La industria espera una señal por parte del Gobierno Nacional que ponga un freno a la escalda de malas noticias que caracterizó al verano 2026 con el cierre de FATE como corolario de un proceso con múltiples aristas.
Frente a la caída de más de 65.000 empleos y casos emblemáticos de cierres y suspensiones en todo el país, las cámaras empresariales ponen expectativa en una medida que resulta clave para habilitar un canal clave en épocas de caída de consumo interno y dólar “planchado”: la exportación.
Mientras el Gobierno Nacional celebra el equilibrio fiscal y la estabilidad del tipo de cambio, las terminales de producción enfrentan una tormenta perfecta. La combinación de un consumo interno deprimido, costos en dólares al alza y una competencia importada creciente ha llevado a las principales entidades fabriles a presentar una “hoja de ruta de emergencia” al ministro de Economía, Luis Caputo.
Lo que durante el año pasado se gestionó, ante Pablo Lavigne, secretario de Coordinación Productiva, como una serie de reuniones de diagnóstico, hoy ha mutado en un estado de alerta concreto.

Uno de los paliativos que reclama la industria es un alivio fiscal que el Gobierno puede disponer de forma “inmediata” a través de la eliminación definitiva de los Derechos de Exportación (DEX) que hoy continúan alcanzado a más del 70% de los despachos.
Si bien el Decreto 305/2025 anunció la eliminación de retenciones para más de 4400 posiciones arancelarias, la industria asegura que el beneficio fue más “quirúrgico” que estructural.
“El beneficio real recayó sobre los granos y cereales del campo pero no en las cosechadoras”, graficó un referente del sector.
A pesar de la cantidad de posiciones liberadas (principalmente Manufacturas de Origen Industrial - MOI), las exclusiones representan el mayor valor total exportado. Sectores estratégicos como el acero, el hierro, el aluminio, la petroquímica y automotriz siguen tributando, lo que resta competitividad.
La industria ya no acepta la meta del equilibrio fiscal como única respuesta: “Ya no hay excusas”, señaló un dirigente a El Cronista. Con un dólar estable que encarece la producción local en moneda dura, la baja de retenciones se vuelve la única vía para recuperar rentabilidad externa.
La pesca, los marginados
Si bien la baja de retenciones benefició a la gran mayoría de las economías regionales a lo largo de 2025, el sector de la pesca, que alcanzó un récord de exportación de u$s 2010 millones en 2025, denuncia que fue relegado.

En una reunión con el Secretario de Agricultura, Ganadería y Pesca, Sergio Iraeta, y el Subsecretario de Pesca, Juan Antonio López Cazorla, este jueves, las cámaras empresariales (CAPECA y CAPIP) presentaron un crudo diagnóstico: sin la eliminación de los Derechos de Exportación (DEX), el riesgo de parálisis es inminente.
“Enfrentamos costos en dólares muy elevados y precios a la baja en los mercados internacionales. Con retenciones que oscilan entre el 5% y el 9%, es imposible competir con países que no gravan sus exportaciones”, dijo Eduardo Boiero, titular de CAPECA.
Por su parte, Facundo Godoy, vicepresidente de CAPIP, puso números sobre la mesa y recordó que la parada por conflictos gremiales en 2025 representó la mitad de la temporada de pesca y una caída del 50% en las capturas y exportaciones de langostino.
“Ese costo económico fue irrecuperable. La quita de retenciones hubiera compensado, al menos en parte, lo que el sector resignó. No ocurrió, y eso profundiza la brecha entre lo que se les pide a los privados y lo que el Estado aporta en términos de competitividad”, señaló.



