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Los servicios públicos del Área Metropolitana de Buenos Aires cerraron enero de 2026 con un gasto promedio de $ 192.665 para un hogar sin subsidios, según el último reporte del Observatorio de Tarifas y Subsidios del IIEP (UBA-CONICET).

Esta cifra representa un incremento del 5% respecto a diciembre y un salto del 33% en comparación con enero de 2025.

Este saldo es aún más impactante si se toma como muestra el incremento registrado desde que Javier Milei asumió como presidente en diciembre de 2023. Este mismo estudio reveló que, desde la asunción del mandatario libertario, la canasta de servicios públicos del AMBA acumuló una suba del 594%.

Subsidios: la piedra angular del ajuste fiscal

Es menester destacar que la lógica de los incrementos estuvo lejos de ser acompasada. La parte más significativa del ajuste se produjo en 2024; por aquel entonces, el Gobierno avanzó raudamente con una “recomposición tarifaria” —tal como expresó la comunicación oficial, a través de la Oficina de la Presidencia— y una reducción histórica de los subsidios económicos, cuyo objetivo, así lo expresó el propio Milei, era el de corregir distorsiones acumuladas durante la gestión de Alberto Fernández.

Sin embargo, para 2025, las subas decrecieron en términos de intensidad, en el marco de un año atravesado por las elecciones legislativas, y se movieron en consonancia con el Índice de Precios al Consumidor (IPC).

Regresando al último diciembre, el aumento mensual se explica por la combinación de incrementos tarifarios en todos los servicios y el efecto estacional en el consumo de energía eléctrica, que suele alcanzar su pico en enero por el calor. A pesar de estas subas, la canasta de servicios creció casi al mismo ritmo que la inflación general, estimada en 32% para el período interanual.

Cómo se compone el gasto mensual en servicios que mide la UBA

La canasta de servicios públicos del AMBA está integrada por cuatro componentes principales con diferente peso en la composición de la tarifa final. Estos muestran diferencias marcadas en su evolución durante los últimos 12 meses:

  • Transporte público: $ 85.438 (44% del total de la tarifa) - subió 52% interanual.
  • Energía eléctrica: $ 50.611 (26% del total de la tarifa) - subió 21% interanual.
  • Agua potable: $ 33.733 (18% del total de la tarifa) - subió 16% interanual.
  • Gas natural: $ 22.883 (12% del total de la tarifa) - subió 29% interanual.

Así, el transporte, el ítem con mayor peso en la boleta, muestra el incremento más pronunciado y supera ampliamente la inflación general. En contraste, agua y energía eléctrica tuvieron aumentos más moderados, por debajo del ritmo inflacionario.

Subsidios: quién paga qué parte de los costos reales

Uno de los datos más relevantes del informe es que los usuarios del AMBA pagan tarifas que cubren, en promedio, apenas el 52% de los costos reales de los servicios. Luego, el Estado nacional se hace cargo del 48% restante mediante subsidios directos.

Sin embargo, esta cobertura es muy despareja según el servicio y el nivel de ingresos del hogar:

Energía eléctrica:

  • Hogares N1 (ingresos altos): cubren el 95% del costo.
  • Hogares N2 (ingresos bajos): cubren el 33% del costo.
  • Hogares N3 (ingresos medios): cubren el 48% del costo.
  • Promedio ponderado: 62% de cobertura tarifaria.

Gas natural:

  • Hogares N1: cubren el 75% del costo.
  • Hogares N2: cubren el 20% del costo.
  • Hogares N3: cubren el 25% del costo.
  • Promedio ponderado: 45% de cobertura tarifaria.

Transporte público: 100% de cobertura (no hay subsidios directos en la tarifa).

Agua potable: 100% de cobertura (factura plena sin descuentos).

Es importante destacar que incluso los hogares de altos ingresos (N1) mantienen algún nivel efectivo de subsidio en electricidad, ya que su cobertura del 95% aún deja una brecha del 5% que cubre el Estado.

La crisis del transporte público: el sector que más sintió el recorte

El transporte público del AMBA enfrenta una situación crítica. El costo técnico del boleto de colectivo (lo que realmente cuesta brindar el servicio) asciende a $ 1764 por pasajero según cálculos del IIEP, pero el costo reconocido por el Estado Nacional es de apenas $ 1273, generando una brecha del 38%.

El transporte concentra la mayor parte del gasto familiar y mostró el incremento más pronunciado.
El transporte concentra la mayor parte del gasto familiar y mostró el incremento más pronunciado.

Precios actuales del transporte en el AMBA:

  • Colectivos CABA: $ 620,07.
  • Colectivos Gran Buenos Aires: $ 688,40.
  • Colectivos interjurisdiccionales: $ 494,83.
  • Subte: $ 1260.
  • Trenes: $ 280.

En términos reales (ajustado por inflación), las tarifas del AMBA se ubican un 83% por debajo de su valor de 2019, mientras que las tarifas del interior del país superan en casi un 50% su registro de ese año. Esta situación genera una profunda inequidad territorial en el acceso al transporte.

Otro relevamiento que confirma el significativo crecimiento en materia de transporte es el de Asociación Argentina de Empresarios del Transporte Automotor (AAETA). Según su informe, en la provincia de Buenos Aires, el boleto urbano saltó de 25,20 a 550 pesos -tomando como referencia los períodos comprendidos entre octubre de 2022 y octubre de 2025-, una variación del 2.083%; en la Ciudad de Buenos Aires, subió de 25,20 a 546 pesos (2.067%), y en el AMBA-Nación alcanzó los 451 pesos, con una variación del 1.690% respecto de 2022.

Asimismo, la AAETA resaltó que, pese a estos incrementos, las tarifas siguen rezagadas frente a los costos reales, especialmente en el AMBA. La entidad estimó que el costo real del boleto sin subsidio asciende a 1.713 pesos, mientras que la tarifa técnica —que contempla la compensación estatal y los boletos vendidos— se encuentra en 1.092 por viaje.

Para 2026, la Ciudad de Buenos Aires mantendrá el esquema de actualización automática del IPC + 2% para colectivos y IPC + 1% para el Subte. La Provincia de Buenos Aires aplicará IPC GBA + 2% para sus servicios. Mientras tanto, las tarifas ferroviarias permanecen congeladas desde septiembre de 2024.

De este modo, queda de manifiesto que la política de ajuste del Gobierno, atado al concepto “motosierra” en derredor de los gastos en materia de subsidios, golpeó fuertemente el bolsillo de los hogares argentinos.

El nuevo esquema de subsidios que todavía no arrancó

El 2 de enero de 2026 entró en vigencia el Decreto 943/25, que creó el régimen de Subsidios Energéticos Focalizados (SEF), eliminando la segmentación en tres niveles (N1, N2, N3) para reemplazarla por una única categoría de beneficiarios determinada por criterios de inclusión/exclusión.

El nuevo sistema establece que solo accederán al subsidio los hogares cuyo ingreso neto conjunto sea menor o igual a 3 Canastas Básicas Totales (CBT). Sin embargo, al momento de publicación del informe, los cuadros tarifarios de enero mantienen el esquema anterior, postergando en los hechos la implementación del nuevo régimen.

A pesar de estos aumentos, la canasta de servicios creció casi al mismo ritmo que la inflación general, estimada en 32% para el período interanual.
A pesar de estos aumentos, la canasta de servicios creció casi al mismo ritmo que la inflación general, estimada en 32% para el período interanual.Fuente: ShutterstockG. Soler Tomasella

Cambios clave del SEF:

  • Bonificación del 50% sobre consumo base de electricidad todo el año.
  • Bonificación del 50% sobre consumo base de gas solo entre abril y septiembre (período frío).
  • Bonificación extraordinaria transitoria adicional del 25% durante 2026, que irá reduciéndose mensualmente hasta llegar a 0% en diciembre.
  • Eliminación de la Tarifa Social Federal de Gas
  • Creación del Registro de Subsidios Energéticos Focalizados (ReSEF).