

Francia dio un paso gigante en la construcción que marcará el rumbo del futuro. Y es que finalizó el ViliaSprint2, un edificio de apartamentos impreso en 3D más grande de Europa hasta la fecha. De esta manera, el proyecto se ha convertido en un verdadero hito tecnológico y será un ícono mundial de la arquitectura moderna y sostenible.
Ubicado en Francia, el edificio destaca por su escala y rapidez de ejecución. Cuenta con 12 viviendas sociales distribuidas en tres plantas, sumando un total de 800 metros cuadrados habitables. Lo más impresionante es que el caparazón principal de hormigón se imprimió en solo 34 días de trabajo efectivo, reduciendo el plazo total de la obra en tres meses respecto a los métodos de construcción tradicionales.

Un proyecto único de la construcción que combina impresión 3D de hormigón
El desarrollo de ViliaSprint2 fue liderado por la promotora Plurial Novilia, en colaboración con el estudio de arquitectura HOBO y la empresa PERI. Para su ejecución se utilizó una avanzada impresora 3D de grandes dimensiones capaz de depositar material cementoso de forma continua y precisa.

Esta tecnología permite crear formas curvas y geometrías complejas imposibles o muy costosas con encofrados tradicionales de madera. Las fachadas redondeadas no solo otorgan un diseño visualmente impactante, sino que también optimizan la resistencia estructural del edificio.
Uno de los grandes logros del proyecto es la eficiencia en el uso de materiales. Gracias al diseño optimizado, se ahorró aproximadamente un 10% del volumen total de hormigón necesario. Además, la impresión del caparazón fue supervisada únicamente por 3 operarios, mientras que el tejado, ventanas, red eléctrica y fontanería se completaron con métodos convencionales.
Un proyecto que combina sostenibilidad y eficiencia energética
La sostenibilidad fue un pilar fundamental en ViliaSprint2. La producción de hormigón in situ redujo las emisiones asociadas al transporte. Para mejorar el aislamiento térmico se incorporaron paneles de perlita, y el edificio cuenta con 500 metros cuadrados de paneles fotovoltaicos.
Gracias a un sistema híbrido que combina bombas de calor con gas, el inmueble busca alcanzar un 70% de autosuficiencia energética. Los balcones construidos con madera refuerzan el compromiso con la reducción de la huella de carbono, cumpliendo con las normativas más exigentes de eficiencia y respeto al medio ambiente.
Cada vivienda social incluye balcón exterior, ofreciendo confort y conexión con el entorno sin incrementar los costes de alquiler para los residentes. De esta forma, la tecnología se pone al servicio de la vivienda accesible.

