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El clip de Instagram es realmente llamativo. Paolo Rocca, el líder de la Organización Techint, está en mangas de camisa, con un micrófono en la mano, parado en un escenario frente a unas 10 mil personas.

Con el aspecto más de un político que de uno de los dueños de las mayores fortunas del país, casi como si fuera un candidato a intendente, el empresario deja un mensaje contundente: hay que frenar la importación de insumos clave para la industria energética para consolidar el desarrollo integral de la mano del boom del yacimiento no convencional de Vaca Muerta.

“Yo creo que ahí está el futuro de nuestro país, un futuro industrial, un futuro que tenemos que defender, para realizar este sueño, este potencial”, empieza el resumen del mensaje que en realidad dio el 13 de diciembre en el acto de fin de año de Tenaris, la compañía que hace los tubos para la industria petrolera, pero que se difundió ahora en el arranque de 2026.

Queremos trabajar en los tubos y que todo lo que hace falta para trabajar se fabrique en el país”, añade, y completa: “Vamos a hacer todo lo posible para contrarrestar importaciones desleales, para poder fabricar y crear trabajo en esa cadena extraordinaria que es la cadena de energía y también en las otras cadenas industriales”. El video termina con un aplauso del público.

Paolo Rocca, en un discurso
Paolo Rocca, en un discurso

“Un discurso distinto”, escribió el director de comunicaciones para el Cono Sur de Tenaris, Martín Fresco, en su cuenta de LinkedIn, donde marcó: “En un momento clave para la Argentina, poner en valor a la industria nacional como motor de desarrollo y de un modelo de crecimiento de largo plazo es también defender una forma de marcar un rumbo y generar confianza en el futuro del país”, añadió.

La cuenta que lo difundió puntualmente dentro del holding es la de Techint Ingeniería y Construcción, y no parece casual que haya surgido por ahí. Son días donde la definición respecto de qué tipo de encadenamiento productivo se estimula desde el Gobierno para aprovechar una mayor exportación de petróleo está cobrando más relevancia que nunca.

El tema lo abordó el propio Horacio Marin, el CEO y presidente de YPF, en la reciente entrevista que brindó para el ciclo “Sello Argento”, el el stream de El Cronista. Desde su óptica, aseguró que siempre prefiere que haya insumos de fabricación nacional salvo -dijo- que haya una diferencia muy grande de precios frente a la importación. En ese caso, planteó, siempre va a cuidar la rentabilidad de la compañía y defender el interés de los accionistas, entre ellos, el Estado nacional.

Marin hizo toda su carrera justamente en Techint, trabajando en el desarrollo de la compañía Tecpetrol, desde donde fue uno de los actores clave en el crecimiento de la producción de gas en el yacimiento de Fortín de Piedra. En la entrevista, el ejecutivo ponderó la mirada productivista de Rocca aunque dijo que puede tener diferencias.

Rocca viene de transformarse en el cierre del 2026 en la cara del establishment argentino que más reparos plantea respecto de la falta de una política industrial en la administración de Javier Milei, a quien sin embargo le reconoce haber logrado orden macroeconómico y la agenda de una reforma laboral.

El contraste quedó en evidencia en la última edición del seminario ProPymes con la cadena del sector. El empresario elogió la propuesta que detalló en extenso Patricia Bullrich, senadora de La Libertad Avanza, pero al mismo tiempo compartió un video resaltando los valores de la producción y el trabajo detrás de la producción de gas, bajo el título de “Una Argentina integrada”.

El empresario ha llegado a advertir, además, que si hubiera importación de tubos para la industria petrolera peligraría el futuro de la fábrica de Valentín Alsina donde se hicieron las unidades para el Gasoducto Néstor Kirchner.

Desde la Casa Rosada, en especial desde el Ministerio de Desregulación que encabeza Federico Sturzenegger, la mirada no puede ser más lejana. El concepto general es que “la mejor política industrial es que no haya política industrial”.

El número dos de esa cartera, Alejandro Cacace, de hecho explica que es el mercado el que debe reasignar por ejemplo a los trabajadores que pierdan el empleo por una mayor importación hacia los sectores más competitivos.

Un mensaje Franco

El mensaje en defensa de la industria nacional une a Rocca nada menos que con la pintura que hace el ex presidente Mauricio Macri de su padre Franco, en la biografía que lleva ese nombre y que publicó hace algunas semanas la editorial Planeta. Allí, el líder del Pro recuerda cómo se vivió desde la automotriz Sevel el momento de transformación económica que implicó la década del 90.

En la página 154, Mauricio recuerda que Franco intentó terciar con la administración de Carlos Menem para que hubiera “un horizonte claro” para las compañías del rubro. Así, relata que en marzo de 1991 hubo un acuerdo con las empresas, los gremios y el Estado para bajar precios, impuestos y mejorar la competitividad, pero algo falló.

“(...) Para variar, el Estado incumplió con su parte en uno de los aspectos esenciales del acuerdo: la política de importación de autos había estado creciendo hasta alcanzar el 40% del mercado. Los efectos se hicieron notar rápidamente sobre todo el sector”, escribe el ex primer mandatario.

Papá se convirtió en el emblema de un tipo de empresario prebendario, cuando su posición era exactamente la contraria. Inspirado en las políticas que se habían aplicado en Corea, sabía que el proceso de reconversión de la industria automotriz llevaría no menos de cinco años. Pero el clima de la época jugaba en contra de sus ideas”, completa el texto que más adelante recuerda un discurso en un Coloquio de IDEA en 1996, otra vez con foco en la defensa de la producción nacional.

Había dicho en aquel octubre, casi en la misma línea que el Rocca de mangas de camisa: “El poder de una nación se mide por sus riquezas y la riqueza no de las naciones no depende solo de sus ventajas naturales sino principalmente, de la importancia del trabajo nacional”.