El Gobierno proyectó que en 2026 la actividad económica crecerá un 5%, mientras que el FMI ubicó su expectativa en el último World Economic Outlook (WEO) a 4%.
Así, Argentina sería el país con el mayor crecimiento de la región, muy por encima de Brasil (1,6%) y México (1,5%). Desde el mercado estiman una suba de 3,5%, pero serviría para romper el techo que tiene la actividad hace 16 años.
“Nuestra proyección es más baja. Hay que considerar que en el último trimestre del año pasado estimamos que la economía creció 0,1% respecto a los tres meses previos. Ese amesetamiento juega en contra por el efecto del arrastre estadístico. A su vez, si bien las exportaciones van a seguir traccionando, el consumo muestra límites claros ante un mercado laboral más frágil por el aumento de la informalidad y salarios a la baja. Una situación que se complejiza aún más al considerar el aumento de la morosidad”, explicó Claudio Caprarulo, director de Analytica.
En 2024, la actividad cerró en -1,3% y 2025 el FMI estimó que cerró en 4,5%. El último dato disponible de Indec muestra que, en el acumulado hasta noviembre, la actividad creció 4,5% respecto del mismo período del 2024.
Para diciembre, desde Equilibra estiman un crecimiento de 1% anual y 0,3% mensual. “Con estas estimaciones, el PBI habría crecido poco más del 4% promedio el año pasado, gracias al elevado arrastre estadístico (+3,1%) que dejó la recuperación en ‘V’ del 2024”, explicaron.
En base a esta variación, la economía habría crecido un 4,2% en 2025.
2026
“Debería ser el año de la ‘normalización’ de la economía, caracterizado por el sostenimiento del ancla fiscal, pero, sobre todo, por la acumulación de reservas y el retorno a los mercados internacionales de deuda. Pero no todos los sectores transitarían el nuevo equilibrio macro al mismo ritmo”, explicó Belén Olaiz, directora de Economía y Mercados de MAP.
Los motores, agregó, serán los sectores más competitivos. Para el agro, esperan que una buena cosecha y el clima favorable, “más una mejor perspectiva macro y tributaria para el sector, debería aportar volumen y tracción desde el arranque del año”.
Cabe recordar que para este año rige una nueva reducción de 2 puntos a las alícuotas de las retenciones, dejándolas en 24% para la soja, 22,5% para sus subproductos, 7,5% para trigo y cebada, 8,5% para maíz y sorgo y 4,5% para girasol.

En energía y minería, desde MAP esperan que Vaca Muerta siga siendo uno de los principales motores, empujando también los servicios asociados y la infraestructura, en especial ductos y rutas.
Para CP Consultora, estos sectores implican un cambio de matriz en la actividad, lo que hará que se convierta en una economía impulsada por las exportaciones y las inversiones, en vez de en el consumo. Esto se traduciría en un estancamiento en el corto plazo.
Algunos son más optimistas y confían en que tendrán participación otros sectores que están hasta ahora más relegados. Para MAP, comercio y construcción tendrían un avance menos importante, “ganando mayor tracción en el segundo semestre, una vez consolidada la estabilidad macro, y siempre que Argentina logre volver a operar como una economía ‘normal’. En particular, la baja de la tasa de interés real y la recuperación del crédito aparecen como factores clave en estos casos”, dijo Olaiz.
En el caso del consumo, los empresarios encuestados por Indec plantearon que encuentran dos grandes obstáculos que limitan sus capacidades comerciales: la debilidad de la demanda y el costo laboral, este último en revisión tras la reforma laboral.
Industria
La industria, que se mantiene en niveles bajos y desde noviembre de 2023 perdió 2200 empleadores según el Centro de Economía Política (CEPA), va a mostrar heterogeneidad. “Algunos rubros como el automotriz o el acero podrán adaptarse al nuevo marco de los negocios caracterizado por una economía más abierta y desregulada, mediante reducción de costos y mejoras de productividad”, marcó Olaiz.
Otros, como textil, calzado y electrónicos, “deberán centrarse en buena medida en un modelo de comercialización con menor incidencia de la producción local en las ventas”.
“Industria y construcción están en el subsuelo y tienen mucho para crecer. La pregunta es si se van a alinear los incentivos para que eso suceda. Podría reaparecer el crédito, pero el mercado interno sigue muy deprimido, la apertura económica no va a ayudar y no son sectores que puedan crecer exportando”, explicó Luis Campos, investigador del Instituto de Estudios y Formación de la CTA - Autónoma.
Los incentivos para la industria local además se desdibujan. Techint perdió una licitación para la provisión de caños a Vaca Muerta contra una compañía India. En paralelo, las expectativas relevadas por Indec marcan como principal preocupación la menor demanda interna, seguida por la baja demanda externa y la competencia de los importados.
Según un informe de la Cámara Argentina de Industrias Electrónicas, Electromecánicas y Luminotécnicas (CADIEEL), las expectativas del sector mejoraron.
Las proyecciones para la producción crecieron: el 57% de las empresas prevé mantener la producción y el 22% proyecta un aumento. El 72% mantendrá el empleo, el 21% una disminución y el 7% proyecta un aumento.
En inversión, el 39% prevé hacerlas y el 50% piensa que la demanda se mantendrá sin cambios mientras que el 21% espera un aumento.
En las ventas, el 22% espera un aumento y el 21% una disminución. El 27% espera una suba de las exportaciones.








