las zonas que se pretende proteger.