Uno de los desafíos principales de la economía hoy pasa por sustituir la sustitución de importaciones, con una país cerrado que debe abrirse al comercio. La experiencia internacional de estos procesos muestra que aumenta el crecimiento a largo plazo, mejora la productividad y crecen las exportaciones.
Del otro lado, hay caída de sectores protegidos, desempleo de corto plazo y mayor desigualdad en el inicio del proceso. Los ejemplos exitosos de apertura comercial van desde Chile hasta Vietnam. ¿Cómo llevar a cabo este proceso con elecciones presidenciales en año y medio?

Los altos aranceles y trabas para-arancelarias distorsionan los precios y llevan a invertir en sectores poco productivos. Las empresas protegidas generalmente tienen baja productividad, costos altos y baja inversión. Para el consumidor hay precios más altos, menor calidad y variedad. Revertirlo no es fácil y tiene sus costos.
Un informe del JP Morgan elaborado por los economistas Diego Pereira y Lucila Barbeito tratan el caso argentino. Titulado “El legado de la sustitución de importaciones” señala que décadas de protección estatal crearon un sector manufacturero estructuralmente poco competitivo, con baja productividad y fuerte dependencia de barreras comerciales.
El sector industrial presenta hoy una estructura “bimodal”. Por un lado, existen sectores altamente competitivos a nivel global, como la agroindustria (soja, alimentos, vino), que operan cerca de la frontera tecnológica gracias a su exposición a mercados internacionales. Por otro lado, hay sectores fuertemente rezagados, como el automotriz, el textil y los bienes de capital, que dependen casi exclusivamente de la protección estatal.
La gestión Milei —marcada por reformas pro-mercado, acuerdos comerciales con Estados Unidos y la Unión Europea, y el boom energético y minero— representa una oportunidad para reconfigurar la economía, destaca ese trabajo. La cuestión central pasa por el empleo. Los ganadores y los perdedores de la reforma en el corto plazo. La apertura afecta negativamente a sectores protegidos que concentran gran cantidad de empleo, como el automotriz (70.000 puestos), el textil y otros.
Estos empleos están geográficamente concentrados y políticamente organizados, lo que aumenta el riesgo de conflicto social advierte el trabajo de Pereira y Barbeito. Al mismo tiempo, los sectores ganadores son más intensivos en capital que en trabajo, y su capacidad de absorber mano de obra es limitada y lenta. Por eso, el informe del JPMorgan sostiene que una apertura rápida generaría una caída neta del empleo formal en el corto plazo.
Como la reducción de la inflación, la apertura comercial genera costos de corto plazo. ¿Podrá la sociedad ver los beneficios a mediano y largo plazo?






