

El desarrollo de un submarino autónomo marca un punto de inflexión en la estrategia militar global. Una empresa británica creó un vehículo submarino capaz de operar sin tripulación, en respuesta al aumento de amenazas bajo el mar.
El proyecto, denominado Herne, surge en un contexto de creciente preocupación por la seguridad de infraestructuras críticas como cables submarinos y gasoductos, especialmente tras incidentes recientes en distintas regiones.
Con esta apuesta, la industria de defensa busca transformar la forma en que se ejecutan misiones de vigilancia y combate, consolidando el avance de la guerra submarina moderna.
Un submarino sin tripulación con capacidades avanzadas
El sistema Herne fue probado con éxito y se perfila como uno de los primeros submarinos completamente autónomos con fines militares. A diferencia de otros modelos, no requiere control remoto constante y puede ejecutar misiones de forma independiente.

Según Scott Jamieson, directivo de BAE Systems, a Reuters, “creo que hay mucho interés que hemos tenido esta semana por parte de varios países y delegaciones”, lo que evidencia la demanda internacional por este tipo de tecnología.
Respuesta a nuevas amenazas bajo el mar
El desarrollo de estos sistemas responde a un entorno geopolítico más complejo, donde los ataques a infraestructuras submarinas han encendido las alertas en diversas regiones.
El submarino está diseñado para operar junto a unidades tradicionales, apoyar misiones antisubmarinas, realizar vigilancia encubierta y proteger activos estratégicos en el fondo marino.
Producción y expansión del mercado militar
La compañía proyecta que este tipo de submarinos podría estar listo para el mercado en 2026, con una producción estimada de entre 10 y 20 unidades en los años siguientes.
El crecimiento del interés por sistemas autónomos también se refleja en nuevas alianzas dentro de la industria, consolidando una tendencia que apunta a redefinir las operaciones militares en escenarios cada vez más tecnológicos.





