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Las elecciones de Brasil dejaron una señal: más allá de la sobrerreacción inicial de los mercados, el impacto de fondo depende de qué ocurra con la política económica. Argentina llegará a 2027 con mejores fundamentos, pero también con tres vulnerabilidades que pueden quedar expuestas y una cuarta propia del año electoral.
El diagnóstico surgió durante un seminario del Institute of International Finance (IIF) sobre América Latina y el Caribe, dedicado a las vulnerabilidades de deuda, las transiciones políticas y una nueva era de política monetaria. Allí, analistas, inversores y calificadoras discutieron el escenario que enfrenta la región en un contexto de elecciones, mayores tasas internacionales, presión sobre las cuentas públicas y cambios en los flujos de capital.
Shelly Shetty, managing director de Fitch Ratings, destacó la mejora de la Argentina pero puso el foco en los riesgos que todavía persisten. Para la calificadora, el próximo año tendrá como principales desafíos de la volatilidad externa, consolidar la baja de la inflación y una recuperación económica desequilibrada.
Si bien la región está alejada de los principales focos geopolíticos y varios países son exportadores netos de petróleo se beneficiaron de los precios más altos, lo que permitió comprar reservas, la presión inflacionaria y fenómenos como El Niño pueden generar tensiones adicionales. Con menos margen fiscal, los gobiernos optaron por respuestas más focalizadas y transitorias, algo que destacaron los analistas convocados por el IIF.

Más allá de eso, pusieron énfasis en que hubo un punto clave: el respaldo del FMI también fue relevante para países con menor calificación, entre ellos la Argentina. El país no salió a refinanciarse todavía al mercado de deuda y la ventana parece más lejos con la tensión en el riesgo país, que el lunes superó los 760 puntos básicos.
El Fondo y los bancos multilaterales, entonces, apoyaron mecanismos con garantías para conseguir financiamiento, todo con el aval de la Administración Trump en Estados Unidos. Ese apoyo se sostendría en 2027, pero hay un test anterior: las legislativas en el país norteamericano donde se juega el margen que tendrá Donald Trump en adelante, donde los demócratas cuestionan el ‘auxilio’ concedido al libertario.
En línea con lo que fue el mensaje de Kristalina Georgieva en la reunión del FMI en Bangkok, el IIF enfatizó que hoy los desafíos fiscales mandan. En ese marco, los indicios de Brasil para el nuevo mandato de Lula serán clave. El mercado deberá evaluar qué señales da el nuevo equipo económico frente a un déficit superior al 8% del PBI y una deuda que ya supera el 80% del producto.
Para Ana Jelenkovic, de Marathon Asset Management, las elecciones latinoamericanas suelen ser relevantes para los mercados cuando tienen consecuencias sobre la solvencia del país y, sobre todo, sobre las expectativas de política fiscal. “Más de la mitad del tiempo” la reacción del mercado frente a una elección está vinculada con la expectativa de que las cuentas públicas mejoren o empeoren, explicó.
Elecciones 2027: los desafíos de la Argentina
Argentina llega a esa instancia con una mejora que Fitch considera sustancial. Shetty señaló que el país pasó de una situación de “déficit gemelos” a una de equilibrio tanto fiscal como externo. El equilibrio fiscal se convirtió en uno de los pilares de la gestión de Javier Milei, mientras que el aumento de los precios de commodities y el superávit comercial fortalecieron el frente externo, lo que permitió comprar reservas.
Shetty destacó que el superávit comercial de este año ya ronda los u$s 20.000 millones, prácticamente el nivel alcanzado durante todo 2025. También destacó el avance de las reformas, especialmente después de las elecciones de medio término: la reforma laboral, el RIGI y las medidas para atraer inversiones en minería y petróleo y gas.

Pero hubo un cambio que, según Fitch, pesó especialmente en la mejora de la calificación: la decisión de volver a acumular reservas. Esa era “la pieza que faltaba” en el proceso de ajuste, según Shetty. Las compras de divisas ya superaron los u$s 15.000 millones durante este año y permitieron recomponer los colchones externos.
Sin embargo, enfatizó que esa acumulación de reservas no alcanza de cara al 2027, donde se espera una mayor dolarización por la incertidumbre electoral.
“La liquidez externa es mejor, pero no es espectacular”, advirtió Shetty. Y planteó que en un año electoral puede haber turbulencias y, por eso, cuanto mayor sea el nivel de reservas, más margen tendrá el Gobierno para atravesar eventuales episodios de volatilidad cambiaria y financiera.
La segunda vulnerabilidad es la inflación. La desinflación argentina fue significativa, pero la tasa todavía permanece en niveles elevados frente a otros países de América Latina. Para Fitch, el proceso de estabilización avanzó, aunque todavía no terminó de cerrar la brecha que separa a la Argentina de sus vecinos.
El tercer riesgo está en el crecimiento y en su composición. La recuperación está concentrada actualmente en minería y agro, mientras que la industria manufacturera y los sectores intensivos en empleo, como la construcción o la industria, permanecen estancados.
“Ese punto puede adquirir un peso político mayor a medida que se acerquen las elecciones”, planteó Shetty. ”El electorado podría empezar a desplazar su preocupación desde la inflación hacia el empleo y los salarios reales”, advirtió en medio de cuestionamientos dentro de los adeptos a otros temas como los ataques a la prensa o la tensión bilateral con socios comerciales como Brasil.
Este es uno de los puntos que pone sobre la mesa el énfasis del Gobierno sobre el resultado fiscal. Milei asegura que no desviará el rumbo para asegurar votos, pero la pérdida de empleo y caída de consumo tienen su correlato en el ánimo social, lo que puede impulsar la demanda de un cambio -de programa o gobierno-.
El cuarto riesgo es el año electoral en sí, planteó Shetty, las tensiones que la política puede llevar a la economía y los comportamientos de resguardo -como mayor atesoramiento de divisas-, tensión en el tipo de cambio, stockeos y otras experiencias ‘habituales’ en los períodos electorales.
Desde la Casa Rosada, el vocero presidencial Adrián Ravier sostuvo en una conferencia de prensa que el Gobierno es “optimista para el año 2027″ y se lo atribuyó a “la solidez macroeconómica”.
La experiencia regional muestra que una elección no necesariamente genera un shock permanente. Brasil, de hecho, registró una reacción inicial de los mercados que luego comenzó a revertirse con las primeras señales desde el Planalto.


