La coyuntura tiene una nueva brecha. No mide la distancia entre cotizaciones del dólar, sino el punto en el que el Gobierno y la sociedad creen que la economía va a encontrar su verdadero momento de recuperación. Está claro que para el oficialismo ya estamos en ese camino mientras muchos otros lo perciben como un objetivo todavía lejano.

La brecha es relevante porque el desgaste anímico que generaron el salto de precios del primer trimestre y la caída en el nivel de actividad de febrero (mayor a la esperada) tuvo impacto en los niveles de confianza en la gestión. Con el caso Adorni sobre sus espaldas, sumado a otros frentes abiertos, la necesidad de contar con mejores noticias económicas cobró nueva intensidad.

Con el caso Adorni y otros frentes abiertos, crece la necesidad de mejores noticias económicas.
Con el caso Adorni y otros frentes abiertos, crece la necesidad de mejores noticias económicas. Presidencia

El equipo económico sabe que la velocidad a la que corren los principales indicadores demanda paciencia. Por eso apunta al canal financiero como palanca de corto plazo. Así lo manifestó Federico Furiase en Cronista Stream. Y si bien las tasas activas bajaron en los bancos públicos, para que arrastre al resto de la banca y tengan el efecto deseado las pymes deben tener un mejor flujo de caja.

El agro va a empujar los datos de marzo más que en febrero. En el segundo trimestre se lucirá la cosecha récord (100 toneladas de maíz y soja), pero esos resultados derramarán a partir de junio. Hoy eso es largo plazo.

El gobierno mide consumo récord porque habla del consumo privado total del PBI (incluye turismo, ventas de autos y motos y muchos otros rubros que no entran en el débil sendero de las ventas de supermercados y minoristas, que subieron 6% contra febrero pero cayeron 5% contra un año atrás). El comercio, la industria y el AMBA siguen esperando algo más de liquidez y bastante menos de inflación como para ilusionarse. Aunque se la mida minuto a minuto, la brecha vino para quedarse.