

El economista Felipe Larraín, director de Clapes UC y exministro de Hacienda de Chile durante el primer y segundo gobierno del presidente Sebastián Piñera, estuvo este viernes en El Cronista Stream, donde planteó una condición que considera clave para atraer inversiones a la Argentina.
Larraín sostuvo que la Argentina debe ofrecer estabilidad en las reglas del juego a los inversores si pretende convertirse en una potencia del cobre.
Consultado sobre qué haría y qué no haría en nuestro país, según la experiencia chilena en minería y cobre, el economista respondió: “Yo creo que una de las cosas importantes es la estabilidad en la regla del juego para los inversionistas”.
“A veces nosotros, digo nosotros, todos los países, nos sentimos muy únicos, pero los inversionistas tienen todo el mundo para invertir”, señaló.
El economista enumeró las condiciones que debe garantizar un país para conseguir inversiones: “Estabilidad de la regla del juego, primero, darle una cierta estabilidad, incluso tributaria”.
En este sentido, reconoció que en la Argentina “se ha logrado algo en esa materia”.
Larraín indicó que un país no debe “distinguirse por tener los impuestos más altos”, porque “el capital es supermóvil”, pero tampoco por “tener la tasa de impuesto más baja”.
De este modo, defendió una ley de regalías que compense el agotamiento de los recursos. “Tiene que haber una justa compensación para el país y tiene que haber una ley de regalías, de royalty, que compense por el agotamiento de los recursos naturales”, afirmó.

El exfuncionario recordó que la Argentina compite con otros destinos que también cuentan con el recurso. “En definitiva, la cosa es que el recurso natural se pueda sacar”, resumió.
Para ilustrar ese punto, mencionó el caso de Bolivia, donde participó recientemente de una conferencia. “Bolivia tiene las mayores reservas del mundo de litio, pero menos del 1% de la producción mundial”, señaló.
Larraín se refirió además a las teorías que cuestionan el extractivismo. “No hay que ser extractivista, pero tampoco lo llevemos al extremo”, planteó.
“Si uno tiene un recurso natural, hay que explotarlo con responsabilidad, con responsabilidad con el medio ambiente, con responsabilidad por los habitantes del país, con responsabilidad cuando se clausuran las operaciones y que se beneficie todo el país”, enumeró.
Según Larraín, los beneficios no deben limitarse a la recaudación. La minería, sostuvo, debe dar oportunidades a los proveedores de servicios y bienes, generar empleo y crear programas con las universidades para definir “qué profesionales debemos formar para que tengan trabajo”.
“La inteligencia artificial está cambiando el mundo del trabajo, está cambiándolo todo”, indicó. Y advirtió que algunas profesiones “tienen un problema enorme en encontrar trabajo”, lo que implica, además del gasto de recursos, “la frustración de una persona” tras cinco años de estudio.
Por eso, reclamó “mayor comunicación entre la empresa y la academia”, junto con el sector público.

“Mucha estructura, poca integración”: el diagnóstico de Larraín sobre América Latina
Larraín también analizó por qué América Latina avanzó menos en sus procesos de integración que otras partes del mundo. “Creo que el caudillismo en América Latina que hemos tenido no conduce a ese tipo de integración”, afirmó.
Según el exministro, ese proceso requiere “un liderazgo más visionario, no pensar solo en la elección que viene”, sino “construir algo para la próxima generación”. “Ha faltado ese liderazgo político”, sostuvo, en referencia a toda la región.
Larraín atribuyó esa falta de visión a los incentivos: “El político se enfrenta a la próxima elección”. Y planteó la necesidad de crear “instituciones de integración que puedan resistir el embate de cambios en los gobiernos”.
Como ejemplo, citó la Alianza del Pacífico, integrada por Chile, Perú, México y Colombia, y en cuyo proceso de creación participó como ministro de Hacienda del gobierno de Sebastián Piñera. “Cuando los cuatro presidentes andaban más o menos del mismo lado de la vereda, la cosa andaba bien”, recordó.
Sin embargo, explicó que luego surgió un conflicto, en particular entre Perú y México, “con presidentes que ya no están”. “Tenemos que hacer instituciones que puedan resistir los cambios de gobierno. De eso se trata”, insistió.
“Ese es el desafío que tenemos en América Latina, esa falta de instituciones, mucha superestructura, pero poca integración”, resumió.

También mencionó el Mercado Integrado Latinoamericano (MILA), que permitió avanzar en la integración de los mercados de capitales de los cuatro países.
En ese sentido, destacó la interoperabilidad de las ventanillas únicas de comercio exterior, que buscó simplificar los trámites para las empresas. “En vez de andar pidiendo permisos en 200 o 50 entidades distintas, uno puede ir a una sola ventanilla para tramitar un permiso de exportación”, explicó. El objetivo, dijo, era “reducir el costo de hacer negocios”.



