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En el primer cuatrimestre de 2026, el Estado nacional percibió apenas u$s 1380 millones por retenciones, un 37% menos en la comparación interanual, lo que explica parte de la caída en la recaudación de ARCA que acumula 9 meses en rojo, también afectada por la menor de actividad. Pese a ese escenario, se anticipa una baja de retenciones para sectores puntuales.

Aunque, el campo aportó un nivel récord de divisas, la administración nacional anotó el segundo peor registro para ese período desde 2019, solo por encima del crítico 2023 atravesado por la sequía, señaló un informe elaborado por RIA Consultores.

El dato refleja el impacto combinado de la reducción de alícuotas aplicada al complejo sojero y del efecto arrastre de las “retenciones cero” implementadas en septiembre de 2025.

Al mismo tiempo, expone una tensión creciente: mientras el sector agroexportador presiona por una nueva rebaja tributaria, el Gobierno enfrenta una caída en la recaudación en términos reales lo que complica la meta de equilibrio fiscal, clave para el equipo que lidera Luis Caputo.

Según el informe que analizas al primer cuatrimestre de 2026 la participación de los DEX en la masa fiscal cayó de un promedio de 4,7% entre enero y septiembre de 2025 a apenas 2,4% entre octubre de 2025 y abril de 2026. En los primeros cuatro meses del año, el promedio se ubicó en 2,9%, muy lejos del 4,6% registrado en 2024.

La caída también se observa en términos nominales. En abril de 2026 la recaudación por retenciones alcanzó $ 575.000 millones, un 13% menos que en igual mes del año pasado. Ajustado por inflación, el retroceso trepa al 33%.

El deterioro adquiere mayor dimensión cuando se mide en dólares: el informe señala que la recaudación acumula diez meses consecutivos de caída interanual, una dinámica que no se veía desde la sequía de 2023, cuando se encadenaron doce meses de retracción.

El complejo soja continúa siendo el principal sostén de los derechos de exportación, por lo que la baja de dos puntos porcentuales en las alícuotas tuvo un efecto directo sobre los ingresos fiscales. Actualmente, el poroto tributa 24% y los subproductos 22,5%, todavía muy por encima de los principales granos competidores.

En ese contexto, la fuerte exportación de trigo durante el verano y el buen ritmo de ventas de maíz entre marzo y abril ayudaron a amortiguar parcialmente la caída. Sin ese aporte, el golpe sobre la caja fiscal habría sido aún mayor, reflejó el análisis elaborado por Javier Preciado Patiño.

Baja de retenciones

En pleno inicio de la cosecha gruesa y a la espera de que el sector sojero inicie la liquidación, el especialista plantea que la pérdida de incidencia de las retenciones dentro de la recaudación total podría abrir la puerta a una nueva reducción de alícuotas, especialmente en soja.

Sin embargo, advierte que el margen político y fiscal es limitado. “Con ingresos tributarios creciendo por debajo de la inflación, resignar recursos implicaría mayores dificultades para sostener el equilibrio de las cuentas públicas, uno de los pilares centrales de la estrategia económica oficial”, resaltó.

Por eso, cualquier decisión futura sobre los DEX quedará atada a tres variables clave: el ingreso de divisas por exportaciones, la evolución de la recaudación y el ritmo de liquidación del agro, especialmente de la soja.

Sectores pendientes

El Gobierno enfrenta un delicado equilibrio entre incentivar exportaciones y acelerar el ingreso de dólares, pero sin desfinanciar una caja fiscal que ya empieza a sentir el costo de haber reducido las retenciones.

A esta presión se suma la que ejercen otros sectores afectados por el pago de retenciones. Desde la pesca o la minería hasta los bienes industriales que no fueron exceptuados del tributo, no cesan en el pedido ante los funcionarios de Comercio.

Según fuentes que caminan el Palacio de Hacienda, el alivio al sector industrial, uno de los pedidos que encabeza la Unión Industrial Argentina (UIA) junto a entidades sectoriales como la Asociación de Fábricas Automotrices (ADEFA), la empresa Aluar y las del sector de plásticos “ya es un hecho”.

“Siempre el tema es el costo fiscal”, aseguró la fuente pero precisó que el decreto con rebajas a un universo exportador que ronda los u$s 4000 millones y está “al salir” desde mediados de 2025, “sale este año”.

Aunque el discurso oficial atribuye la merma de ingresos a la política de alivio fiscal por baja de retenciones, particularmente, los números ponen al IVA en primer plano, por la caída de la actividad.

Para blindar el superávit fiscal, el Gobierno activó un plan de contingencia que compensa la flexibilización de las metas del FMI (del 2,2% al 1,4% del PBI) con un ajuste quirúrgico del gasto.

Por un lado, ordenó a los ministerios recortar un 20% en gastos de capital y un 2% en operativos, lo que junto a la poda en gastos corrientes —orientada a la focalización de subsidios por ingreso— permitiría un ahorro superior a los $2 billones.

A la par, envió al Congreso reformas para reducir la cobertura del régimen de zonas frías.

Pese al delicado equilibrio, el equipo económico evalúa si puede llevar alivio a los sectores económicos con capacidad de exportar que quedaron en lista de espera y pueden significar más ingreso de divisas y amortiguar la baja del empleo.