

En Italia, existe una práctica particular dentro del sistema bancario, debido a que algunos bancos almacenan quesos Parmigiano-Reggiano y los utilizan como garantía para otorgar créditos a productores locales.
Uno de los principales ejemplos es el banco Credito Emiliano, conocido como Credem, que desde la década de 1950 acepta hormas de este queso como respaldo para conceder préstamos. Incluso, actualmente acumula más de medio millón de piezas, valoradas en más de 300 millones de euros.
La lógica detrás de este sistema está relacionada con el largo proceso de maduración del Parmigiano-Reggiano. Esto se debe a que algunas hormas necesitan hasta 36 meses antes de poder comercializarse, lo que obliga a las pequeñas queserías a mantener una gran cantidad de capital inmovilizado durante años.
De esta forma, el banco permite a los productores obtener liquidez antes de vender el queso. Al mismo tiempo, conserva un producto de valor elevado como garantía del préstamo.
¿Cómo funcionan los bancos de queso en Italia?
Cuando los productores entregan las hormas de Parmigiano-Reggiano, Credem puede adelantarles entre el 60% y el 80% de su valor. Mientras tanto, el queso continúa su proceso de maduración en almacenes especializados situados en Reggio Emilia y Módena.
Para las queserías, este mecanismo permite disponer de dinero sin tener que esperar hasta tres años para vender el producto. Por su parte, las propias hormas funcionan como garantía para los bancos. En caso de que el productor no devuelva el crédito, la entidad puede vender el queso y recuperar parte del dinero prestado.

De esta forma, el sistema se ha modernizado con el paso de los años. Actualmente, algunos productores pueden utilizar sus quesos como garantía sin trasladarlos físicamente a las instalaciones del banco, lo que amplía la capacidad para conceder financiación.
En este contexto, el negocio ha alcanzado una dimensión considerable. Italia produce alrededor de 4 millones de hormas de Parmigiano-Reggiano al año, mientras que estos sistemas de almacenamiento pueden concentrar aproximadamente 500.000 piezas. Sin embargo, las olas de calor que ha atravesado Europa durante la última temporada de verano amenaza con desestabilizar este particular sistema.
Las altas temperaturas amenazan a los bancos que conservan quesos Parmigiano-Reggiano
La ola de calor registrada en Europa hizo que almacenar cientos de miles de quesos exigiera mantener condiciones precisas durante todo el proceso de maduración.
Además, el consumo energético necesario para refrigerar las instalaciones de Credem aumentó cerca de un 30% durante los picos de calor. Ante esta situación, su unidad de almacenamiento, MGT, mejoró los sistemas de refrigeración y las calderas, reforzó el aislamiento térmico de los edificios y aumentó la producción de energía renovable.
El calor también afecta al proceso antes de que el queso llegue a las bóvedas. Con temperaturas superiores a los 40 grados, las vacas pasan más tiempo tumbadas, comen menos y pueden producir hasta un 10% menos de leche, lo que también eleva los costes de toda la cadena productiva.

¿Por qué el queso Parmigiano-Reggiano tiene tanto valor?
El Parmigiano-Reggiano es un queso de alto valor económico y cultural. Por ejemplo, su nombre está protegido por una Denominación de Origen Protegida (DOP) y únicamente puede utilizarse para el queso elaborado conforme a las normas establecidas dentro de determinadas zonas del norte de Italia.
En cuanto a su producción, se concentra principalmente en las provincias de Parma, Reggio Emilia, Módena y partes de Mantua y Boloña. La industria está valorada en alrededor de 4000 millones de euros y cuenta con unas 300 queserías certificadas.
Asimismo, su largo proceso de maduración, su demanda internacional y el control sobre su producción permiten que cada horma conserve un valor relativamente estable durante meses o años. Esta es precisamente la combinación que explica por qué puede funcionar como garantía para una entidad financiera.


