

Durante buena parte de la Edad Media, Génova y Venecia dominaron el comercio marítimo mediterráneo. Hoy, ese privilegio pertenece a España: los puertos de Valencia, Barcelona y Algeciras son los más importantes del Mediterráneo occidental y paso obligatorio para miles de buques cada año.
Italia quiere recuperar terreno comercial. Para eso, Génova ha comenzado una de las obras de ingeniería marítima más ambiciosas que se han visto en Europa en décadas.
Frente a la Costa Liguria, el consorcio PerGenova Breakwater, liderado por Webuild para la Autoridad Portuaria del Mar de Liguria Occidental, está construyendo un gigantesco rompeolas offshore que rediseñará por completo el acceso marítimo al principal complejo portuario del norte de Italia.
El objetivo es que el puerto de Génova pueda recibir a los barcos más grandes del mundo, muchos de los cuales hoy hacen escala en España.

Las características del nuevo muro de hormigón más grande de Europa
La infraestructura superará los seis kilómetros de longitud y se construye mediante más de 70 cajones celulares de hormigón armado, estructuras gigantes fabricadas en tierra, transportadas por mar e instaladas sobre el fondo marino con precisión milimétrica.
Las dimensiones de cada cajón son difíciles de imaginar. Los más grandes alcanzan hasta 67 metros de largo, más de 30 metros de ancho y cerca de 33 metros de altura, una escala comparable a la de un edificio de diez plantas.
Una vez instalados, sus cavidades internas se rellenan con roca para aumentar el peso y reforzar la resistencia frente al oleaje, las corrientes y la presión del Mediterráneo.
Lo que convierte esta obra en un caso único en Europa es su profundidad. Las cimentaciones se ejecutan a unos 50 metros bajo el nivel del mar, una cifra poco común incluso en los grandes proyectos portuarios del continente.
Webuild la describe como la infraestructura de este tipo más profunda construida actualmente en Europa.

¿Qué barcos podrá recibir Italia que hoy no puede?
El objetivo estratégico de la obra es claro: que el puerto de Génova pueda acoger portacontenedores de más de 400 metros de eslora y 60 metros de manga, los megabuques que dominan el transporte internacional de mercancías y que necesitan accesos amplios, profundos y protegidos para maniobrar con seguridad.
Estos gigantes del mar forman la columna vertebral del comercio global entre Asia, Europa y América. Muchos de ellos hacen escala hoy en Valencia o Algeciras precisamente porque Génova no puede recibirlos en condiciones óptimas. El nuevo rompeolas cambiará esa ecuación.
La obra también facilitará la llegada de cruceros de última generación y reforzará el papel de Génova en las rutas que conectan los principales puertos mediterráneos con los grandes hubs de contenedores asiáticos y americanos.
La logística detrás de una obra en alta mar con 60 barcos trabajando a la vez
Ejecutar una obra de esta escala en mar abierto exige una coordinación permanente de medios que pocas infraestructuras han requerido. Más de 60 embarcaciones participan en distintas fases del proyecto: transporte de cajones, apoyo técnico, control meteorológico, operaciones subacuáticas y coordinación de seguridad.
Los trabajos bajo el agua ya superan los 500 días acumulados de actividad, abarcando desde la limpieza y preparación del fondo marino hasta el monitoreo estructural necesario para instalar piezas de hormigón de gran tamaño en un entorno abierto.
La fabricación de los cajones se realiza en parte en Vado Ligure y en parte desde una estructura flotante de hormigón que opera directamente en el mar, reduciendo la dependencia del transporte terrestre.
El avance de la obra en mayo de 2026
A finales de abril de 2026, Webuild había instalado el vigésimo cajón, completando más de 880 metros de barrera. En ese punto, la estructura ya reunía tres unidades de gran tamaño y diecisiete módulos estándar, con el ritmo de instalación acelerándose a medida que la logística se consolida.
El proyecto sigue protocolos de protección del ecosistema marino, con medidas de mitigación acústica y visual durante el transporte e instalación de los cajones.
La empresa ha informado de avistamientos de cetáceos y fauna local en las rutas de desplazamiento, lo que ha obligado a adaptar algunos procedimientos operativos.
La obra está prevista para completarse en varias fases, con la primera apertura del nuevo canal de acceso orientada a embarcaciones de gran porte.




