

Daniel Artana aseguró que Argentina se encamina hacia un 2027 con menor inflación y una recuperación de la actividad, aunque destacó que todavía hay cuestiones pendientes en materia de cepo al dólar y poder adquisitivo.
En diálogo con El Cronista, señaló que el índice de precios continuará su tendencia a la baja y proyectó una inflación cercana al 20%. Sin embargo, aclaró que alcanzar el dígito anual es un proceso que “llevará tiempo”.
Sobre el nivel de actividad, advirtió por los desafíos de la transición hacia una economía abierta. Si bien reconoció dificultades en sectores como la industria y la construcción, aseguró que ambos rubros dejaron de caer.
Respecto del dólar, el economista jefe de FIEL no eludió ninguna definición y descartó una apertura total del cepo en el corto plazo y estimó que la eliminación de las restricciones que aún quedan en pie recién podría ocurrir a partir de 2028.
En cuanto a los ingresos, Artana fue tajante: la recuperación del salario real será lenta y estará condicionada por la productividad. “No se puede hacer magia con los salarios”, sentenció.
El escenario económico para 2027
-El Gobierno convive con un clima político complejo, por lo que pasó con el caso Adorni hasta su renuncia, y una economía sin signos de crisis en el horizonte. ¿Se puede llegar a 2027 con un escenario más robusto de recuperación de la actividad?
Yo creo que sí, lo que pasa es que hay que ver las magnitudes. Creo que la inflación va a bajar, al final del año que viene por ahí va a estar alrededor del 20% anual. La economía sigue creciendo, pero a tasas relativamente bajas con grandes disparidades entre sectores. Pero todo parece indicar que la economía que va a seguir mejorando.

-¿Espera también una calma cambiaria?
Si, la espero. El año que viene es un año electoral y por ahí hay algún riesgo de dolarización de portafolios como ocurrió el año pasado. Sin embargo, el gobierno está mejor preparado para lidiar con eso.
El año que viene está tratando de despejar los pagos de deuda, de generar un colchón en el Banco Central. También dependerá de lo que marcan las encuestas: si hay un riesgo de retorno al populismo, la corrida va a ser más fuerte. Eso es casi una ´verdad de Perogrullo´. Sobre todo, después de la declaración de algunos de los líderes de la oposición. Lo que expresa Máximo Kirchner marca que no hay mucho espacio para pensar que van a mejorar la calidad de la política económica.
-La incertidumbre política que generó el tema Adorni desplazó a las buenas noticias de la economía. ¿Cuánto puede condicionar al programa económico de cara al segundo semestre?
Lo ideal sería que los planetas estuvieran más alineados. Pero ya hemos tenido momentos de incertidumbre o de ruido político y la economía avanza. Lo que importa es cuánto eso pesa en la decisión de voto de la gente y eso se va a saber el año que viene. Obviamente lo ideal sería que no hubiera conflictos políticos. (Lo de Adorni) afectó, pero el ideal nunca está disponible.
El riesgo país y el desafío de los vencimientos
-El riesgo país se ubica cerca de los 400 puntos y mejoró la calificación de la deuda. Algunos analistas ven una nueva ventana para emitir deuda en el mercado internacional. ¿Qué mirada tiene al respecto?
Lo que está en discusión es el costo de una eventual colocación de deuda. Siempre se pudo colocar deuda, la pregunta es a qué costo. La baja del riesgo país sugiere que por ahí podés colocar abajo del 9% anual. Me parecería que es como una suerte de número mágico. En la medida que siga bajando el riesgo país, esa colocación va a ser a una tasa de interés menor.
Hoy se podría colocar a menos del 9% anual en dólares, habría que ver a qué monto. Tampoco está tan mal que el gobierno esté esperando cuál es el momento, a ver si puede bajar (el riesgo país) un poco más. Quizás podría intentarse una colocación chica, lo que pasa es que también tienen más costos de colocación. La ventana estuvo siempre abierta.

-Una inquietud del mercado es el calendario de vencimientos para 2027, donde se concentran pagos por más de u$s 23.000 millones. ¿Qué necesita el Gobierno para despejar esas dudas?
Me parece que avanzaron bastante bien, mejoraron la posición de reservas netas y abrieron nuevas vías de financiamiento. Después una pregunta muy relevante es saber qué va a ser el Banco Central con los REPOs, porque esos son u$s 6000 millones. Creo que lo van a poder refinanciar sin problemas, me parece que se va a ir despejando ese horizonte.
Por lo que no creo que haya esa preocupación, me parece que era más válida al principio de año. Con todos los avances que hizo el gobierno y la compra de reservas que ha ido mejor de lo esperado, me parece que hoy eso preocupa bastante menos. Obviamente si se hace una colocación internacional creo que hay altas chances de que el panorama esté despejado por completo.
-¿Qué análisis hace de la dinámica que muestran las reservas y la estrategia de compra del Banco Central?
Argentina no tiene el tiempo físico hoy de armar una posición de reservas que despeje la inquietud por completo en un año electoral, pero está mucho mejor de lo que estaba con reservas netas negativas. Eso ha ido mejorando, van a seguir comprando de acá a mediados del año que viene. Después entrará la dinámica electoral y habrá que ver qué es lo que pasa, pero me parece que la situación está más confortable.
Empezaron tarde con la compra de reservas, compraron siempre mucho pero no pudieron traducir esas compras en una acumulación de reservas. Ahora si están acumulando reservas y estamos mejor parados que el año pasado. Después dependerá de la magnitud, si ocurre una corrida, para ver cuán sólidas son esas defensas, de si continúa los swaps tanto de Estados Unidos y China. Hay varias opciones para defenderse ante una corrida que habitualmente ocurre en los años de elecciones.
Recuperación de la actividad
-Se habla de una economía a “dos velocidades”, con sectores como el agro y la minería que crecen, mientras industria y construcción caen. ¿Qué evolución espera en los próximos meses?
Te hago una corrección, la industria y la construcción no siguen cayendo. La industria tuvo una recuperación pos primer trimestre del ’24, luego retrocedió y hoy el desestacionalizado está en un nivel más bajo que el del año pasado, pero no hay una tendencia hacia abajo. Lo que sí hay dentro de la industria son grandes diferencias entre sectores.
Y la construcción, que tuvo una caída monumental ahí entre el ’23 y el ’24 en parte por la obra pública, por la incertidumbre y otras cuestiones, tuvo una recuperación. La sensación es como que está yendo a un nivel un poquito más alto. Sigue siendo malo, pero menos malo de lo que estaba antes.

No es que estén cayendo, sí están estancados en un nivel no muy sano en la construcción y relativamente mediocre en la industria. De todas maneras, hay otros sectores que les va mejor como los que mencionaste. Y Argentina está aprovechando algunas oportunidades que se dan en esos sectores, lo que nos pone en un proceso de transición.
Uno puede discutir si el Gobierno tendría que haber hecho esto tan de golpe. Ahora, evitar conflictos era imposible. Tenías sectores muy orientados al mercado interno que sobrevivían por cobrarle a los consumidores precios mucho más altos que en otras partes del mundo. En la medida que querés evitar eso, naturalmente esos sectores van a sufrir y se van a achicar.
Pretender una transición sin costos es de iluso. Ahora, se podían haber moderado si se hubiera apreciado un poco menos el tipo de cambio y capaz que la transición hubiera sido un poco menos traumática, pero conflicto iba a haber.
Situación del dólar y salida del cepo
-Justamente hay quienes señalan que un tipo de cambio más alto ayudaría a los sectores relegados. ¿Coincide con eso?
Por supuesto que ayudaría a una parte de los que padecieron. Ahora, lo que pasa también es que acá hay que mirar el largo plazo, por eso es una discusión de transición.
Si la economía termina ordenándose en el largo plazo y metés un salto exportador que te lleva, como pronostica el gobierno, a más de u$s 30.000 de energía y minería, más lo que te aporta el resto de los sectores, te lleva a una economía donde esa restricción externa que tanto preocupa a algunos colegas deja de ser una preocupación.
Una economía que está más ordenada y hace una transformación del lado de las exportaciones aterriza en un tipo de cambio más apreciado de lo que hemos tenido en la historia. Eso no quiere decir que el actual sea de equilibrio, pero si uno tiene en la cabeza que vamos una economía barata en dólares eso no va a ocurrir si a la economía le va bien.
La economía va a ser más cara en dólares de lo que tenemos en nuestra memoria, al estilo de lo que le pasó a Uruguay. Ahí también hay una discusión si está caro en dólares, y el tipo de cambio de Uruguay se viene apreciando en términos reales en los últimos 20 años.

-Mirando el año que viene, ¿lo mejor sería ir a un esquema de libre flotación cambiaria? ¿Hay chance de que eso suceda antes de las elecciones?
El Presidente ha dicho que no va a levantar el cepo por completo. Argentina tiene un sistema hoy de flotación dentro de una banda y todavía hay algunas compras de divisas que están limitadas.
Entonces todavía tenés un sistema que no es normal. En algún momento convergeremos hacia lo normal. Yo creo que ya el gobierno ha respondido, eventualmente será a partir del 2028. No es una discusión de corto plazo, eso no va a ocurrir.
Inflación y poder adquisitivo
-La inflación viene en baja y se dice que podría romper el piso del 2% antes del final del año. ¿Qué puede hacer el Gobierno para sostener esa baja?
En todo proceso de evolución de la inflación, la última milla para bajar del 30% al 5% anual lleva tiempo. Para eso, hay que redefinir la política monetaria y eso se construye con el tiempo. Todavía hay inercia inflacionaria y Argentina no tiene un Banco Central independiente, faltan cosas.
La experiencia de Uruguay, Chile e Israel sugieren que esa última milla llevó varios años. No hay una razón para esperar que Argentina tenga que ser diferente, hay que tener paciencia. Lo importante es que la tendencia sea declinante: eso se rompió a final del año pasado y afortunadamente a partir de abril volvió a descender.
Todo parece indicar que junio parecería que va a estar un poquito más bajo que mayo, con lo cual el camino luce un poco mejor. Sigue siendo una inflación alta. Para ir a esquemas que bajen más rápido por ahí tenés que ir a esquemas de dolarización que tienen un montón de problemas en el largo plazo.
Si uno quiere preservar la moneda, lo que te marca la experiencia de otros países es que no es tan fácil ese último tramo.
-Vuelvo un momento al objetivo de una economía más fortalecida para 2027, ¿cuándo podría trasladarse la mejora de estos indicadores al bolsillo de la gente?
Hubo un deterioro del ingreso real en los últimos meses que en parte tuvo que ver con esa aceleración de la inflación. En la medida que baje la inflación, lo que se perdió se va a recuperar gradualmente.
Si me decís que la gente tiene expectativa de volver al salario real que tenía en 2017, eso no es posible. Eso era un 30% o 40% más alto. Eso lleva tiempo, ya que tenés una economía de baja productividad. Hasta que la economía no vaya mejorando sus indicadores de competitividad, no se puede hacer magia con los salarios.
También depende de las restricciones que también enfrentan hoy las empresas, que tienen que competir en forma bastante más dura de la que hacían antes. Al final eso redunda en más crecimiento, más salarios, mejores beneficios para el consumidor pero en el corto plazo tiene estos problemas.

¿Qué reflexiones le dejan estos primeros seis meses de 2026 en términos de política económica y qué perspectivas tiene para el segundo semestre?
Tuvimos un primer trimestre malo, el segundo trimestre luce bien y creo que el segundo semestre va a ser mejor. Hoy estamos viendo un poco la resaca del apretón de política monetaria, con tasas de interés extravagantes. Eso se ha normalizado, pero quedó una resaca y te traba un poco.
Ahora estamos dejando atrás ese camino y recuperándonos de un primer trimestre que acumuló todas esas cuestiones de caída de los ingresos reales para los informales y aumento en la morosidad bancaria. Creo que eso se va a empezar a recomponer.









