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A tres meses de la misión técnica que visitó Buenos Aires para la segunda revisión del programa con Argentina, el Fondo Monetario Internacional (FMI) confirmó que el Directorio Ejecutivo tratará la próxima semana la evolución del acuerdo, un paso clave para habilitar un desembolso de u$s 1000 millones.
La vocera del FMI, Julie Kozack, destacó además el compromiso “fuerte e inquebrantable” del Gobierno con el déficit cero y remarcó la mejora en las condiciones financieras del país, con una baja del riesgo país tras la reciente mejora en la calificación crediticia.
En su conferencia habitual desde Washington, Kozack recordó que el staff del Fondo y las autoridades argentinas alcanzaron “un acuerdo a nivel de staff sobre la octava revisión a mediados de abril” y confirmó que “la reunión del Directorio tendrá lugar la próxima semana”.
En el acuerdo técnico alcanzando en abril durante la reunión de primavera del organismo se modificó la meta de acumulación de reservas a u$s 8000 millones para este año y se estableció una meta de superávit fiscal de 1,4%. Por otra parte, el Fondo reconoció que la inflación será mayor a la esperada, con un 30,4% para este año y rebajó la proyección de crecimiento medio punto a a 3,5%.
“Tras la aprobación del Directorio, se podrá realizar un desembolso de 1.000 millones de dólares”, afirmó Kozack.

Según explicó la economista que supo participar de las revisiones con el país, las negociaciones se enfocaron en “políticas para equilibrar adecuadamente la desinflación, la estabilidad externa y los objetivos de crecimiento para Argentina”, con el objetivo de “apoyar un reingreso oportuno y duradero a los mercados internacionales de capital”.
Kozack sostuvo además que “el plan de estabilización de las autoridades sigue arrojando resultados importantes” y consideró que “el impulso de las reformas ha cobrado fuerza más recientemente”.
Baja del riesgo país
En ese marco, vinculó la mejora financiera de la Argentina con la reciente suba de calificación crediticia. “Argentina fue mejorada recientemente por una agencia de calificación crediticia, y eso ha respaldado una mayor reducción de los diferenciales de Argentina”, señaló ante la consulta de El Cronista en referencia a la baja del riesgo país.
Esa mejora puede allanar el prospecto de una “salida al mercado de deuda”, que enfatizó Kozack como meta, aunque el ministro de Economía Luis Caputo señaló en reiteras ocasiones que está previsto emitir este año. El Gobierno sostiene que tiene cubiertos los vencimientos de deuda hasta mediados de 2027 con un esquema de financiamiento con fondos -en base a garantías del BID y el Banco Mundial- y de licitaciones en dólares en el mercado local.
El respaldo más explícito del FMI volvió a estar puesto sobre el frente fiscal. Consultada sobre la política de ajuste en ítems como educación y salud -que derivó en una nueva marcha universitaria esta semana- y la caída sostenida de la recaudación, Kozack aseguró que “las autoridades han demostrado un compromiso fuerte y firme con un ancla fiscal de déficit cero”.
“Esa ancla fiscal es algo que consideramos crítico para apuntalar la caída de la inflación y para restaurar la confianza y la estabilidad macroeconómica en Argentina”, agregó la portavoz.
El Gobierno viene defendiendo el equilibrio fiscal como eje central de su programa económico, aun en medio de cuestionamientos por el impacto del ajuste sobre distintas áreas del gasto público.
Kozack fue consultada sobre el “riesgo Adorni”, si hay impacto económico de las investigaciones sobre el patrimonio del jefe de Gabinete del Gobierno de Javier Milei, pero no respondió sobre el tema.
La funcionaria del Fondo, en cambio, destacó una mejora en los indicadores sociales. “Argentina ha visto una reducción importante en las tasas de pobreza, que ahora están por debajo del 30%, lo cual es el nivel más bajo en siete años”, afirmó.

Kozack adelantó además que, tras la reunión del Directorio, el FMI difundirá el “staff report”, la documentación vinculada a la revisión, incluyendo el comunicado oficial y el informe técnico con más detalles sobre las metas y perspectivas del programa.
El contexto global, más adverso
En el arranque de la conferencia, Kozack analizó la coyuntura económica mundial, advirtiendo que la economía global se está desplazando desde un escenario de referencia hacia uno “adverso”. El Fondo había marcado tres posibilidades en su informe de abril. El escenario en el que entra la economía es de bajo crecimiento, alrededor del 2 al 2,5% global. Esto está apalancado por la continuidad del conflicto en Medio Oriente.
Entre los factores de riesgo, mencionó el incremento en los precios del petróleo por encima de lo previsto y el alza en las expectativas de inflación a corto plazo. Sin embargo, matizó el panorama al señalar que, en las principales economías, las expectativas de mediano plazo aún permanecen “bien ancladas” y las condiciones financieras siguen siendo “acomodaticias”.
El FMI presentará una actualización completa de estas proyecciones globales en el informe World Economic Outlook (WEO) de julio, donde se evaluará el impacto real de la persistencia inflacionaria y las medidas de ahorro energético que están adoptando los países emergentes que son importadores de energía.
En ese plano, volvió a destacar que hay países donde el contexto impacta mejor, como en la Argentina, que se beneficia por haberse convertido en exportador neto de energía, aunque se encuentra con precios más caros de fertilizantes y el impacto general inflacionario, con nuevas subas de combustibles como la que anunció ayer YPF.







