

La baja de la inflación es uno de los hitos más contundentes del que puede presumir el Gobierno desde el inicio de su gestión. Sin embargo, el guarismo acumula desde el pasado mayo 8 meses consecutivos de subas y hace cinco meses se ubica por arriba de los dos puntos.
Si bien el Gobierno apuesta por reducir el IPC a números más cercanos a 0% para mediados de 2026, el economista Fausto Spotorno mostró dudas sobre la proyección oficial. Aunque sostuvo que la tendencia es a la baja, calificó la expectativa de la Casa Rosada como “demasiado optimista” para el corto plazo.
“La inflación va a ir bajando, para agosto ya vamos a ver una tendencia a la baja, pero me parece medio optimista que esté por debajo del 1% ya en ese mes. Creo que efectivamente va a ir para abajo, pero no creo que vaya a llegar a menos de 1“, aseguró en diálogo por Radio Mitre.
Al mismo tiempo, afirmó que marzo será un mes estacionalmente difícil debido al inicio de clases y factores turísticos.
Guerra en Irán e impacto en el precio del combustible: el pronóstico de Spotorno
Spotorno también abordó cómo la suba del precio del barril de crudo a nivel internacional repercutió en el país, específicamente sobre el precio del combustible.
En los últimos días el barril de petróleo llegó a superar los u$s 100 por primera vez en años antes de retroceder más de 5%, en medio de una fuerte volatilidad que mantiene en alerta al sector.
A propósito del impacto en los surtidores, el director del Centro de Estudios Económicos de OJ Ferreres fue contundente al ser consultado sobre el momento ideal para cargar combustible: “No hay razones para esperar porque el precio no va a bajar”.
Explicó que el precio local está influenciado por el valor internacional del petróleo Brent, que escaló desde los u$s 73 hasta superar los u$s 90. Este incremento global impacta directamente en las refinerías locales, aunque aclaró que, debido a la carga impositiva, el traslado al surtidor suele representar aproximadamente la mitad del aumento del crudo.

En el plano internacional, Spotorno analizó cómo la guerra en Medio Oriente podría beneficiar a Argentina. Puntualmente, estimó que el país podría recibir entre u$s 600 y u$s 900 millones adicionales debido al aumento del precio de las commodities, especialmente la soja y el maíz.
No obstante, Spotorno advirtió que un conflicto prolongado conlleva el riesgo de una desaceleración de la economía mundial. “Si la economía mundial se desacelera porque faltan combustibles y al mundo le falta energía, entonces la demanda de los productos argentinos se puede venir para atrás”, concluyó al respecto.




