El ex CEO del HSBC, Gabriel Martino, trazó este jueves un panorama sobre el futuro de la macroeconomía y le puso nombre y apellido al elemento que impulsará la recuperación.

Durante su paso por el programa Cuentas Claras, de El Cronista Stream, el banquero aseguró que “los bancos quieren prestar y prestarle a clientes, no al Gobierno”, marcando un fuerte cambio de época.

Además, tras un freno temporal impulsado por el ruido político y los temores del mercado, anticipó que el financiamiento traccionará con fuerza. “El motor del crecimiento en los próximos 12 meses va a ser el crédito, y ahí van a estar los bancos. Van a tener que acostumbrarse a tener buenas políticas de crédito y a empujar por eso”, sentenció.

Esta reactivación aparece como la principal herramienta para darle una respuesta al segmento social más golpeado por las correcciones tarifarias frente a los deciles más bajos que recibieron mayor contención directa.

“Uno de los sectores que más sufre es la clase media, porque es a la que más le han pegado. Este gobierno parece populista porque a los deciles más bajos les puso plata en el bolsillo, los de arriba no tienen problema, pero a los de clase media les han subido las tarifas. A esa gente hay que venderle la ilusión del cambio, porque este Gobierno no va a tener plan platita”, explicó.

En ese sentido, propuso motorizar el mercado hipotecario a través del mercado de capitales para acercar las tasas locales a los valores internacionales.

El debate cambiario está íntimamente ligado a esta expansión. Aunque el ex ejecutivo se consideraba un firme defensor del peso, la extrema dolarización de los agregados monetarios sufrida el año pasado lo llevó a evaluar nuevas alternativas, poniendo siempre el foco en el financiamiento productivo. “La dolarización no saca a la gente de la pobreza, pero acelera el crédito, que es lo que va a sacar a la gente de la pobreza. La inversión viene con crédito y genera empleo sustentable”, argumentó.

Aclaró, no obstante, que el plan actual ejecutado por el ministro Luis Caputo va más hacia una canasta de monedas, un diseño macroeconómico que avala plenamente.

A la hora de trazar paralelismos históricos, comparó el escenario recibido por la actual gestión con el preámbulo de la crisis de 1989 y rescató que Javier Milei logró evitar un colapso hiperinflacionario. Además, diferenció este modelo del esquema de la Convertibilidad, programa que elogió pero criticó por su falla en la generación de empleo.

“A diferencia de los 90, ahora tenemos un federalismo importante. Menem no quiso o no pudo empujar la minería, y la minería es federalismo, Vaca Muerta es federalismo, el agro es federalismo”, detalló Martino, destacando que la gran inversión privada de los próximos años estará radicada en el interior del país.

En el terreno político, diagnosticó que los principales escollos históricos de la Argentina no han sido económicos y celebró la postura del actual mandatario frente a los clásicos vicios del poder.

“Vino un disruptivo como Milei al que creo que hay que apoyarlo porque su concepto es correcto. No tienen ambición política de poder, desde el día uno viene diciendo que se va a ir de la política como no político, con esa idea de dar charlas en el mundo y de no perpetuarse”, resaltó.

Asimismo, enfatizó la necesidad de una alternancia en la que la oposición y el peronismo comiencen a militar consensos básicos, como el equilibrio fiscal, el cumplimiento de la ley y un Banco Central independiente.

Sobre las proyecciones inmediatas y los meses venideros que el Palacio de Hacienda anticipa como los mejores de la gestión, el banquero prefirió mostrar cautela. “¿Si vienen los 18 mejores meses como dice Caputo? Vamos de a poco. En marzo la economía empezó a tomar un poco de aire, aunque en abril se estancó un poquitito, pero esperemos que siga la tendencia”, reflexionó al exponer los vaivenes de transitar hacia un “país normal”.