Las cotizaciones agrícolas registran un escenario de subas generalizadas que ubicaron a los granos en valores máximos en los mercados de referencia, sin embargo, la escalada de conflictos bélicos entre Rusia y Ucrania pone en duda la sostenibilidad de esta tendencia.
La combinación de problemas productivos, una demanda global firme y las complicaciones operativas en las rutas de despacho del Mar Negro —que dificultan los embarques de trigo, maíz y girasol— llevaron los precios internacionales de trigo, la soja y el maíz a a niveles no vistos desde hace casi tres años en la Bolsa de Chicago.
El tenso escenario local, genera un marco propicio para los productores locales, sin embargo, se reabre la discusión sobre el momento oportuno para concretar ventas.
Ante las últimas imágenes que reflejan bombardeo de drones rusos sobre camiones con granos en Ucrania, Javier Preciado Patiño, titular de RIA Consultores, consideró que la coyuntura internacional otorga ventajas temporales a la oferta argentina, aunque alertó sobre el peligro de postergar las decisiones comerciales a la espera de mayores incrementos.
Russian attack drones are reportedly systematically attacking Ukrainian trucks carrying the summer/fall grain harvest to the port of Odesa.
— OSINTtechnical (@Osinttechnical) August 29, 2026
Comes as key Ukrainian grain exports to the global market fell this summer on increasing Russian attacks. pic.twitter.com/vTqY6hOeb3
El analista se refirió a la eventual regularización del flujo logístico en Europa del Este podría desencadenar una rápida readecuación a la baja en las cotizaciones.
Desde Chicago a la plaza local
El salto internacional repercutió de inmediato en la plaza doméstica. Tras la escalada reciente en los mercados de referencia, la soja disponible en Argentina trepó a la zona de los $530.000 a $550.000 por tonelada según los últimos cierres de la semana, lo que equivale a unos u$s 350 a u$s 360 por tonelada.
El economista Fernando Marull lo destacó en la red X. “SOJA: Por la suba reciente en Chicago, localmente cotiza $530 mil, casi U$S 350 la TN. Esos U$S 350 es lo que valía en septiembre de 2025, cuando bajaron retenciones. Si hoy no vendés, es por Chicago. No hay mucho más argumentos para no vender (ni Dólar ni Retenciones)”, dijo.
SOJA
— Fernando Marull (@FernandoMarull) August 30, 2026
Por la suba reciente en Chicago, localmente cotiza $530mil, casi U$S350 la TN.
Esos U$S350 es lo que valia en septiembre de 2025, cuando bajaron retenciones.
Si hoy no vendes, es por chicago. No hay mucho mas argumentos para no vender (ni Dolar ni Retenciones).
NO ES… https://t.co/rTJwY1XxSm pic.twitter.com/NfDNRgZ1Tt
No obstante, dentro del sector productivo las posturas muestran matices.
Mientras parte de la comercialización comenzó a dinamizarse para aprovechar la ventana de liquidez, un sector de los agricultores prefiere diferir las entregas estimando que la tirantez de oferta global podría sostener la tendencia.
Asimismo, las posiciones de futuros para la cosecha nueva 2027 superan los u$s 355 para la soja de mayo y rozan los u$s 360/370 en posiciones más alejadas.
La “tormenta perfecta” global
El trasfondo internacional está alimentado por una combinación de factores climáticos y geopolíticos que condicionan la oferta global de granos.
La intensificación del conflicto bélico en el Mar Negro afectó terminales portuarias y buques en una región que concentra la salida de más de 23 millones de toneladas de trigo. Al respecto, Dante Romano, profesor e investigador del Centro de Agronegocios y Alimentos de la Universidad Austral, adviertió sobre la dinámica del abastecimiento.

“El problema del trigo es que el mercado todavía está esperando una solución para el mar Negro que no llega. Mientras pasa el tiempo, los compradores buscan otros orígenes y eso empieza a generar presión sobre los precios”. señaló.
Diego Battistoni, analista de AZ Group, hizo foco en cómo la geopolítica y el clima en EE. UU. afectaron los valores del maíz. “El maíz en Chicago ha roto resistencias y hoy está buscando un nuevo nivel de precios. Si esto vino para quedarse o es temporario, se va a saber en el próximo mes, una vez que Estados Unidos empiece con la cosecha y aparezca un flujo fuerte del cereal desde el hemisferio norte”.
Romano complementó este diagnóstico al señalar que “los granos alcanzan máximos por diferentes factores, pero los fundamentos más claros los tiene el maíz”.
Comportamiento por cultivo y reacción del productor
En el caso del maíz, pasó de la zona de u$s 180 a cotizar por encima de u$s 200/210 en Chicago. Ante este escenario, Dante Romano remarcó el comportamiento de la oferta local: “Cuando el precio del maíz supera determinados niveles, el productor encuentra un incentivo muy concreto para vender”, dijo. Esto se reflejó en ventas semanales que promedian entre 400.000 y 600.000 toneladas.

Sostenida por la demanda de importación china y la firmeza del biodiésel en EE. UU., la soja mejoró su ritmo de comercialización local. Sobre la actitud del agricultor argentino ante los picos de cotización, Romano sintetizó que “cuando aparecen picos de precio, la oferta finalmente aparece. Eso es lo que estamos viendo ahora en el mercado argentino de soja”.
Analizando el panorama integral de la campaña, Battistoni subrayó que la foto de precios actual permite cerrar números favorables. “Estamos con todos los cultivos en zona de nuevos máximos en el mercado local. Estos precios, bajados a las decisiones de los productores, arrojan márgenes positivos para todos los cultivos en todas las regiones del país, al alcanzarse y superarse los precios objetivo que establecen los agricultores al momento de diseñar el plan de siembras”.
Expectativas comerciales: ¿vender o esperar?
En conclusión, la mirada de los especialistas coincide en que la coyuntura actual plantea un escenario favorable para tomar coberturas de precio y asegurar rentabilidad antes o durante el avance de la campaña.
Romano resumió el dilema del mercado global y local concluyendo que “estamos ante un mercado en el que varios factores empiezan a jugar en la misma dirección: problemas climáticos, restricciones logísticas, demanda firme y dudas sobre la producción de los principales exportadores”.
“Para Argentina -señalo-, esto genera oportunidades comerciales, pero también obliga a seguir muy de cerca cómo evolucionan la oferta, la demanda y los precios internacionales”.




