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La industria manufacturera profundizó su sendero contractivo durante el segundo mes del año. Según informó este jueves el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), el Índice de producción industrial manufacturero (IPI manufacturero) registró en febrero de 2026 una caída del 8,7% respecto a igual mes de 2025.

El dato no solo refleja la debilidad del mercado interno, sino que también marca una fuerte corrección en la medición desestacionalizada: la actividad contrajo un 4,0% respecto a enero, quebrando la tenue recuperación que se había intentado dibujar en el inicio del año.

Con estos números, el primer bimestre de 2026 cierra con una disminución acumulada del 6,0%, dejando un escenario complejo para el sector fabril de cara al cierre del primer trimestre.

Los sectores más golpeados: textiles y maquinaria al frente

La crisis de actividad no afectó a todos por igual, pero el “rojo” fue casi generalizado: 14 de las 16 divisiones de la industria presentaron caídas interanuales.

El derrumbe más estrepitoso se dio en el sector de Productos textiles, que registró una baja del 33,2%. Según el informe técnico, la menor demanda interna y la fuerte competencia de productos importados explican que rubros como la preparación de fibras y tejidos no logren repuntar.

El Índice de producción industrial manufacturero (IPI manufacturero) registró en febrero de 2026 una caída del 8,7% respecto a igual mes de 2025.
El Índice de producción industrial manufacturero (IPI manufacturero) registró en febrero de 2026 una caída del 8,7% respecto a igual mes de 2025.

En una sintonía similar, la división de Maquinaria y equipo mostró una retracción del 29,4%. Dentro de este bloque, la fabricación de maquinaria agropecuaria cayó un 37,7%, mientras que los aparatos de uso doméstico (heladeras y lavarropas) sufrieron una baja del 38%, afectados por la caída del consumo y la competencia externa.

Automotriz: menos ventas y menos exportaciones

El complejo de Vehículos automotores y autopartes fue otro de los grandes lastres del mes, con una caída del 24,6%. Los datos de las terminales son elocuentes: las ventas a concesionarios de vehículos nacionales se desplomaron un 45,9% interanual. El frente externo tampoco ayudó, con una baja en las exportaciones de unidades del 37,2%, explicada en gran parte por una menor demanda desde Brasil.

La excepción: petróleo y químicos, los únicos brotes verdes

En un mapa industrial teñido de negativo, solo dos sectores lograron mostrar variaciones positivas:

  1. Refinación del petróleo, coque y combustible nuclear: creció un contundente 19,7% interanual, impulsado por la mayor demanda de gasoil y naftas.
  2. Sustancias y productos químicos: registró una leve suba del 3,7%, sostenida principalmente por la producción de agroquímicos y productos farmacéuticos.

Desde el INDEC aclararon que los resultados de enero y febrero suelen estar condicionados por la variabilidad de las vacaciones y las paradas técnicas programadas por los establecimientos industriales. Sin embargo, la magnitud de la caída desestacionalizada (-4,0% mensual) sugiere que, más allá de la estacionalidad, la industria enfrenta problemas estructurales de demanda y costos que aún no han sido digeridos.

Para el sector de Alimentos y bebidas, que cayó un 6,9%, la principal incidencia negativa provino de la molienda de oleaginosas (-21,9%), aunque se observó una mejora en el rubro lácteo (+8,1%) debido a una mayor elaboración de leche en polvo y manteca.

Con este panorama, la industria inicia marzo con una capacidad instalada bajo presión y la expectativa de si el sector energético (Vaca Muerta y refinación) será suficiente para compensar el desplome de los sectores vinculados al consumo masivo y los bienes de capital.

¿Qué pasa con la construcción?

La construcción, uno de los principales termómetros de la inversión en la economía argentina, mostró señales de enfriamiento durante el segundo mes del año. Según informó el INDEC, el Indicador Sintético de la Actividad de la Construcción (ISAC) registró en febrero de 2026 una caída del 0,7% respecto al mismo mes del año pasado.

Más preocupante para el sector es la medición de corto plazo: la serie desestacionalizada arrojó una contracción del 1,3% respecto a enero, lo que marca una interrupción en la tendencia de recuperación que se venía observando a finales de 2025. Con este resultado, el acumulado del primer bimestre del año apenas logra sostenerse en terreno positivo con un leve avance del 0,3% interanual.

El informe detalla un comportamiento dispar en el consumo de materiales, lo que refleja un cambio en la dinámica de las obras. Por un lado, se registraron subas importantes en insumos vinculados a etapas finales o mantenimiento: Pinturas (+14,0%)Hormigón elaborado (+15,7%) y el rubro de grifería y vidrio (+17,0%). También el Asfalto (+3,8%) mostró un signo positivo, traccionado por la obra pública vial.