En esta noticia
- Conseguir que más empresas locales se conviertan en proveedoras de Vaca Muerta
- Pasar de prestar servicios a fabricar tecnología
- Financiar el salto de las pymes
- Formar trabajadores y conectar empresas con conocimiento
- Construir infraestructura para que producir en Neuquén sea competitivo
- El espejo de Australia: del mineral a 1500 empresas
Vaca Muerta ya modificó el mapa exportador argentino, pero el próximo desafío para Neuquén no está solamente debajo de la tierra sino en conseguir que alrededor del petróleo aparezcan nuevas empresas, proveedores, tecnología y empleos capaces de sobrevivir incluso más allá del propio yacimiento.
Los números muestran la velocidad de la transformación. En 2015, Neuquén representaba apenas 0,25% de las exportaciones argentinas; en el primer semestre de 2026 alcanzó el 8,7% y se convirtió en la tercera provincia exportadora del país. En once años multiplicó su participación más de 30 veces.
Sólo entre enero y junio exportó u$s 4283 millones, 84,5% más que un año atrás.
Pero hay otro número que muestra el desafío pendiente: el 98,2% de esas ventas externas corresponde a combustibles, principalmente petróleo crudo.
Un informe del Centro de Estrategias Internacionales de Gobiernos y Organizaciones (CIG) de la Universidad Austral pone justamente el foco en unq segunda etapa.
¿Cómo conseguir que un recurso natural extraordinario termine construyendo capacidades productivas que permanezcan en el territorio y se parezca más al caso de Australia y Noruega?
Conseguir que más empresas locales se conviertan en proveedoras de Vaca Muerta
La explotación no convencional demanda desde servicios de fractura hidráulica y perforación hasta equipamiento, mantenimiento, transporte, software e ingeniería.
Pero desarrollar proveedores no significa solamente establecer una preferencia por una empresa local. El informe propone programas de asistencia técnica, capacitación, certificaciones y mejoras de calidad para que esas compañías puedan alcanzar los estándares necesarios para incorporarse competitivamente a las cadenas de abastecimiento.
El objetivo es aprovechar la enorme demanda generada por las operadoras como una primera plataforma de crecimiento empresarial.
Pasar de prestar servicios a fabricar tecnología

El segundo paso es más complejo para no limitar la cadena local a actividades de menor valor agregado.
La Universidad Austral identifica diferentes negocios que podrían desarrollarse alrededor de Vaca Muerta. Entre los bienes de capital aparecen bombas, válvulas, compresores y equipos de perforación.
En servicios de ingeniería menciona modelado de reservorios, interpretación sísmica y optimización de la producción. Y agrega una tercera capa vinculada con tecnologías digitales, automatización de procesos y análisis de datos.
La meta más ambiciosa aparece después: que una empresa que inicialmente desarrolla una solución para un problema de Vaca Muerta pueda terminar vendiendo esa tecnología o servicio en otras cuencas petroleras de América Latina.
Financiar el salto de las pymes
Tener un potencial cliente no alcanza si una empresa no dispone del capital necesario para abastecerlo.
El informe identifica al acceso al financiamiento de pequeñas y medianas empresas proveedoras como uno de los obstáculos para construir ese ecosistema.
Una pyme puede necesitar incorporar maquinaria, contratar trabajadores especializados, certificarse o aumentar su capital de trabajo antes de conseguir escalar su producción.
Sin crédito compatible con esos proyectos, la oportunidad generada por Vaca Muerta puede terminar siendo aprovechada principalmente por compañías que ya cuentan con tamaño y capital suficientes.
El acceso limitado al financiamiento, advierte el documento, restringe particularmente la posibilidad de invertir en equipamiento y capacitación.
Formar trabajadores y conectar empresas con conocimiento
El cuarto desafío no es solamente conseguir más trabajadores sino generar capacidades que permitan aumentar el valor de lo que producen las empresas locales.
La expansión de energía y minería requiere técnicos, ingenieros y profesionales especializados, pero el informe va un paso más allá y propone fortalecer la relación entre universidades, institutos de investigación y compañías.
Argentina ya cuenta con capacidades en geología, química e ingeniería. El problema identificado es que esas instituciones muchas veces carecen de recursos o incentivos suficientes para trabajar conjuntamente con la industria.
Construir infraestructura para que producir en Neuquén sea competitivo
Finalmente aparece un problema físico. Por más petróleo, proveedores y conocimiento que existan, la producción necesita salir y los insumos tienen que entrar.
Rutas, ferrocarriles, oleoductos, puertos, energía y conectividad forman parte de las condiciones necesarias para reducir costos y permitir que las nuevas regiones productivas aumenten su escala.
El informe incluso plantea alternativas frente a las restricciones fiscales que van desde asociaciones público-privadas, hasta fondos de infraestructura respaldados por regalías.
Para una empresa proveedora, la infraestructura también determina competitividad. No alcanza con fabricar localmente un equipo si transportarlo, abastecerlo o exportarlo termina siendo mucho más caro que comprarlo en otro mercado.
El espejo de Australia: del mineral a 1500 empresas
El informe utiliza dos experiencias internacionales para mostrar que la transformación de un recurso natural en una industria más amplia no ocurre automáticamente, Noruega con petróleo y Australia con minería.
El caso australiano resulta particularmente ilustrativo para pensar la segunda etapa de Vaca Muerta.
Durante buena parte de su historia minera, Australia importaba los equipos y la tecnología que necesitaba. Desde la década de 1980 comenzó a desarrollar una industria propia alrededor de las necesidades cada vez más sofisticadas de las minas.
El resultado fue el sector denominado METS (Mining Equipment, Technology and Services). Actualmente reúne, según los datos recopilados por la Austral, más de 1500 empresas, emplea a más de 200.000 personas y genera ingresos anuales superiores a A$90.000 millones, parte de ellos provenientes de exportaciones.
Esas compañías venden desde equipos de perforación hasta software geológico, automatización y tecnologías de monitoreo ambiental.
La enseñanza no consiste en que Neuquén pueda reproducir automáticamente el modelo australiano. Las actividades, escalas e instituciones son diferentes. El punto es otro: un recurso natural puede convertirse en la demanda inicial que permita desarrollar empresas capaces de competir después en otros mercados.
Eso es lo que está en juego en la próxima etapa de Vaca Muerta.





