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Cuando una persona fallece y se deben dividir los bienes correspondientes a la herencia, se lleva a cabo una sucesión, cuyo proceso determinará la forma en que se realiza el reparto del patrimonio.

Por tal motivo, es fundamental comprender cómo se efectúa la partición de una herencia en los casos en los que no existe un testamento vigente y a qué herederos les corresponde recibir los bienes.

Al momento de llevar a cabo una sucesión, es necesario identificar si se dispone o no de un testamento, que es el documento en el que una persona certifica a quiénes desea que sean dirigidos sus bienes tras su fallecimiento.

Quiénes reciben la herencia en ausencia de un testamento

En situaciones donde no se cuenta con la existencia de un testamento, se procede a lo que se denomina “sucesión intestada”. Este procedimiento permite la distribución de los bienes dejados por el causante y la división de la herencia.

En tales circunstancias, tienen derecho a acceder a la herencia las personas que se encuentren en la categoría de “herederos legítimos”.

No obstante, esto se llevará a cabo siempre y cuando el testamento se considere válido y no presente errores en su redacción ni en relación a la capacidad de la persona propietaria de los bienes para elaborar o firmar un documento de esta naturaleza.

Al momento de llevar a cabo una sucesión, es necesario identificar si se dispone o no de un testamento.
Al momento de llevar a cabo una sucesión, es necesario identificar si se dispone o no de un testamento.

Nulidad del testamento: causas y consecuencias que debes conocer

El testamento es un documento que permite la distribución de bienes tras el fallecimiento de una persona; sin embargo, existen casos en los que puede ser declarado como nulo.

Cuando se produce esta situación, el testamento deja de tener validez, lo que implica que las personas designadas como herederas del patrimonio no podrán recibir nada.

Para que un testamento sea declarado nulo, deben verificarse determinadas situaciones previstas por la ley. Cuando esto ocurre, el documento pierde validez y la herencia se distribuye como si no existiera testamento, mediante una sucesión intestada.

Entre las principales causas de nulidad se encuentran:

  • Falta de capacidad del testador: si la persona no se encontraba en pleno uso de sus facultades mentales al momento de otorgar el testamento.
  • Vicios en la voluntad: cuando el testamento fue realizado bajo coacción, engaño, intimidación o error.
  • Incumplimiento de las formas legales: si el documento no respeta los requisitos exigidos por la ley (firma, fecha, tipo de testamento, testigos, según corresponda).
  • Testamento otorgado por persona legalmente impedida: por ejemplo, en casos expresamente prohibidos por la normativa vigente.
  • Contenido ilícito o contrario a la ley: cuando se dispone de bienes o derechos de manera incompatible con lo que permite el ordenamiento legal.

En cualquiera de estos supuestos, el testamento queda sin efecto y los bienes del fallecido se reparten conforme al régimen de herederos legítimos establecido por la ley.