

El megapuerto de Puerto de Chancay fue inaugurado en el marco del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico, consolidándose como una de las obras más ambiciosas de América Latina. Ubicado a 80 kilómetros al norte de Lima, el proyecto busca posicionar al país como un nodo clave en el comercio entre Sudamérica y Asia.
La ceremonia contó con la participación del presidente chino Xi Jinping y la mandataria peruana Dina Boluarte, aunque se realizó de manera virtual en medio de cuestionamientos. La inauguración se produjo en un contexto marcado por protestas sociales y una crisis de seguridad que atraviesa el país.
La obra, impulsada desde 2007, representa una inversión multimillonaria y forma parte de la estrategia de expansión de China en América Latina. Sin embargo, su desarrollo ha estado acompañado de controversias legales, ambientales y geopolíticas que mantienen el debate abierto.
Megapuerto de Chancay: clave para el comercio con Asia y el crecimiento económico
El Puerto de Chancay es considerado el primer puerto inteligente de Sudamérica, con un sistema altamente automatizado que permitirá operar con mínima intervención humana. Su profundidad y capacidad lo habilitan para recibir los buques más grandes del mundo, marcando un hito en la infraestructura regional.
Las proyecciones indican que el puerto podría generar ingresos millonarios y aportar de forma significativa al crecimiento económico de Perú. Además, permitirá reducir hasta 25 días los tiempos de transporte hacia Asia, lo que lo posiciona como una pieza estratégica en la logística global.

Inauguración en medio de crisis política y protestas contra el Gobierno
La inauguración virtual generó interrogantes sobre los motivos detrás de la decisión. Mientras se mencionaron razones protocolares vinculadas a Xi Jinping, también se aludió a cuestiones de seguridad en un país atravesado por la violencia y la inestabilidad.
En paralelo, el Gobierno de Dina Boluarte enfrenta un clima de creciente descontento social. Las protestas, impulsadas por gremios y ciudadanos, reflejan el malestar por la inseguridad, la situación económica y la falta de confianza en las instituciones.
Polémicas legales y tensión geopolítica por la influencia de China
El proyecto también está rodeado de cuestionamientos por su modelo de operación y marco legal. La empresa Cosco Shipping Ports, principal accionista, ha rechazado someterse a la supervisión del regulador peruano, lo que genera preocupación sobre la transparencia del sistema.
A nivel internacional, Estados Unidos ha manifestado inquietud por el avance de China en la región y el posible uso estratégico del puerto. Desde el Gobierno chino, encabezado por Xi Jinping, se han rechazado estas acusaciones, en un escenario que refleja la creciente disputa geopolítica global.


