Tras la barrera que dispuso la Corte Suprema estadounidense, que dejó sin efecto la herramienta legal sobre la que se había construido el esquema de aranceles recíprocos de Donald Trump, el Canciller Pablo Quirno anunció que el acuerdo comercial que Argentina y Estados Unidos habían firmado en febrero tuvo que ser actualizado antes de avanzar con su ratificación en el Congreso.

“Me reuní con Ambassador Jamieson Greer, y firmamos un Protocolo Adicional al Acuerdo sobre Comercio e Inversiones Recíprocos (ARTI), suscripto en Washington en febrero”, planteó Quirno en X.

“El protocolo, que permitirá la remisión del ARTI al Congreso Nacional para su aprobación, consolida la previsibilidad para las exportaciones argentinas al mercado estadounidense”, agregó.

Según explicó el Gobierno, el nuevo texto permite ahora remitir el ARTI al Congreso argentino para su aprobación. La Embajada de Estados Unidos confirmó el mismo sentido al señalar que ambos países seguirán trabajando en la ratificación y la implementación del acuerdo.

Por qué hubo que modificarlo

“El problema surgió porque el ARTI original había sido negociado sobre un escenario arancelario que después cambió”, indicó una fuente del gabinete a El Cronista.

La Argentina había obtenido un tratamiento preferencial frente al esquema general de aranceles recíprocos dispuesto por Trump. Pero la Justicia estadounidense cuestionó la utilización de la IEEPA, la ley de poderes económicos de emergencia que había utilizado la administración para imponer esos aranceles.

Quirno EEUU
Quirno EEUUQuirno EEUU

A partir del fallo, Washington debió recurrir a otras herramientas de su legislación comercial. Eso alteró el escenario sobre el que se había negociado el acuerdo con Argentina.

Marcelo Elizondo, especialista en comercio internacional, explicó que el problema no era que todo el ARTI hubiera quedado invalidado, sino que había cambiado la escala arancelaria sobre la cual se había construido el beneficio para la Argentina. Por eso, fue necesario adaptar el entendimiento original a la nueva arquitectura comercial estadounidense. El nuevo protocolo busca resolver ese descalce.

Qué cambia para las exportaciones argentinas

El punto central del nuevo texto está en el capítulo arancelario.

Estados Unidos se compromete a otorgar a los productos originarios de Argentina el tratamiento de Nación Más Favorecida (NMF) previsto en su cronograma arancelario.

El documento, sin embargo, aclara que ese compromiso debe aplicarse de manera consistente con distintas herramientas de la legislación comercial estadounidense, entre ellas las Secciones 232, 201 y 301.

Este punto es clave para las empresas argentinas ya que el ARTI busca dar previsibilidad al tratamiento arancelario, pero no significa que Estados Unidos renuncie a aplicar futuras medidas comerciales bajo otras leyes.

El propio acuerdo mantiene la posibilidad de adoptar medidas adicionales para enfrentar prácticas comerciales desleales, aumentos de importaciones o cuestiones vinculadas con la seguridad económica y nacional.

Por eso, el nuevo texto no constituye un blindaje frente a cualquier futuro arancel estadounidense, pero sí intenta sacar al acuerdo del esquema que quedó afectado por el fallo judicial y llevarlo al nuevo marco legal de Washington.

El acuerdo todavía no está vigente

La firma del protocolo tampoco significa que el ARTI ya esté en vigor. El texto establece que el acuerdo comenzará a regir 60 días después de que ambos países intercambien notificaciones certificando que completaron sus respectivos procedimientos legales internos, salvo que acuerden otra fecha.

Por eso, el próximo paso para Argentina será enviar el acuerdo al Congreso.

Qué cede Argentina

Aunque la discusión actual está concentrada en los aranceles, el ARTI es mucho más amplio.

Por un lado, Argentina asumió compromisos para eliminar o automatizar las licencias de importación de productos estadounidenses y facilitar el reconocimiento de estándares, certificaciones y procedimientos de evaluación de conformidad de Estados Unidos.

También deberá aceptar determinadas normas estadounidenses para vehículos y autopartes y reducir requisitos regulatorios adicionales.

En medicamentos y dispositivos médicos, el acuerdo prevé que Argentina reconozca determinadas autorizaciones y certificados de la FDA como evidencia suficiente para la aprobación local, con menos requisitos adicionales.

El capítulo de propiedad intelectual también contiene compromisos relevantes, entre ellos avanzar con tratados internacionales de patentes y marcas y modificar mecanismos de protección y fiscalización.

Una apertura que alcanza a sectores estratégicos

En relación a la pata vinculada a las inversiones, Argentina se compromete a facilitar inversiones estadounidenses en cobre, litio y otros minerales críticos, además de acelerar proyectos elegibles bajo el RIGI.

El texto incluso señala que Argentina buscará priorizar a Estados Unidos como socio comercial y de inversión para esos minerales.

Del lado estadounidense, el acuerdo contempla que EXIM Bank y la DFC consideren el financiamiento de inversiones en sectores críticos de la Argentina, sujeto a sus respectivas normas.

La otra dimensión: seguridad y China

El acuerdo agrega un componente que excede claramente al comercio tradicional. Desde la Argentina, el texto compromete al país a coordinar controles de exportación con Estados Unidos, intercambiar información sobre bienes y tecnologías sensibles y cooperar en materia de sanciones y controles de exportación estadounidenses.

El acuerdo establece incluso que, cuando Estados Unidos adopte una medida comercial o fronteriza que considere necesaria para proteger su seguridad económica o nacional, Argentina deberá adoptar, cuando corresponda, una medida de efecto similar.

Así, si bien el protocolo firmado ahora no reemplaza al ARTI de febrero ni supone renegociar desde cero la relación comercial, corrige el texto y deja el acuerdo más cerca de ser ratificado en el Congreso.