La importación de galpones, estructuras metálicas o fábricas llave en mano cerró el año pasado con un dato que pone los pelos de punta a la industria local. De acuerdo con cifras oficiales, la llegada del exterior de productos de este rubro alcanzó en toneladas casi el equivalente a lo que se puede elaborar en el país, denuncian los referentes del sector.

Según los datos de la Aduana relevados por la consultora Tesys, en 2025 se importaron 32.858 toneladas de estructuras metálicas de acero. De acuerdo con las principales firmas locales del mercado, que distribuyen esos cuadros en reuniones urgentes en pleno verano, se estima que en la Argentina la capacidad instalada de la industria metalúrgica para bienes similares ronda de 30 a 40 mil toneladas por año.

“Y eso que los proyectos del RIGI que empezaron a traccionar abastecimiento de estructuras desde el exterior recién empieza”, advierte un empresario que prefiere el anonimato pero que teme por el futuro de su compañía. En su perspectiva, si cuando surgen nuevos proyectos los materiales llegan del exterior, no va a poder sostener los puestos de trabajo cuando la actividad entra en cíclicas mermas o mesetas.

Se trata de una tendencia que ya se había manifestado en 2024, cuando la importación había tocado las 30.241 toneladas e incluso ya había saltado en 2023, en plenas restricciones durante el gobierno de Alberto Fernández, cuando había tocado las 25.950 toneladas. Ahí comenzó a darse el salto respecto de las 16.766 toneladas de 2022 y las 11.785 toneladas del año anterior.

En nuestro país hay puñado de fábricas de mayor tamaño que se dedican a hacer estructuras metálicas, como Cinter, Hormetal, Impo y Fema, pero también una innumerable cantidad de galpones más chicos que se dedican a tareas menos complejas en el mismo sector. Todas compran materia prima -acero- de las siderúrgicas locales como Ternium, Acindar y Gerdau según el tipo de producto que fabriquen.

Desde el año pasado, la industria metalúrgica advierte que se pasó de un extremo al otro: después de un enjambre de regulaciones e incluso denuncias de corrupción en los trámites para acelerar compras al exterior en el marco del cepo cambiario, se está llegando al punto de un ingreso irrestricto de bienes que se podrían hacer en el país pero que los oferentes, fundamentalmente chinos, entregan a un costo de entre 15 y hasta 40% por más barato según el caso, aunque en la comparación hay salvedades.

Empresas brasileras generaron ventas millonarias de acero en Estados Unidos. Foto: Archivo Cronista México.
Empresas brasileras generaron ventas millonarias de acero en Estados Unidos. Foto: Archivo Cronista México.

De acuerdo con los datos de Tesys, lo que se disparó el año pasado es el número de empresas importadoras. Tras mantenerse en un número entre 240 y 290 firmas entre 2021 y 2024, el año pasado se registraron 790 compañías dedicadas a la compra de estructuras metálicas fundamentalmente desde China.

En el sector del acero, hay quienes ponen paños más fríos y advierten que si bien la importación está creciendo de forma acelerada, aún está lejos de igualar la capacidad instalada local ya que las fábricas de nuestro país también hacen perfiles, cerramientos o viviendas prefabricadas.

Como sea, la preocupación es creciente. El proyecto minero de Rincón en Salta, que lleva adelante la multinacional Rio Tinto, picó en punta al informar a los proveedores locales que ya la mitad de las 6000 toneladas de estructuras que insumirá el comienzo de la inversión lo traerá de distribuidores directamente chinos, como contó El Cronista esta semana.

“En nuestro país estamos con las fábricas trabajando al 30% de la capacidad en algunos casos, al 50% en otros, y cuando se activan proyectos la demanda se cubre con importación, eso nos va a matar si se profundiza”, indican industriales de diversas provincias.

“El precio local también incluye financiación, entrega más rápida y servicio post venta, además de otro ítem muy relevante que es el de la calidad y seguridad de los productos”, resaltan.

Los fabricantes locales avisan a su vez que se ha vuelto más laxo el control de calidad sobre la importación. A partir de una resolución de la Secretaría de Industria, según explican, por cada 200 toneladas se toman solo dos muestras de materiales. “Un control aislado del material al ingreso es insuficiente si luego no se le exige luego una permanencia de controles a esas estructuras. Y son estructuras que pueden tener un riesgo grande de caerse si no son adecuadas”, apuntan en una metalúrgica.

En una de las fabricantes agregan: “Hay una doble asimetría regulatoria porque el fabricante argentino es más caro porque cumple regulaciones, mientras que el producto importado es más barato porque no se lo controla de la misma manera”.

Ante la difusión de las quejas por la importación china de insumos que se hacen localmente en el marco de un programa de incentivos regulatorios como el Régimen de Incentivos a las Grandes Inversiones, el diputado de La Libertad Avanza, Berti Benegas Lynch publicó en su cuenta de X: “Superado el cacareo contra el RIGI y la explotación minera, ahora las queremos todas. Debemos saber que todas las industrias buscan eficientizar su estructura de costos. Si al asunto le metemos ideas dirigistas nivel Moreno, las inversiones se irán a una plaza más cuerda”.