Los primeros datos privados de septiembre anticipan una nueva caída de la actividad que confirmaría el ingreso de la economía argentina en la instancia de recesión técnica.
Si bien todavía resta para conocer los datos consolidados de la actividad, ya que el Estimador Mensual (EMAE) de septiembre se conocerá el 24 de noviembre y la medición de PBI recién llegará el 16 de diciembre, el anticipo del desempeño industrial augura una nueva caída.
La Unión Industrial Argentina (UIA) informó que la actividad tuvo una leve contracción mensual en septiembre respecto de agosto (-0,2%), mientras que la comparación interanual arrojó una caída de 3,4%, más de dos puntos menos que la caída registrada en agosto (-5,7%).
En lo que va del año, la actividad industrial acumula una baja de 2,8% respecto del mismo período de 2025, y se mantiene un 11% por debajo de los niveles de 2022 y 2023.
La medición de la UIA va en línea con lo expresado por FIEL la semana pasada, cuando reportó una caída interanual del 2,9% también para septiembre y acumula una baja de 1,4% en lo que va del año.
Sector por sector
De los 13 indicadores relevados, 7 mejoraron su desempeño respecto del año pasado y 6 lo hicieron contra el mes anterior. Respecto de 2022, solo 5 muestran un desempeño superior mientras que otros mantienen caídas de hasta 30%.
La producción de insumos asociada a la construcción tuvo un desempeño heterogéneo, con una caída del 1% del Índice Construya, pero un salto del 14% de los despachos de cemento, impulsado por las ventas a granel traccionadas por las obras de mayor escala. Este indicador había sido mirado por el Gobierno cuando planteó que serían las concesiones viales las que darían el impulso a la construcción, que se mantiene cerca de un 20% por debajo de los niveles que registraba antes del cambio de Gobierno.
A pesar de este impulso, ambos indicadores se mantienen con caídas interanuales del 1,5% y 3% respectivamente. Respecto de 2022, están un 25% por debajo.
La producción de metales básicos tuvo caídas mensuales en acero (-4%) y un crecimiento equivalente en aluminio. En el acumulado se mantienen en terreno positivo en la comparación interanual (con subas de hasta 7,9% en el caso de acero), pero retoman la disparidad en comparación con 2022: mientras que el acero acumula una caída del 13%, en aluminio la producción crece 16,4%.
La metalmecánica creció 2,5% mensual, pero en lo que va del año acumula una caída del 5% interanual. Respecto de 2022, se mantiene un 18% por debajo de ese nivel.
La refinación de petróleo presentó una caída respecto de agosto (-5%), aunque respecto de enero-septiembre del año pasado acumula una suba del 6%, mientras que contra 2022 se mantiene un 16% por encima de ese registro.

Las actividades vinculadas a la producción de alimentos y bebidas reflejaron en su mayoría aumentos mensuales. La producción de bebidas creció 8,5%, la producción láctea trepó 0,5%, la faena vacuna creció 3,3% y la porcina lo hizo en un 1,9%. La molienda de oleaginosas se contrajo un 5% contra agosto.
En el acumulado, la sorpresa la dio la faena porcina, con un crecimiento del 12,1%, dado en parte por el rol que ha ganado la carne de cerdo en reemplazo de la de vaca ante el aumento de su costo, que en la comparación interanual registró subas hasta 10 puntos superiores a los de la inflación. En paralelo, la faena vacuna está 6,2% por debajo del nivel de 2025.
Respecto de 2022, tuvieron subas la producción láctea (3%), la faena porcina (23%) y la molienda oleaginosa (12,3%).
La producción de autos se recuperó y creció 1% contra agosto, aunque es el nivel más bajo para un septiembre en los últimos seis años. En lo que va del año, acumula una caída del 17% y respecto de 2022, se mantiene un 20% por debajo.
Por último, el consumo de energía eléctrica de grandes usuarios industriales creció 1% y respecto del acumulado de 2025 arroja un crecimiento del 5%. Contra 2022, se mantiene 5,7% por abajo.
La liquidación de divisas agroindustriales mejoró 13% en el mes, pero respecto de 2025 está un 22% abajo y contra 2022 el desplome es del 34%.
Qué dice de la actividad
Si bien el número no es oficial ni definitivo, la industria todavía tiene un peso muy relevante dentro de la medición de la actividad económica.
Tanto es así que en el último dato que se conoció, que dio una caída de 1,7% para agosto, solo la industria (que cayó 3,2%) explicó medio punto de caída de la medición total. En el sentido contrario, fue el mismo aporte que hizo explotación de minas y canteras, que tuvo un crecimiento del 11,1%.
Mientras tanto, las estimaciones privadas anticipan una caída significativa para el tercer trimestre del año.
El nowcast de la Universidad de San Andrés que proyecta el desempeño del PBI para el tercer trimestre arrojó su mayor baja registrada por el indicador. Luego de haber relevado una baja de 0,8% en el segundo trimestre, que se ubicó en línea con la baja que informó el Indec del 0,6%, la Universidad de San Andrés anticipa una caída del PBI del 2,6% para el tercer trimestre del año en la medición desestacionalizada.
De ratificarse este dato en diciembre, Argentina ingresaría en un período de recesión técnica, aún a pesar de que es esperable que el dato oficial difiera de la estimación de San Andrés.
Desde el IERAL de Fundación Mediterránea, Marcos Cohen Arazi sostiene que la etapa se trataría de una fase de estancamiento económico, más que de una caída significativa pero que, de no verificarse una recuperación en septiembre, se acentuaría la tendencia contractiva que ya lleva 18 meses.
“Septiembre no va a ser la salvación. Para que el tercer trimestre no registre recesión técnica, el EMAE de septiembre debería crecer cerca del 8,5% mensual. El máximo histórico del indicador fue 10,5% en mayo de 2020, en pleno rebote post pandémico. Fuera de situaciones de crisis profunda seguida de rebote, los registros históricos del EMAE promedian un 0,5% de crecimiento mensual. La distancia entre lo que se necesita y lo que es posible no es una brecha, es un abismo”, explicaron desde Vectorial.
La estimación para septiembre realizada por la consultora Equilibra reflejó que tuvo una caída de 1% interanual y una suba contra agosto de 0,5%. En línea con la estimación de San Andrés, desde Equilibra esperan una caída para el tercer trimestre del 2% desestacionalizado.
¿Recupera?
El FMI se mostró confiado en sus proyecciones de que el cuatro trimestre cortaría la tendencia. La activación de los proyectos del Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI) y las concesiones viales darían el impulso a los sectores más atrasados y traería la reclamada expansión del crecimiento de los sectores ganadores hacia las otras ramas de la actividad.
El RIGI proyecta para este año inversiones por u$s 7602 millones, dado que los desembolsos son progresivos. Mientras tanto, las concesiones viales suman 1000 kilómetros de rutas acondicionadas que traccionaron la demanda de asfalto.
Por la parte de la demanda interna, prevalecen las dudas. Según Vectorial, son bajas las expectativas de una reactivación en ese frente. “Hay 6 millones de personas en situación irregular en términos de cartera crediticia —imposibilitadas de acceder a financiamiento formal— y del total de refinanciaciones que los bancos encararon para encapsular la mora, un tercio volvieron a caer en cartera irregular. El crédito en Argentina se va a contraer antes de volver a crecer”, marcaron desde la consultora.
Para Cohen Arazi, las estimaciones ya se ubican en 1,5% para el año, por debajo de lo plasmado por el Gobierno en el presupuesto 2027, en 3%: “La cifra es coincidente con el crecimiento promedio de la economía en los primeros tres años de gestión del presidente Javier Milei”.
De concretarse, el nivel de crecimiento promedio se ubicaría por encima de la gestión de Alberto Fernández (0,8%), Cristina Fernández de Kirchner (1,6%) y Mauricio Macri (-1% promedio por año).
Sin embargo, al observar la medición per cápita de la actividad, se mantiene por debajo de los picos históricos de la última década, “confirmando un patrón de estancamiento estructural”.




