

El trabajo autónomo continúa ganando protagonismo en determinados oficios tradicionales en España, donde profesionales como José Navarro reivindican las ventajas de trabajar por cuenta propia frente a una nómina fija. En su caso, asegura que ni siquiera un sueldo de 4000 euros mensuales sería suficiente para volver a ser asalariado.
Navarro es fontanero autónomo y natural de Valencia. Después de pasar por distintos empleos, entre ellos la construcción y la venta de vehículos, decidió formarse en instalaciones de fontanería y calefacción y comenzar a trabajar por su cuenta.
“Si a mí me ofrecieran hoy un trabajo de asalariado por 4000 euros al mes no me iría”, explicó en una entrevista con el pódcast Sector Oficios. En ese contexto, expresó que la razón no pasa únicamente por cuánto puede ganar como fontanero. Lo que más valora es disponer de su propio tiempo y poder decidir qué trabajos acepta, cómo organiza sus jornadas y cuándo puede tomarse un día libre.
Por qué no volvería a ser asalariado ni por 4000 euros al mes
Navarro reconoce que ser autónomo implica dificultades que no suelen existir de la misma manera en un empleo por cuenta ajena. A las jornadas de trabajo hay que sumar la preparación de presupuestos, los gastos asociados a la actividad y el riesgo de sufrir impagos.
Sin embargo, considera que esas desventajas quedan compensadas por la autonomía. “Ser autónomo no es fácil, pero a mí me encanta”, afirmó al explicar que poder administrar personalmente sus horarios es uno de los principales motivos por los que no cambiaría su situación actual.
El fontanero pone como ejemplo la posibilidad de prolongar una jornada cuando tiene mucho trabajo y, a cambio, poder reservar otro día para asuntos personales. Esa capacidad de decidir sobre su tiempo es precisamente lo que no estaría dispuesto a perder a cambio de una nómina más elevada.
Su afirmación tampoco significa necesariamente que gane más de 4000 euros todos los meses. Navarro aclara que la facturación de un autónomo puede variar y que trabajar por cuenta propia implica afrontar costes que posteriormente deben descontarse de los ingresos.

De vender coches a trabajar como fontanero autónomo
Antes de dedicarse profesionalmente a la fontanería, Navarro había trabajado en otros sectores. Pasó por la construcción, realizó diferentes empleos y posteriormente desarrolló parte de su trayectoria como comercial de vehículos, una etapa en la que contaba con la estabilidad de una nómina.
Según relató, aquella experiencia también modificó su manera de entender el trabajo. En algunos períodos conseguía generar importantes beneficios para la empresa mientras su salario representaba una parte considerablemente menor de ese rendimiento.
El cambio definitivo llegó después de la pandemia, cuando decidió obtener una acreditación profesional vinculada a las instalaciones de fontanería y calefacción y comenzar a desarrollar su propia actividad. Tras dar ese paso, asegura que no se arrepiente de haber abandonado el empleo por cuenta ajena.
Su caso refleja además el renovado interés por profesiones vinculadas a la construcción y las reformas, donde existe demanda de mano de obra cualificada. Para Navarro, más allá del dinero que pueda generar el oficio, la principal diferencia está en trabajar para sí mismo y controlar su propia jornada.


