

A falta de un año de las elecciones presidenciales, el Gobierno atraviesa un clima ambivalente. La aprobación Javier Milei se estabilizó luego de meses de caída, aunque el desempleo y la pobreza volvieron a encabezar las preocupaciones sociales. La última medición de Opinaia, realizada entre el 19 y el 25 de julio, retrata ese contraste con precisión.
Del otro lado del mostrador, el peronismo sigue sin un candidato que la unifique. Axel Kicillof lidera la intención de voto opositora, pero un 37% no reconoce todavía un referente claro. Con ese telón de fondo, el informe repasa cómo se posicionarían el Presidente y el gobernador bonaerense en una hipotética primera vuelta y en un balotaje.
Ni los libertarios ni el peronismo predominarían en una primera vuelta
En la consulta directa por las presidenciales de 2027, un 32% de los argentinos todavía no definió su voto. La Libertad Avanza encabeza las preferencias con 29%, seguida por el peronismo kirchnerista con 20%, según el relevamiento de Opinaia. Ningún otro espacio, ni el PRO ni el Frente de Izquierda, logran superar el 9% de manera individual.
El fenómeno se repite, aunque más atenuado, en el escenario de balotaje. Frente a Kicillof, Milei se impone 47% a 30%, pero un 23% dice no saber a quién votar. Ese bloque de indecisos no es un dato menor: puede terminar definiendo una elección que hoy luce favorable al oficialismo.
Ya otras mediciones registraron el mismo fenómeno, aunque con niveles más bajos, lo que sugiere una tendencia creciente. En junio, en plena crisis por el caso Adorni, la consultora Proyección midió apenas un 7,9% de indecisos en un balotaje entre ambos dirigentes, con un empate casi perfecto entre Kicillof y Milei.
Semanas más tarde, otro relevamiento ya ubicaba en 16% a quienes no sabían todavía qué opción elegir en la primera vuelta. Hoy, según el estudio de Opinaia, ya casi duplica ese registro previo.
El podio de imagen: a quiénes les va mejor y a quiénes peor
La foto de imagen de dirigentes confirma quién conserva mejor posicionamiento dentro del oficialismo. Patricia Bullrich encabeza el ranking con un diferencial neto de apenas -3 puntos, la medición menos negativa de todo el informe, por delante incluso del propio Presidente.
Detrás de la ministra de Seguridad aparece Javier Milei, con un diferencial de -8 puntos, y el flamante jefe de Gabinete, Diego Santilli, con -12.
Para encontrar una libertaria de origen, más allá de su distanciamiento actual con el Presidente, hay que ir al cuarto lugar donde aparece Victoria Villarruel. La vicepresidenta completa el póker de mejor imagen dentro del oficialismo con -14 puntos.
En la vereda opositora, el panorama es más adverso. Axel Kicillof acumula un diferencial de -40 puntos y Cristina Kirchner de -37, lejos sin embargo del rechazo que enfrentan Máximo Kirchner (-58) y Juan Grabois (-56), los peor posicionados de todo el ranking. Ningún referente peronista logra colarse entre los mejor evaluados del informe.

Desempleo y pobreza desplazan a la corrupción de la agenda
El desempleo volvió a ser la principal preocupación de los argentinos. Trepó al 63%, siete puntos más que en la medición anterior, uno de los registros más altos de toda la serie histórica de Opinaia. La pobreza acompañó esa suba y también avanzó siete puntos, hasta el 59%.
La corrupción, en cambio, retrocedió con fuerza. Cayó nueve puntos hasta el 47%, después de haber ganado terreno de forma sostenida en los meses previos, cuando el escándalo por presunto enriquecimiento ilícito de Manuel Adorni dominaba la agenda política y mediática del país.

La salida de Adorni de la Jefatura de Gabinete, oficializada a fines de junio con el arribo de Diego Santilli, coincidió con el desinfle de esa preocupación en el humor social. El problema que amenazaba con instalarse como prioritario perdió peso frente al humor económico, que vuelve a marcar la agenda.
La inflación acompaña esa baja y retrocede siete puntos, hasta el 37%, mientras la inseguridad se mantiene casi estable en 40%. El humor económico, no la corrupción, vuelve a marcar el pulso político de cara a un año electoral que promete definirse, otra vez, entre Milei y Kicillof.
El repliegue de la corrupción no es parejo entre todos los electorados. Entre los votantes del Frente de Izquierda y de Provincias Unidas, el problema conserva mayor peso relativo que entre los propios votantes de La Libertad Avanza, donde hoy pesa más la preocupación por la inseguridad.



