La balanza comercial argentina consolida su racha positiva y enciende señales de optimismo para el equipo económico que, siguiendo la recomendación del Fondo Monetario Internacional (FMI), viene comprando divisas para robustecer las reservas del Banco Central.
Según los últimos datos publicados por el Indec, marzo cerró con un superávit de u$s 2523 millones. Esta cifra no solo representa el mayor valor para este mes en los últimos 16 años, sino que multiplica casi por cuatro el saldo obtenido en el mismo periodo de 2025, según destacó la consultora Abeceb.
Con este resultado, el país acumula 28 meses consecutivos de superávit comercial. En el primer trimestre de 2026, el saldo totalizó u$s 5508 millones, marcando una diferencia profunda frente a los u$s 1061 millones registrados en el arranque del año pasado.
Los motores de la exportación
El salto exportador de marzo fue del 30,1% interanual, el crecimiento más alto desde finales de 2024. Lo relevante de este dato es que el incremento fue traccionado principalmente por cantidades (+25,3%), mientras que los precios acompañaron con una suba leve. Cabe destacar que todavía no se siente por completo el impacto alcista del conflicto bélico en Medio Oriente.
Desde la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca confirmaron que la agroindustria está operando en niveles históricos.
En el primer bimestre, diez complejos productivos alcanzaron los u$s 3211 millones a partir de volúmenes récord de exportación para la última década: sumaron 10,2 millones de toneladas, lo que equivale al 55% del total exportado por el país.

En función del volumen exportado y respecto al 2025, los sectores con mayor dinamismo fueron: el complejo Girasol (+249%), Forrajeras (+132%), Trigo (+92%), Apicultura (+60%), Azúcar (+43%), Ovinos (+38%), Cebada (+32%), Aromáticas y especias (+30%), Productos lácteos (+19%) y Pesca y Acuicultura (+14%).
El “viento de cola” energético y geopolítico
El escenario internacional, aunque inestable, juega a favor de la canasta exportadora local.
Según la consultora LCG el precio del petróleo y otras commodities se mantiene en niveles altos debido a las tensiones en Medio Oriente. Bajo este marco, se espera que las exportaciones totales superen este año los u$s 90.000 millones.

Abeceb coincide en que el conflicto global podría elevar los precios de alimentos y metales, beneficiando el ingreso de divisas. No obstante, advierte que todavía no se ha reflejado el impacto del aumento en los costos de fletes y combustibles en las importaciones, las cuales suelen tener un retraso estadístico de 45 días.
Por su parte, el analista Nadin Argañaraz destacó el aporte clave de la energía al saldo favorable. En marzo, la balanza de este sector ascendió a u$s 1096 millones, lo que explica el 43% del superávit total del mes.
Este resultado ocurrió de la mano de exportaciones por u$s 1235 millones e importaciones por apenas u$s 145 millones.
Al analizar el acumulado de 2026, el saldo energético mejora en u$s 294 millones respecto al mismo periodo de 2025. Esta variación se explica por un incremento de las exportaciones (u$s 53 millones) y una reducción de las importaciones (u$s 240 millones).

Al descomponer estos números, se observa que el efecto Precio generó una caída de u$s 248 millones en el parcial del año.
E tanto, en Cantidades el saldo extra fue positivo por u$s 542 millones mientras que por el menor precio de la energía importada se ahorraron u$s 70 millones y por la menor cantidad se evitaron gastos por u$s 170 millones, totalizando los u$s 240 millones mencionados.
A la par. el efecto precio generó una pérdida de u$s 318 millones respecto a 2025, pero gracias a un efecto cantidad positivo de u$s 371 millones extras, el saldo final resultó favorable.
Importaciones con tracción limitada
Mientras las exportaciones crecen con fuerza, las importaciones muestran una realidad distinta. En marzo crecieron apenas un 1,7% en valor, pero con una caída en cantidades del 3,7%.
Según LCG, el saldo de los sectores menos dinámicos (excluyendo agro y energía) sigue siendo negativo en torno a los u$s 1900 millones, aunque es una cifra mucho menor al promedio de 2025.
Esta dinámica se explica por una actividad económica interna que aún no termina de despegar, lo que mantiene frenada la demanda de insumos industriales y bienes de consumo.
Quienes leen a diario los datos del comercio internacional, advierten que importaciones en torno a los u$s 5000 millones mensuales es señal de “parate” ya que el promedio acorde al tamaño de la economía argentina se ubica en u$s 6500 millones.
Nuevo piso para el superávit
Los analistas coinciden en que el sesgo para el resto del año es al alza. Con una cosecha de maíz que se perfila récord (67 MTn) y un sector minero en expansión, Abeceb proyecta un superávit anual de u$s 13.000 millones.
Incluso, existe un “upside” o potencial de mejora que podría acercarlo a los u$s 14.393 millones alcanzados en 2024.

La combinación de una matriz exportadora diversificada —que llega a destinos tan variados como Arabia Saudita, Argelia, Italia y Tailandia— y una demanda interna contenida perfila a 2026 como un año clave para la recuperación del frente externo.
Sin embargo, el panorama social y microeconómico plantea desafíos: la falta de repunte del consumo, los niveles de mora que crecen, la escasa oferta de crédito y la caída del empleo industrial profundizan un modelo de “economía a dos ritmos”.
De cara al 2027, esta tendencia abre incógnitas en el plano político. Según analistas políticos el gobierno de Javier Milei necesita que el orden macroeconómico derrame en la microeconomía para que el oficialismo llegue competitivo a las elecciones presidenciales.







