

Tras encabezar la reunión de Gabinete semanal, el presidente Javier Milei reunió este lunes a los diputados y senadores de La Libertad Avanza en la Casa Rosada para repasar los lineamientos del programa económico en base a un libro que les regaló en el último encuentro. Fuentes partícipes aseguraron que, pese a que el Presupuesto 2027 y el proyecto de Malvinas sirvió como antesala, no se habló de ninguno de los dos temas. “Éramos un montón de promesas, ahora somos un montón de resultados”, les dijo el jefe de Estado.
El encuentro, que comenzó a partir de las 15 en el Salón Héroes de Malvinas, duró más de tres horas y contó, primero, con una intervención de la secretaria general de Presidencia, Karina Milei. “Ella habló de la construcción política. Pidió que no critiquemos a los aliados o a aquellos con los que tenemos que negociar”, precisó una fuente testigo ante El Cronista. En ese sentido, contó que la hermana del Presidente diferenció a los insultos de discutir la gestión en una provincia y pidió priorizar los acuerdos políticos y la negociación por las reformas.
Además de los diputados y senadores de La Libertad Avanza -entre ellos el titular de la Cámara de Diputados, Martín Menem, y la jefe de bloque del Senado, Patricia Bullrich-, también asistió el vocero Adrián Ravier, el jefe de Gabinete, Diego Santilli; su segundo, Ignacio Devitt; y el secretario de Comunicación, Fabián Fernández. Todos debieron, como de costumbre, pasar por el detector de metal y dejar sus celulares en un sobre de madera.
El Presidente, en tanto, llegó unos minutos más tarde para comenzar con lo que desde su entorno definieron como “masterclass”. Lo recibieron con aplausos. La particularidad de la convocatoria es el formato elegido por el Presidente, quien exhibe con pizarra y marcador los lineamientos de su programa económico. Puntualmente, la idea fue que Milei brinde una exposición sobre “La economía en una lección”, el libro de Henry Hazlitt que ya les había entregado a los legisladores durante la reunión del 25 de agosto, tal como anticipó en exclusiva El Cronista.

Según destacaron de la Casa Rosada, el jefe de Estado subrayó la necesidad de “cuida la reputación económica” y sostener el rumbo “frente a las interpretaciones del status quo”. “Me hace acordar a cuando a (el expresidente Mauricio) Macri le querían cambiar el rumbo y él cedía, pero Milei no cede y no doblega”, interpretó una de las fuentes partícipes a la salida del encuentro en diálogo con este diario.
En ese sentido, el Presidente puso sobre la mesa lo que sucedió en el 2025, cuando surgían encuestas desfavorables para el oficialismo y después todos se sorprendieron con el resultado de las elecciones legislativas. “La clave es mantenerse en el rumbo. Eso no es negociable”, les dijo Milei al repasar los cinco pilares de la gestión: el equilibrio fiscal, la baja de impuestos, la desregulación, la apertura de mercado y el desarrollo del capital humano.
El primer mandatario dijo que no es correcto afirmar que no hay consumo y destacó que “el consumo privado se encuentra en niveles históricos”, así como también remarcó que “la economía argentina está creciendo durante todo el período a una velocidad cuatro veces superior a la respirada históricamente”. Remarcó, en esa línea, que la Argentina va a superar los u$s 100 mil millones en exportaciones, y ratificó su apuesta al “progreso tecnológico como acelerador del desarrollo logrando rendimientos crecientes”.

El ancla sobre el libro de Hazlitt que mandó a leer a los legisladores -por caso, la edición tiene un prólogo escrito por Milei- lo usó para hacer comparativos y explicar el por qué de su posición intransigente sobre el rumbo económico en período electoral. “Los demagogos y los malos economistas están presentando verdades a medias. Hablan únicamente del efecto inmediato de una política propuesta o de su efecto sobre un solo grupo. En la medida en que se limitan a eso, a menudo pueden tener razón. En estos casos, la respuesta consiste en demostrar que la política propuesta también tendría efectos más prolongados y menos deseables, o que sólo podría beneficiar a un grupo a expensas de todos los demás”, dice el autor en el libro.
Este pasaje fue remarcado por el Presidente en el encuentro, según pudo reconstruir El Cronista, para diferenciar entre lo que Hazlitt compara entre el mal economista, que solo ve las consecuencias inmediatas y visibles de una medida en un sector particular, mientras que el buen economista analiza también las consecuencias a largo plazo y los efectos indirectos sobre toda la comunidad.
El dato más llamativo del encuentro es que todos los legisladores que salieron de la reunión aseguraron que Milei no habló del Presupuesto, pero El Cronista pudo saber de fuentes oficiales que el proyecto ingresará este martes a Diputados después de la reunión de Mesa Política, programada para las 13, y que será sin presentación oficial. El año anterior, Milei lo había presentado por cadena nacional, mientras que el primer año lo hizo en el Congreso.
En el adelanto del Presupuesto presentado en junio el Gobierno planteó una expectativa de desaceleración significativa de la inflación, una recuperación de los salarios reales y del ingreso disponible de los hogares, un incremento real de la recaudación y una continuidad en la reducción de la presión tributaria. El objetivo declarado era que una menor carga impositiva permita “devolver recursos al sector privado” y mejorar la competitividad exportadora.
Milei necesita que su bloque llegue al debate con un discurso homogéneo sobre el programa económico. La defensa del rumbo, en la previa del año electoral, es por caso el mismo tema que tocó el Presidente frente a los ministros esta mañana. “No hay que dejarse psicopatear”, les advirtió a los funcionarios.
Como antesala también está en el tintero el proyecto de Ley de Defensa de la Soberanía Nacional que prevé enviar a Diputados en los próximos días, como parte de la ofensiva que Milei lanzó en su cadena nacional sobre Malvinas.
La iniciativa tendrá como uno de sus puntos centrales una modificación de la Ley 26.659, con un endurecimiento del régimen de sanciones para empresas que desarrollen actividades hidrocarburíferas en las islas o en los espacios marítimos circundantes sin autorización argentina. El esquema también alcanza a proveedores y contempla restricciones para contratar con el Estado, además de la posibilidad de recurrir al juicio en ausencia cuando corresponda.

El segundo eje será la creación de un Consejo de Seguridad Nacional, con participación de Cancillería, Defensa, Inteligencia y Economía. La intención oficial es establecer una coordinación permanente de la política de seguridad y sumar herramientas para proteger infraestructura crítica y los espacios marítimo y aeroespacial.
El tercer componente apunta a dotar al Estado de facultades para responder frente a actores estatales o privados que, según el Gobierno, representen una amenaza para la seguridad nacional. El proyecto también se vincula con la decisión de reforzar las capacidades militares en el Atlántico Sur y priorizar la construcción de la Base Naval Integrada en Tierra del Fuego dentro del Presupuesto 2027, que será contemplada dentro de $300 mil millones para el año que viene según trascendió el fin de semana.
Para el Gobierno, el Presupuesto será la principal prueba de negociación con gobernadores y bloques aliados. Malvinas, en cambio, le ofrece un terreno distinto: una causa sobre la que busca construir un respaldo transversal y, al mismo tiempo, justificar nuevas herramientas de seguridad y defensa.





