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Tiemblan por la Scaloneta y las críticas de Infantino a Milei por Villarruel

Algunos funcionarios cruzan los dedos por partida doble. Todos anhelan el triunfo de la Selección, pero otros temen que los futbolistas acepten ser recibidos en el balcón de la Casa Rosada, incluso en un escenario sobre la Plaza de Mayo.

“Estamos muy preocupados, la plaza es chica para semejante evento, pero no tenemos opción”, subrayó un miembro del Ejecutivo, involucrado en las tratativas que inició el jefe de Estado.

La inquietud no radica en la llegada de los futbolistas, que lo harán con helicópteros. Son conscientes que necesitarán un amplio operativo para contener a la marea humana que se agolpará a metros de la reja de Balcarce 50. Y otro dato más complicado. Creen que puede desbordarse y transformarse en un embudo peligroso, con múltiples empujones de quienes no quieran ver al plantel en pantallas gigantes.

El “León” no puede con su pasión futbolística y manda mensajes a referentes del equipo, aunque intenta ser moderado y no entrometerse. Quién no tuvo reparos y llamó a Milei fue el titular de la FIFA, Gianni Infantino, quien, además de invitarlo a la final del certamen, le manifestó su incomodidad por la bandera de los jugadores con la consigna de Malvinas y por las fuertes declaraciones de Victoria Villarruel.

El suizoitaliano desconocía la enemistad con la vice por lo que el mandatario debió explicarle que sus expresiones agresivas contra Inglaterra no eran oficiales.

Bandejeo peligroso y desesperados por la final

Se realizó el tradicional cóctel en el predio de La Rural, en otra edición de la expo agropecuaria. Asistieron siete gobernadores al sofisticado agasajo, que terminó resultando de riesgo para ellos ya que los bocaditos amenazaban sus trajes.

Nicolás Pino, titular de la SRA, los vio inapetentes y les sugirió que aprovechen el plato principal, con dos opciones bien definidas. Carne goulash con guarnición o ñoquis con salsa a elección. Algunos buscaron los asientos para evitar un mal momento, mientras que el resto se animó a comer parados. “Fue complicado comer así, pero todo muy rico”, señaló uno de los invitados.

Los demás dirigentes prefirieron no darle tanta atención a la comida y capitalizar los 15 minutos que estuvo Diego Santilli. Al jefe de Gabinete le preguntaron por retenciones, la ley de biocombustibles, la privatización del Belgrano Cargas y la hidrovía. “Tenemos algo más de confianza que el año pasado con Francos, que estaba atrapado en la interna y sin caja”, confió uno de los que habló con el sucesor de Adorni.

En Palermo esperaban a más gobernadores, al menos a otros tres que se ausentaron. En la cita hubo quienes se preguntaban por el cordobés Martín Llaryora. “Nos dijeron que varios se fueron a Estados Unidos”, manifestó uno de los anfitriones. Pero el fervor para la Scaloneta también se siente en el Senado, donde los mismos interrogantes aparecieron con el correntino “Camau” Espínola, quien faltó a la última sesión, que se realizó horas después de la semifinal.

Acusó un viaje “programado” con su familia al extranjero. “Está cerca de Mickey, parece”, decía resignado un alfil del Gobierno y respaldado por dos senadores del oficialismo que se quedaron a mirar el partido por TV. Pero algunos prefieren ser protagonistas.

Al titular provisional de la Cámara Alta, Bartolomé Abdala lo vieron en un coqueto restaurante en el aeropuerto de Fort Lauderdale, cuya cadena pertenece al reconocido golfista Jack Nicklaus.

El libertario no quiso responderle a El Cronista las versiones sobre el supuesto avión privado que habría querido tramitar para llegar a tiempo a la definición.

Corridas en el protocolo

Fueron 24 horas complicadas para el protocolo presidencial. El primer episodio fue conocido: un socio vitalicio de la Bolsa de Comercio le gritó a Milei en pleno discurso en la entidad, lo que derivó en una hostil respuesta del mandatario, quien lo invitó a mudarse a Cuba.

Lo que sí se supo poco es cómo reaccionó Casa Militar. Ya en la primera exclamación, los uniformados empezaron a observar hacía los costados para encontrar al autor, como si miraran un partido de tenis. Tardaron más de 30 segundos hasta que vieron a un hombre de 80 años, sentado con su bastón en el fondo del salón.

Creyeron que había pasado el momento y solo lo miraban de reojo. Sin embargo, el ingeniero de apellido Castellanos lo interrumpió otras dos veces al fundador de la LLA por lo que fue rodeado por una decena de agentes, muchos de los cuales lo invitaron a retirarse mientras que otros querían tapar el particular asedio oficial.

El señor se rehusó y el personal de la Casa Rosada le pidió a la institución que lo inste a irse, pero la Bolsa se negó por ser un miembro histórico. No se animaron a llevárselo a la fuerza y se quedó hasta el final de la disertación.

El otro capítulo sucedió al día siguiente, en el marco del acto aniversario por el atentado a la AMIA. “Patricia hizo otra de las suyas”, así calificaron integrantes del Gobierno el accionar de la senadora, que ocupó un lugar central en la ceremonia, junto a distintos colaboradores propios.

La orden de la Secretaría General fue que todos estuvieran detrás de Javier y Karina, aunque la exministra hizo caso omiso y fue la dirigente más cercana a los familiares. Personalidades del gabinete, como Santilli, estaban a 20 metros del presidente. Carlos Presti a 30.