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Durante años, el mercado natural para el Gas Licuado de Petróleo (GLP) argentino estuvo en Sudamérica, ya que Brasil, Chile y otros países de la región concentraron buena parte de las exportaciones de ese combustible que creció al ritmo del desarrollo de Vaca Muerta.
Esa estrategia puede estar cerca de empezar a cambiar con fuerza gracias a que la producción podría casi triplicarse durante la próxima década y la industria ya no piensa únicamente en abastecer a los países vecinos.
El objetivo ahora es competir en el mayor mercado del mundo. Asia-Pacífico es una región que concentra el 60% de toda la demanda global de GLP y necesitará nuevos proveedores para acompañar el crecimiento del consumo.
La conclusión surgió durante el Seminario Internacional de GLP organizado por el Instituto de Energía de la Universidad Austral, donde funcionarios, productores y compradores coincidieron en que el desafío dejó de ser producir más y pasó a ser encontrar mercados capaces de absorber el fuerte aumento de la oferta que se espera desde Vaca Muerta.
De abastecer a la región a competir en el mundo
Brasil continúa siendo el principal comprador del GLP argentino y, según datos presentados durante el encuentro, cerca del 49% de las importaciones brasileñas de este combustible ya provienen de Argentina.
Sin embargo, los especialistas coinciden en que ese mercado no alcanzará para absorber el crecimiento previsto de la producción.
“El destino natural sigue siendo la región, con Brasil como principal comprador, pero Asia ya aparece en el mapa. No es una hipótesis de exportación, es una realidad con datos, no promesas”, afirmó Federico Veller, subsecretario de Hidrocarburos de la Nación.
El funcionario recordó que en 2025 Argentina produjo 3 millones de toneladas de GLP, exportó 1,6 millones y generó alrededor de US$ 700 millones en ventas externas.
Pedro Locreille, director de Midstream Gas & GLP de YPF, estimó que el país podría pasar del puesto 14 actual a ubicarse entre los cinco y siete mayores exportadores mundiales.
“Hacia 2032 Argentina triplicará su producción de GLP, alcanzando las 8,9 millones de toneladas anuales. Nuestro país emerge como el único polo excedentario de la región y deberá buscar colocar sus saldos en mercados de África, India y Asia”, sostuvo.
Por qué Asia aparece, entonces, como el próximo destino. Porque allí está el consumo.
Julio Faldin, vicepresidente senior de Desarrollo de Negocios para Latinoamérica de ARGUS, explicó que el 60% de toda la demanda mundial de GLP se concentra en Asia-Pacífico, especialmente en China e India.
“Es el imán del mundo: cualquier molécula nueva de GLP va a terminar siendo consumida por esta región”, resumió.
Ese cambio de foco también responde a una transformación del mercado internacional.
Según Craig Whitley, consultor principal de World Energy Consultants, el conflicto en Medio Oriente modificó buena parte del comercio mundial de GLP. La interrupción de exportaciones iraníes obligó a varios compradores asiáticos a salir en busca de nuevos proveedores, generando una oportunidad para productores de otras regiones.
“Argentina ya ocupa el puesto 14 entre 176 países analizados. La disrupción de los 11 millones de toneladas que aportaba Irán altera profundamente la dinámica del comercio mundial y el impacto se extenderá hacia 2027”, explicó.
La infraestructura será el próximo desafío

Llegar a Asia no dependerá solamente de producir más, también exigirá nuevas inversiones en procesamiento, transporte y puertos.
Oscar Sardi, CEO de Transportadora de Gas del Sur (TGS), recordó que el crecimiento de Vaca Muerta obliga a desarrollar infraestructura específica para procesar los líquidos asociados al gas natural.
Entre esos proyectos mencionó el desarrollo integral de NGLs, que incluye redes de captación, plantas de procesamiento, un poliducto hasta Bahía Blanca y una nueva terminal portuaria.
“Se trata de una inversión que demandará cuatro años de ejecución, generará 4.000 empleos directos, 15.000 indirectos y permitirá exportaciones por alrededor de US$ 1.200 millones anuales”, afirmó.
Para Roberto Carnicer, director del Instituto de Energía de la Universidad Austral, el desafío ya no consiste únicamente en aumentar la producción.
“El desarrollo de Vaca Muerta abre una oportunidad muy significativa para los líquidos asociados. El desafío no es solo garantizar el abastecimiento interno, sino agregar valor y construir una plataforma exportadora eficiente. Es necesaria una logística adecuada, inversiones y una estrategia de largo plazo”, señaló.
Brasil busca diversificar proveedores, Chile quiere reemplazar parte de sus importaciones desde Estados Unidos y Colombia enfrenta un creciente déficit energético.
Si Argentina concreta las inversiones previstas y logra multiplicar su producción, el verdadero desafío dejará de ser encontrar compradores en la región.
Estará en los grandes mercados de Asia, donde se concentra la mayor demanda mundial y donde el crecimiento de Vaca Muerta podría convertir al GLP en una nueva fuente de divisas para la Argentina, complementando las exportaciones tradicionales de petróleo y gas natural.




