

Cambiar la hora en invierno y verano es una costumbre que existe hace tiempo en la Unión Europea. Esta práctica consiste en ajustar los usos horarios a las estaciones con el objetivo de ahorrar energía.
Desde que empezó el invierno, los días van siendo cada vez más largos. La posición del sol nos recuerda que el ajuste de horario está cerca. Pero, ¿cuándo ocurre el próximo cambio de hora? ¿Tendremos que atrasar o adelantar el reloj?

Cambia la hora en todo el país en 2026
El horario de verano comienza oficialmente el último domingo de marzo y finaliza el último domingo de octubre. Para 2026 se determinó que la fecha del cambio será durante la madrugada del 29 de marzo.
Es importante señalar que el calendario oficial del cambio de hora solo está establecido hasta 2026 según la Orden PCM/186/2022 publicada en el BOE. A partir de 2027, no hay certeza sobre si España continuará con este sistema.
La Unión Europea aprobó en 2019 la posibilidad de eliminar los cambios horarios estacionales, pero los Estados miembros aún no han alcanzado un consenso.
El Gobierno español ha expresado su intención de suprimir estos cambios por su escaso ahorro energético y su impacto negativo en la salud, aunque cualquier decisión final dependerá de la coordinación europea.
¿Hay que adelantar o retrasar el reloj?
Para el cambio de hora de verano se deberá adelantar el reloj una hora. Con esta modificación es posible aprovechar mejor la luz solar por la tarde.
Por ello, será obligatorio adelantar el reloj de las 02:00 a las 03:00 de la mañana del domingo 29 de marzo. En Canarias, el cambio se producirá de la 01:00 a las 02:00 horas. En consecuencia, se dormirá una hora menos esa noche.
La práctica del cambio horario y su impacto en la eficiencia energética
La práctica del cambio horario se repite desde hace décadas dos veces al año dentro de España: una en marzo y otra en octubre. El objetivo es ajustar el reloj de acuerdo a las horas de luz del día, en función de las estaciones para mejorar la eficiencia energética.

Dependiendo del horario de verano o invierno se adelanta o se retrasa el reloj cada semestre; la medida, sin embargo, cuenta con muchos detractores porque consideran escaso o imperceptible el supuesto ahorro energético que se persigue con ello.
Además, la medida afecta a la salud, al ritmo circadiano o reloj biológico de las personas, que puede verse alterado incluso durante días por el cambio horario.


