Licitaciones de rutas, anuncio de inversiones privadas en terminales de ómnibus, énfasis en el comienzo de los desembolsos ligados a minería y petróleo. De golpe, el ministro de Economía, Luis Caputo, empieza a darle en su agenda de declaraciones y tuits una mayor visibilidad a la economía real, en un intento de impulsar la reactivación económica en plena caída de expectativas

Cuando salió el dato del Estimador Mensual de Actividad Económica esta semana, con caída interanual e intermensual, el funcionario dijo que en realidad la tendencia era al alza. Pero las explicaciones tienen límite. La confianza de los consumidores cayó en abril 5,7% según la Universidad Di Tella.

El Cronista

El viernes, Caputo posteó que se declaró de interés público la remodelación de la terminal de Retiro. Unos días antes, en la Bolsa de Comercio de Rosario, había adelantado que desde junio estarán en funcionamiento obras de 9000 kilómetros de rutas y que se licitarán otros 12.000 kilómetros más. “El mapa de las rutas argentinas para el final del mandato va a parecer otro país”, subrayó.

Es cierto que el estado de la infraestructura vial no da para más y el jefe de Hacienda está recibiendo cada vez más críticas de gobernadores e intendentes por el deterioro profundo de trayectos que afectan la producción y sobre todo causan accidentes que cuestan vidas, lo que deriva -como pasó hace poco en un pueblo de Santa Fe- en reclamos airados directo al gobierno nacional.

Pero también, en un contexto donde no hay obra pública ni casi nadie convoca a inaugurar una fábrica porque las noticias son de cierres o suspensiones de personal, el titular del Palacio de Hacienda está buscando todas las herramientas para conseguir una reactivación notoria de la economía de cara a los próximos meses. 

La división entre sectores “ganadores” con poca generación de empleo y rubros “perdedores” que echan gente genera el karma del modelo. Planillas con datos positivos pero malestar en el día a día de la mayor parte de la población. Por eso el Presidente a veces cae en contradicciones como la de la última semana.

Por un lado, en X explicó que todo está bien salvo la confianza de los consumidores que está afectada por lo que dice la prensa -“basura mediática (95%)”- pero por otro, en declaraciones al stream Neura, aseguró que entiende que la gente está mal por el freno de la economía, que -claro- dice que es un problema que se arrastra desde antes de las elecciones de hace siete meses cuando en su lectura había impactado el “riesgo kuka”.

El viceministro de Economía, José Luis Daza, insistió en el stream Carajo que se vienen meses “espectaculares” porque hay fundamentos macro “sólidos” como el superávit fiscal -cuestionado por la creciente demora en los pagos- y la posibilidad de que la guerra termine siendo un cisne blanco que traiga superávit a la cuenta corriente de dólares. 

Pero lo más importante es que aseguró que “los bancos terminarán de sanear la mora que produjo el alza de tasas” del año pasado y eso será clave para la recuperación del consumo vía una vuelta del crédito. La última medición de febrero que informó el viernes el Banco Central muestra lo delicado del tema. El ratio de familias con problemas para pagar deudas llegó al 11,2%, cuando un año atrás era de 2,94%.

La mora de las deudas no bancarias -en especial vinculadas a las billeteras virtuales- alcanzó por su parte un pico del 26,7% en febrero, de acuerdo con un relevamiento de la consultora EcoGo, y anticipa la guerra del año en el Congreso. 

La oposición, tanto el kirchnerismo, algunos gobernadores y el radicalismo, ya suma 18 proyectos de ley para intentar que haya límite a los créditos de las apps e incluso medidas para mitigar los impagos, bajo el lema de “emergencia crediticia”. La cámara que nuclea a las empresas de finanzas y tecnología -las fintech- acaba de renovar autoridades. Tomó el control Paula Arregui, la “inventora” de Mercado Pago al lado de Marcos Galperin, y tiene como agenda número uno salir a frenar esas iniciativas. 

Mientras tanto, el Gobierno necesita que bajen las tasas de interés y llegue un desahogo a los hogares porque la economía está a tope de las preocupaciones mientras cae la aprobación presidencial. Por eso, el Banco Central viene liberando encajes -dinero inmovilizado de los depósitos- para que haya más crédito accesible, mientras desde la Casa Rosada se apelan a herramientas más heterodoxas para apurar el proceso.

Casi sin anunciarlo, el Banco Nación está lanzando créditos a tasas blandas para pymes y promociones de 20 cuotas sin interés para compras en construcción, en un giro pragmático de la administración libertaria que necesita que ya la macro se sienta en la micro. 

Si el presidente irrumpió en la escena pública con su bronca contra las ideas intervencionistas de John Maynard Keynes, en las últimas horas el Gobierno muestra cierta ‘saudade’ por tener alguna botonera que le permitiera acelerar procesos de inversión y crecimiento. A propósito, este martes el jefe de Estado hablará en el Palacio Libertad con Juan Carlos de Pablo y Adrian Ravier en una charla titulada “Keynes y la teoría general”.

El más inquieto con todo esto es el propio Caputo, por eso transmite en el gabinete la idea de que hay que asegurar el horizonte político para convencer a los inversores. De hecho, Milei reveló que el magnate tecnológico Peter Thiel, que se instaló en la Argentina con fines desconocidos, le preguntó si el experimento en curso puede durar aún si él no estuviera en la presidencia. 

Es la incógnita de los que lo apoyan e incluso se presentan al régimen de incentivos RIGI, pero demoran en concretar la baja de los desembolsos más fuertes hasta no ver encuestas de comienzos de 2027, el año de la batalla electoral que pondrá otra vez en stand by a los decisores de toda la economía. 

Las mineras que entraron al régimen de incentivos -al que el viernes se anotaron Pluspetrol y Pampa- lo definen así: “Vamos haciendo los caminos, pero las trituradoras por ahora no se traen”.