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La Argentina habría alcanzado antes de lo previsto uno de los principales objetivos de su programa económico. Según estimaciones de JP Morgan, el Banco Central (BCRA) ya superó en agosto la meta de acumulación de reservas netas acordada con el Fondo Monetario Internacional (FMI) para todo 2026.

El dato llega en un momento especialmente sensible para el mercado. Y es que La suba de las tasas internacionales, la mayor volatilidad financiera y el avance hacía el año electoral de 2027 vuelven más importante la construcción de un fuerte colchón de divisas.

Sin embargo, mientras mejoran las reservas y la inflación, Barclays identifica un nuevo “traspie”: la actividad económica y el mercado laboral comienzan a convertirse en las principales restricciones políticas para el Gobierno de Javier Milei.

Los dos gigantes de Wall Street coinciden en que la economía argentina muestra avances financieros concretos, aunque ponen el foco en diferentes aspectos.

JP Morgan resalta la recuperación de las reservas, el superávit externo y la desaceleración de la inflación. Barclays, en cambio, advierte que el proceso de desinflación podría encontrar un piso y que la debilidad de la economía real será cada vez más relevante.

Argentina superó la meta de reservas del FMI

El principal logro surge del cálculo de JP Morgan. De acuerdo con la metodología utilizada por el FMI, que descuenta de las reservas netas los desembolsos realizados por el propio organismo, la Argentina acumuló u$s 9.300 millones hasta agosto.

El monto ya supera la meta de u$s 8.000 millones establecida para todo 2026. Se trata de una estimación de JP Morgan y no de una certificación oficial del Fondo, cabe aclarar.

El banco estadounidense destacó que las reservas brutas aumentaron u$s 700 millones durante agosto y acumularon una mejora de u$s 7.200 millones desde comienzos de año.

El movimiento estuvo explicado principalmente por las “compras de divisas efectuadas por el Banco Central, que llegaron a u$s 800 millones en el mes y a u$s 14.100 millones en lo que va de 2026″.

La mejora también aparece cuando se observan las reservas internacionales netas. JP Morgan calculó que alcanzaron los u$s 12.200 millones en agosto, frente a los u$s 11.600 millones de finales de julio y apenas u$s 1.900 millones al cierre de 2025.

Además, las reservas brutas líquidas (sin contar el oro, los activos depositados en el Banco de Pagos Internacionales ni el tramo utilizado del swap con China) ascendieron a u$s 26.100 millones al 26 de agosto. Esto representa una mejora de u$s 10.900 millones en el año.

Para JP Morgan, haber superado la meta del FMI es particularmente importante porque permite fortalecer las defensas financieras antes de la posible volatilidad electoral de 2027.

Cuanto más grande sea el colchón de divisas, mayor será la capacidad del Banco Central para enfrentar episodios de presión cambiaria o una interrupción de los flujos financieros.

Sin embargo, JP Morgan también desliza una señal de cautela: el ritmo de compra de dólares se desaceleró. El promedio diario pasó de u$s 103 millones en julio a u$s 38 millones en agosto y este lunes se cortó una racha de 27 ruedas con saldo positivo.

Exportaciones récord y más dólares de la energía

La mejora de las reservas estuvo respaldada por el sector externo. JP Morgan indicó que la cuenta corriente medida en términos de caja registró un superávit de u$s 400 millones en julio, aunque se redujo frente al promedio de u$s 1.300 millones de los tres meses anteriores.

Con ese resultado, el saldo positivo acumulado durante los primeros siete meses del año alcanzó los u$s 3.300 millones.

La disminución mensual respondió principalmente al pago de u$s 2.300 millones en intereses correspondientes a los bonos Globales y Bonares.

La balanza comercial de bienes, en cambio, mostró una mejora considerable. El superávit ascendió a u$s 4.100 millones, producto de exportaciones por u$s 10.100 millones e importaciones todavía contenidas por u$s 6.000 millones.

Según JP Morgan, las exportaciones se ubicaron cerca de un máximo de la serie al excluir el efecto de los períodos en los que el agro adelantó ventas para aprovechar reducciones temporales de retenciones.

La energía y la minería fueron los grandes motores. De los u$s 5.300 millones adicionales exportados durante 2026, el petróleo y el gas explicaron u$s 2.100 millones y la minería aportó otros u$s 1.900 millones.

La cuenta financiera volvió a dar superávit

El ingreso de dólares no llegó únicamente por el comercio exterior. La cuenta financiera volvió a registrar un saldo favorable después del déficit de junio y aportó u$s 2.200 millones en julio.

Sumada al superávit de cuenta corriente, esa entrada permitió una acumulación de reservas cercana a u$s 2700 millones durante el mes.

No obstante, JP Morgan aclaró que la mejora financiera estuvo explicada en buena medida por desembolsos de organismos multilaterales, incluidos préstamos garantizados, y por emisiones de deuda en dólares realizadas dentro del mercado local.

Al mismo tiempo, las compras de activos externos efectuadas por el sector privado aumentaron hasta los u$s 3.100 millones, frente a un promedio trimestral de u$s 2.100 millones durante el segundo trimestre.

Aun así, JPMorgan considera que la demanda privada de dólares “permanece controlada con relación a el tamaño de la economía”.

Medida sobre los últimos tres meses y anualizada, representa el 4,1% del Producto Interno Bruto, muy por debajo del pico del 9% registrado en octubre de 2025 y cerca del promedio del 3,9% observado entre 2016 y 2019.

Para el conjunto de 2026, el banco proyecta un superávit de cuenta corriente en términos de caja de u$s 5.000 millones, equivalente al 0,7% del PIB, y entradas financieras por otros u$s 4.700 millones. La combinación permitiría cerrar el año con una acumulación de reservas cercana a u$s 10.000 millones.

Ese escenario supone que el Banco Central compre u$s 3.400 millones adicionales hasta diciembre, a un ritmo aproximado de u$s 40 millones diarios.

JPMorgan y Barclays coinciden con la inflación

La otra coincidencia entre los dos bancos aparece en la inflación. JP Morgan estima que el Índice de Precios al Consumidor es de 1,6% para agosto, mientras que Barclays proyecta un avance de 1,7%.

Ambas cifras marcarían una desaceleración frente al 2,1% registrado en julio y confirmarían que el proceso de desinflación volvió a ponerse en marcha.

JP Morgan sostiene que la moderación fue relativamente generalizada. Los alimentos y bebidas habrían aumentado 1,5%, favorecidos por subas acotadas de la carne y las verduras, del 0,9% y 0,8%, respectivamente.

Los precios estacionales habrían avanzado 1,1%, después del impacto de las vacaciones de invierno, mientras que los regulados subirían 1,4%. La inflación núcleo, que excluye los componentes estacionales y regulados, se ubicaría en 1,7%, apenas por debajo del 1,8% del mes anterior.

Sin embargo, la medida de inflación subyacente (núcleo) preferida por JPMorgan habría alcanzado el 1,9%. El número indica que todavía existe una inercia cercana al 2% mensual en algunos componentes menos volátiles.

Barclays advierte que será difícil bajar del 1,5%

Barclays también espera una inflación de 1,7% en agosto y una desaceleración interanual desde el 33,8% hasta el 33,6%. No obstante, el banco introduce una advertencia sobre la próxima etapa del programa.

Según su último informe regional, la mejora inflacionaria en la Argentina estuvo impulsada por el comportamiento del tipo de cambio. Barclays recuerda que el tipo de cambio real se había depreciado alrededor de 25% entre abril y octubre de 2025, lo que generó presiones sobre los precios de los bienes transables.

Desde las elecciones legislativas, en cambio, el peso se apreció cerca de 15% en términos reales. Esa reversión redujo el traslado del dólar a los precios y ayudó a moderar la inflación.

Pero Barclays considera que perforar de manera sostenida el umbral del 1,5% mensual “será difícil”. Cuando la inflación se acerca a esos niveles, explica, la inercia nominal comienza a tener un peso mayor y el proceso de desaceleración pierde velocidad.

El diagnóstico coincide con la composición que observa JP Morgan: la inflación general puede seguir a la baja, aunque algunos componentes subyacentes permanecen cerca del 2% mensual.

El nuevo problema del Gobierno: actividad y empleo

El punto más sensible del informe de Barclays no está en los precios, sino en la economía real. El banco británico sostiene que una mayor desinflación no necesariamente se traducirá en una mejora de la popularidad del Gobierno, porque la actividad y el mercado laboral se están convirtiendo en restricciones políticas “mucho más importantes”.

Esta advertencia también aparece en la recaudación. Los ingresos tributarios volvieron a mantenerse prácticamente estables en términos reales durante agosto, después de una sucesión de contracciones.

Sin embargo, Barclays señala que el resultado fue favorecido por una base de comparación “conveniente” en los derechos de exportación y en el impuesto a los combustibles.

“Los recursos directamente relacionados con la actividad económica siguen débiles”, advierte el banco.

Pese a ello, Barclays proyecta que el Gobierno conservará durante 2026 un superávit primario equivalente al 1% del PBI. La disciplina fiscal es uno de los pilares del programa, pero una economía que crece poco complica la recaudación y aumenta el costo social y político del ajuste.

Así, los dos informes dibujan una economía con mejores defensas financieras, pero con un desafío diferente al de los primeros meses del programa.

Qué mirará Wall Street hacia adelante

El escenario de JP Morgan requiere que el Banco Central mantenga compras cercanas a u$s 40 millones diarios hasta fin de año. También supone que la Argentina conserve el superávit externo y que continúen los ingresos financieros.

Del lado de la inflación, los dos bancos esperan una nueva desaceleración en agosto, aunque Barclays advierte que el camino será más difícil al acercarse al 1,5% mensual.

Además, JP Morgan señala que septiembre ya presenta aumentos confirmados en medicina prepaga, educación y transporte público, de alrededor del 2%, 3% y 4%, respectivamente.