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Luego de un año marcado por el salto en las compras al exterior, el 2026 inició con una creciente polémica por el impacto de la apertura en la economía local. El escenario actual muestra una disputa abierta entre productos nacionales e importados, mientras el consumo se sostiene “a dos ritmos”.

Tras la avanzada importadora, el gobierno de Javier Milei logró resultados positivos en materia de precios; sin embargo, la actividad económica permanece estancada en niveles similares a los del tercer trimestre de 2023, señaló Equilibra.

Este resultado convive con trayectorias muy heterogéneas a nivel sectorial. En los últimos dos años, solo 19 de 55 sectores productivos se expandieron, mientras que los 36 restantes retrocedieron, precisó la consultora que dirige Martín Rapetti.

La creciente sustitución de producción nacional por bienes importados —impulsada por una apertura comercial profunda y un tipo de cambio que favorece el ingreso de productos extranjeros— está redefiniendo el mercado.

Golpe al corazón manufacturero

El informe destaca un dato preocupante: de los 36 sectores en caída, 20 corresponden a industrias que compiten directamente con las importaciones, tales como textiles, calzado, herramientas, plásticos y acero. En 16 de esos rubros, las importaciones no solo crecieron, sino que capturaron una mayor porción del mercado interno.

La combinación fue “explosiva” en 14 casos donde la producción local se desplomó mientras los volúmenes importados volaban.

Entre los sectores más afectados se destaca la fabricación de ropa que registró un aumento del 184% en cantidades importadas respecto del 3T-23M; muebles y juguetes, con un crecimiento de 75%; autos y camiones vieron un salto del 78% en importaciones y la industria editorial enfrentó un incremento del 143%.

Este fenómeno, que ha partido en dos el mapa productivo, tiene como principale beneficiario a China y, en segundo lugar, a Brasil pero, particularmente, en automotriz y papel.

Mientras los sectores ligados a Vaca Muerta o el agro lideran la expansión, la industria orientada al mercado interno enfrenta costos crecientes, atraso cambiario y una apertura sin protección transitoria.

El factor Acero y el riesgo asiático

En medio de la polémica por la licitación que ganó una compañía india —dejando fuera del proyecto de gas de Vaca Muerta al Grupo Techint—, la Cámara Argentina del Acero (CAA) alertó sobre la sobreoferta global liderada por China.

En diciembre de 2025, el gigante asiático alcanzó niveles récord de exportación, comparables a los de 2015. Según la CAA, las exportaciones chinas de acero hacia América Latina crecieron un 233% en los últimos 15 años, apoyadas en lo que denuncian como “prácticas desleales”: subsidios estatales y regulaciones ambientales laxas que permiten precios por debajo del costo real.

De cara al resto del 2026, la industria sostiene que la productividad no basta. “Sin una cancha equilibrada, la industria local no puede competir”, advirtió la entidad, reclamando la eliminación de impuestos distorsivos y una estrategia comercial coordinada con bloques que comparten reglas de mercado, como EE. UU. y la Unión Europea.

Lo que viene

Las señales del gobierno continúan en línea con la profundización de la apertura comercial y los informes privados estiman un crecimiento de 10% en las importaciones. Del otro lado, el pedido se repite: “nivelar la cancha”.

El comercio exterior argentino cerró 2025 con superávit de u$s 11.286 millones, un resultado positivo, pero “sensiblemente” menor al de 2024, analizó Gustavo Fadda, consultor en comercio internacional.

La reducción del saldo no respondió a una caída exportadora, sino a que las importaciones crecieron tres veces más rápido y el Courier triplicó su volumen anual.

El especialista y ex Sub Director General de Aduanas expresó que “el riesgo para Argentina no es abrir la economía, sino hacerlo sin un proyecto nacional que defina qué sectores queremos defender, cuáles transformar y en qué cadenas globales queremos jugar".