“La decisión se tomó en el Senado”, definió uno de los senadores de La Libertad Avanza a la salida del despacho de Patricia Bullrich, la jefe de bloque que a último momento retiró el capítulo de Ley de Tierras del proyecto de Propiedad Privada para aprobar el texto en la sesión de este jueves.
La maniobra se veía venir, luego de que los gobernadores aliados como Gustavo Sáenz, Osvaldo Jaldo, Rolando Figueroa y Hugo Passalaqcua retiraran sus apoyos del proyecto ante la presión opositora por la “pérdida de soberanía” que implicaría ampliar el límite de compra de tierras para extranjeros.
Cuatro veces fracasaron en intentar aprobar el proyecto por esta disputa, y el jueves asomaba a ser la quinta. La diferencia es que, al tratarse de un cuarto intermedio de la última sesión, no había forma de salir de la situación sin poner la cara en el recinto. Una posibilidad que se evaluó fue presentar una moción para que el proyecto vuelva a comisión y, así, evitar la derrota en la votación. En cambio, se determinó que el miembro informante, Agustín Coto, anuncie al comienzo de la sesión que el capítulo de Tierras se eliminará del dictamen.
Desde el oficialismo reconocieron diversas fuentes que se trató, ante todo, de una batalla perdida en la comunicación. Los mandatarios provinciales que incidieron en los números rojos en el Senado también iban a repercutir en la Cámara baja, de conseguir aprobarlo: “Si se gana por uno en el Senado, con Jaldo y Sáenz abajo esto en Diputados no pasa”, se resignaban temprano desde LLA.
Hasta esta semana, el ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, había podido intervenir en los avances del proyecto. La última vez, el cuarto intermedio se pidió porque su equipo llamó a frenar la sesión porque no les había cerrado el borrador que circuló para votarse.
Durante el receso se pasó por el Senado para reunirse con Bullrich y llegar a un acuerdo final. “Pato y nosotros un solo corazón”, festejaban cerca del ministro. Desde ese momento circularon incluso dos borradores más -17 en total- y la senadora tomó las riendas del asunto.

La decisión de dar de baja el polémico apartado de Tierras surgió después de una reunión de Bullrich con los senadores aliados. Desde el ala desreguladora se mostraban a favor de insistir todo lo posible para que salga el texto deseado, incluso aunque llevase más tiempo, pero el desgaste ganó. “De acá a tres meses no va a cambiar”, dijeron voces del oficialismo.
“Hablamos con los muchachos (de Rosada), para nosotros la comunicación es con el primero que nos atiende el teléfono”, dijo otro de los referentes libertarios de la Cámara alta. Según deslizaron en el bloque, el diálogo fue puntualmente con el jefe de Gabinete, Diego Santilli. Algunos aseguraron que el ministro Sturzenegger, el arquitecto del proyecto, se había enterado por las redes sociales.
“No fue mala voluntad”, aseguró Bullrich en diálogo con El Cronista al respecto de por qué no había llegado a comunicarle la decisión primero a ´El Coloso´. Según la jefe de bloque, la vorágine de hablar con los aliados y definir el dictamen en el momento hizo que se le haya traspapelado el llamado: “La verdad se me pasó, pero no fue mala voluntad”, insistió.

Por su parte, en el Gobierno negaron esa versión y aclararon que en realidad los funcionarios del ministerio “estuvieron todo el día en Rosada tratando el tema” y, por ende, Sturzenegger se había mantenido al tanto de la negociación minuto a minuto.
Pero en definitiva, la fuente del ministro de Desregulación no fue la jefe de bloque, y no es la primera vez que los vaivenes en la comunicación interna del oficialismo son motivo de reclamos. “Hay una mala gestión en el Senado”, criticaron por otra parte desde el otro lado de Pasos Perdidos.
En La Libertad Avanza ninguno niega que hay asperezas con Sturzenegger, así como también sucede con otros miembros del equipo económico del Gobierno, pero algunos del núcleo duro libertario deciden no culparlo y, en cambio, critican la autonomía de Bullrich para negociar por su cuenta.

La figura del ministro, no obstante, ya fue foco de críticas internas dentro del Gobierno esta semana por la tensión que escaló con el sector de practicaje. El conflicto se detonó tras la publicación del Decreto 690/2026, que buscaba abrir la competencia, eliminar requisitos de ingreso y flexibilizar la contratación de los prácticos, los profesionales encargados de guiar las embarcaciones por las vías navegables del Río de la Plata y el río Paraná.
Los prácticos iniciaron un cese de actividades que en cuestión de horas dejó frenados a más de 180 buques. El impacto en el comercio exterior ascendió rápidamente a millones de dólares diarios, afectando de lleno a los embarques de granos del Gran Rosario y los despachos energéticos vinculados a Vaca Muerta.
Con el costo económico escalando y la presión de las cámaras agroexportadoras al límite, la Casa Rosada decidió intervención directa. Santilli asumió el control del expediente y desplazó a Sturzenegger del centro de la escena. El desenlace marcó un marcado repliegue del oficialismo: el Gobierno aceptó suspender la vigencia del decreto y abrir una mesa de diálogo.
Puertas adentro de La Libertad Avanza, el episodio dejó expuestas nuevamente las tensiones metodológicas entre la ortodoxia desreguladora del ministro y la pragmática necesidad de contención política que demandan las espadas legislativas y el equipo de gestión en momentos de alta fricción. La ortodoxia, no obstante, la ven necesaria, porque en definitiva Sturzenegger es Milei.



