Con un acumulado de u$s 70.235 millones en importaciones hasta noviembre, el proceso de apertura económica que impulsa el Gobierno de Javier Milei ha mostrado su mayor dinamismo, incluso por encima de los registros históricos que dejó la gestión de Mauricio Macri.
Según el último informe de la consultora Abeceb, 2025 finalizará con volúmenes de importación récord, superando en un 3,1% el máximo histórico de 2017 y triplicando el promedio de la década de los 90.
A pesar de la magnitud de las cifras, los analistas de la consultora no se alarman por la cantidad: no se trata de una “sobre importación” injustificada, plantean sino de una respuesta estructural a una economía más compleja y a la necesidad de normalizar cadenas productivas que operaban bajo mínimos tras años de restricciones.
Aun así, ponen el foco en el giro hacia los bienes de consumo con mayores compras tanto de empresas como de particulares a través de courier como de vehículos que llegan principalmente de Brasil y comienzan a dar vuelta la relación de las canastas en distintos rubros.
Del insumo al producto final
El fenómeno local está comenzando a impactar en la tradición importadora local donde más del 85% de los bienes que ingresaban del exterior eran piezas, partes o insumos para la industria.

El rasgo distintivo de este ciclo de apertura es el giro en la composición de la canasta importadora, describió Abeceb. Mientras que en etapas anteriores la recuperación se concentraba en insumos para la industria (bienes intermedios), hoy el protagonismo se lo llevan los productos listos para el consumo.

Las categorías que lideran el crecimiento interanual son Vehículos que más que duplicaron su valor con un salto del 109%; los bienes de Consumo que crecieron un 58,3% y Bienes de Capital que registraron un alza del 55,6%.
En contraste, los bienes intermedios (insumos) mostraron un avance mucho más moderado del 6,2%, evidenciando que el mayor flujo de divisas se está destinando a ampliar la oferta de productos finales para el bienestar del consumidor y la renovación de maquinaria.
Sobre todos estos saltos, se destaca el explosivo movimiento que dieron las compras particulares al exterior con un boom de casi 300%, en los primeros 11 meses del año.
La revancha del courier
Uno de los puntos más destacados por Abece es el llamado “Boom Shein”. El régimen de courier o “puerta a puerta” se ha consolidado como el canal de mayor expansión, gracias a la paz cambiaria y la eliminación de trabas operativas (como las SIRAs).

Aunque acumula la demanda de sólo u$s 789 millones lo que expresa apenas el 1,1% del total de las importaciones y 7,5% en las importaciones de bienes de consumo, este canal voló un 291,8% interanual a noviembre. Plataformas globales como Shein y Temu están reconfigurando el consumo minorista, especialmente en rubros sensibles como indumentaria, calzado y pequeños electrodomésticos.
“Más que un riesgo macro, su impacto es significativo a nivel micro y sectorial, especialmente en rubros intensivos en bienes finales livianos (indumentaria, calzado, pequeños electrónicos y artículos para el hogar), donde el Courier actúa como un vector directo de competencia externa, profundizando el sesgo hacia bienes finales dentro de la canasta importadora, en industrias de menor productividad”, señala el informe.
Esta dinámica, agrega, “plantea nuevos desafíos regulatorios, fiscales y productivos, con efectos positivos sobre el bienestar del consumidor vía mayor variedad, precios más competitivos y menor fricción en el acceso”.
Primavera automotriz
El sector automotor también vive su propia primavera importadora. El ingreso de unidades creció un 120%, alcanzando máximos desde 2018.
Este escenario fue empujado por arancel 0% para vehículos híbridos y eléctricos desde septiembre; mayor diversidad ya que la oferta de modelos disponibles aumentó un 22% respecto al año pasado.

Aunque Brasil retiene el 76% del mercado, China y México ganan terreno rápidamente.
Desafío industria
A pesar de la apertura, Argentina sigue siendo una de las economías menos abiertas de la región. Mientras que países como Chile o México tienen ratios de importación sobre el PBI de hasta el 45%, Argentina se mantiene en un rango de 12-18%.
Sin embargo, el informe advierte sobre un “desacople transitorio”: mientras las importaciones volaron un 36,2% en volumen, la actividad industrial local avanzó solo un 3,1%. Esto ha llevado a que algunas empresas comiencen a reemplazar producción propia por bienes importados. Según el Observatorio PyME, el 10,1% de las empresas ya ha realizado este cambio en su portfolio.
En tanto las que sustituyen insumos y bienes intermedios locales trepan al 22,1% (desde 15,2% en I-25), con mayor intensidad en metalmecánica (28,4%) y sustancias y productos químicos, caucho y plástico (29,2%).
Natacha Izquierdo, directora de Operaciones de Abeceb, concluyó que el nivel actual no es preocupante “en términos regionales ni históricos “, pero subrayó un desafío hacia adelante.
Por un lado, “alinear las importaciones con una expansión sostenida de las exportaciones” y, a la par “monitorear la composición de la canasta, de modo que ad y capacidad de generación de divisas, y no en un desplazamiento persistente de la producción local”, subrayó Izquierdo.



