El escenario 2026 para la Argentina plantea un desafío claro: vencimientos de deuda por u$s 20.000 millones de los que resta pagar casi u$s 16.000 millones tras el cumplimiento de enero. El BCRA aceleró la compra de reservas y eso le valió elogios del Fondo Monetario Internacional (FMI) pero todavía falta. Economía dio señales, con el REPO con bancos, por ejemplo, y el uso del swap con los Estados Unidos.
El plan de máxima es volver a emitir deuda en el mercado y hacerse de fondos para repagar, pero si el escenario de tensión global se agrava y surge un “cisne negro”, como se plantea en los mercados, esa búsqueda podría comprometerse. La salida hoy todavía se perfila cara con el riesgo país sobre los 500 puntos.
Para la baja de ese riesgo faltan algunos puntos que dependen más de la política económica interna que del contexto internacional. La señal inicial de acumulación de reservas es una buena noticia para el mercado. Pero los actores todavía esperan para ver cuánto logra avanzar el gobierno de Javier Milei con las reformas.

Y aunque tendrá acompañamiento legislativo, este año juega mucho la política. Es un año sin elecciones y con una fuerte carga de proyectos para el Congreso. El oficialismo pondrá sobre la mesa unos 40 proyectos para avanzar en todo lo que no puedan ser resoluciones, que también prometen aparecer a raudales.
La paradoja del cisne negro
La paradoja es que el causante del cisne negro -Estados Unidos, aunque en los últimos días Trump dio señales de moderación tras la fuerte caída de los bonos de EE.UU.- es el Plan B del Gobierno.
El swap -que opera como crédito puente, porque el Gobierno mostró que la dinámica es que si lo usa, lo va cancelando- con los EE.UU. es el reaseguro del plan económico si el escenario financiero se complica por la tensión global.
De esta forma, el mensaje que se busca transmitir es que los vencimientos de este año están cubiertos. El costo es algo que está por verse, porque no se conoce la letra chica del “swap”, algo que el FMI buscará desentrañar en su misión a Buenos Aires el próximo mes.
El rol del FMI
El Gobierno pasó por Davos relativizando los vencimientos por delante. El FMI se mostró con buena disposición, sobre todo luego de los elogios por el nuevo ritmo de acumulación de reservas, además cumplir con el fiscalismo “inquebrantable”, que es la piedra basal del “plan económico”.
Este año vencen en total unos u$s 4500 millones con el Fondo y aseguran que no hay preocupación por los pagos. En el Ejecutivo hacen la distinción entre lo que son intereses -que se pagan con superávit, repite Milei- y los vencimientos de capital.

Los bancos, por otra parte, también señalan que el equipo económico “siempre está dispuesto a un Repo”.
Mientras tanto, Milei aclara que “pagar una sobretasa, un riesgo país de 550 puntos básicos, parece que no está claramente alineado con los fundamentals” de la economía argentina. Lo que pesa es la falta de confianza en la Argentina porque tiene un mal “track record”, explican sobre el peso del default y las sucesivas negociaciones.
En ese marco, el mandatario reiteró en la entrevista con Bloomberg que, en caso de salida al mercado, la estrategia sería como máximo buscar un rollover de deuda.
Si bien Milei dijo que comerciará con todos, incluso China, dejó entrever el alineamiento con EE.UU. ante todo. “Cuando llega el momento geopolítico usted tiene dudas dónde está Argentina?”, le preguntó al periodista. Y aclaró que Estados Unidos no las tiene. El swap con China, en tanto, debe ser renovado y probablemente lo será.
De la semana de inversores al dólar colchón
Estados Unidos también está colaborando con el armado de la Argentina Investor Week, un evento que tendrá tres días y se repartirá entre las sedes del JP Morgan y el Bank of America en New York. Si bien esos anfitriones son financieros, el evento -al que concurrirán Milei, Caputo, Quirno y el presidente del Banco Central Santiago Bausili, entre otros- buscará inversiones “reales”. Para esto están trabajando con la Cámara de Comercio y su filial local, AmCham en el armado de las reuniones.
La vía local es recurrir a los dólares del colchón, para lo que se necesita la puesta en marcha de la ley de inocencia fiscal. El objetivo es volcar las divisas fuera del sistema y que esos fondos vayan eventualmente a nuevas inversiones internas, para capitalizar el mercado local, de la misma forma que las divisas del blanqueo.




