

Como constituyente en la Convención de Santa Fe que reformó la Constitución en 1994, Horacio Rosatti compartió largas jornadas de debate con la también por entonces convencional constituyente y hoy presidenta de la Nación, Cristina Kirchner. Y la reelección, claro, fue uno de los temas que se discutieron acaloradamente hasta dejar plasmado en el texto definitivo la idea que primaba por entonces: una sola reelección para el Presidente. Y no más. Transcurridos 18 años de ese hito para la democracia argentina, el ex ministro de Justicia de Néstor Kirchner (2003-2005) sigue pensando lo mismo. Siempre mantuve el criterio de que no es posible una re-reelección. Puede ser que ella (Cristina) haya cambiado su posición, es legítimo que una persona pueda cambiar, desliza, en medio de la ofensiva oficialista para volver a cambiar la Carta Magna, esta vez, para posibilitar el sueño de una Cristina eterna.
l A 18 años de la reforma constitucional se reabre el debate. ¿Reforma sí o no?
- No hay motivos objetivos para plantear una reforma de la Constitución, porque tanto su parte dogmática como orgánica cubren suficientemente las expectativas de la comunidad. Los derechos reconocidos a la comunidad están prácticamente todos, ya sea por el texto originario, por los derechos implícitos que están previstos y, después de 1994, por la incorporación de los tratados internacionales y los derechos humanos. Casi diría que no hay ningún país en el mundo que tenga el reconocimiento de la cantidad y calidad de los derechos que tiene nuestra Constitución. Es cierto que falta en muchos casos aplicarlos, pero esto no es un déficit del texto de la Constitución sino, a veces, de caracter legislativo, de la vocación política para llevarlo adelante o también de las circunstancias económicas que impiden el ejercicio de algunos derechos. Y en cuanto al diseño institucional, también fue profundamente analizado en la reforma del 94, desestimándose el modelo parlamentario.
l Justamente, el juez de la Corte Eugenio Zaffaroni promueve este sistema...
- En 1994 se discutió ampliamente y había dos modelos: el modelo que propiciaba el doctor Alfonsín, que era una transferencia de poder en gran medida desde el Ejecutivo hacia el Legislativo, a través de la figura de la Jefatura de Gabinete, una especie de primer ministro. Y la posición que fue mayoritaria, la del justicialismo, que entendía que la atenuación del presidencialismo debería venir por el lado de la desconcentración de funciones del Presidente. Una desconcentración vertical y que el jefe de Gabinete debía entonces operar como una suerte de ministro coordinador.
l La figura del jefe de Gabinete está hoy, sin embargo, algo desdibujada...
- Es el diseño que terminó cerrando y claramente no es un modelo parlamentario. Pero fue un debate que se realizó con mucha altura y entusiasmo, 18 años atrás. Se puede reinstalar, pero cuando se dice que el parlamentarismo permitiría atenuar la figura del presidente fuerte, hay que tener presente que un líder parlamentario y un jefe de gobierno pueden ser reelectos de modo indefinido. Podemos tener, como ha ocurrido con Felipe González, con Tony Blair, Francois Mitterrand, jefes de gobierno con un sistema parlamentario con 11, 12, 13 ó 14 años. Mucho más de lo que permite la Constitución argentina.
l El meollo del asunto, lo diga o no el kirchnerismo, es la reelección indefinida.
- Desde la sanción del 94, en la que fui convencional, y desde el intento re-reeleccionista de Menem, siempre mantuve el criterio de que no es posible una re-reelección, no es posible con el texto actual, no es recomendable modificarlo para que se incorpore y diría más: ojalá en el 94 hubiéramos podido poner una cláusula que impida a aquel que ha sido reelecto volver a presentarse luego en otra elección presidencial después de transcurrido un período, como es el caso en los EE.UU.
l Cristina fue también constituyente. ¿Qué postura tenía entonces?
- En realidad, todos votamos esta cláusula de una sola reelección. De todos modos, es posible volver después de cuatro años. Ésta es la postura que votamos todos. Puede ser que ella haya cambiado su posición, es legítimo que una persona pueda cambiar. No me consta cuál es su opinión hoy.
l Cuando existen liderazgos fuertes y no aparecen posibles sucesores, ¿cómo se evita que los gobiernos intenten pasar por encima de las reglas consensuadas, privilegiando siempre el corto plazo?
- La existencia de liderazgos en el sistema político es imprevisible e inexorable. Cuando hay un líder, hay un líder. Pero esto no significa que el líder deba ser excluyente y ser reelecto permanentemente. En otros países hay líderes que están por fuera del sistema político, sin ocupar un cargo, habiéndolo ocupado antes. Si ése es el modelo que establece la Constitución, porque no hay una reelección indefinida, debemos acostumbrarnos a ese modelo, porque es el que sustentan la mayoría de los países. Y el mundo sigue andando.
l Sectores, como los intelectuales K, argumentan que la Constitución es neoliberal y no se condice con el proyecto actual.
- Más progresista que la Constitución del 94, difícil de sostener. Por ejemplo, la ley de regulación de los medios audiovisuales se realizó en el marco de esta Constitución. La expropiación de YPF se realizó en el marco de esta Constitución, Aerolíneas, también. Dígame los ejemplos que quiera... Yo doblaría la apuesta: ¿Por qué no hicimos aún el reparto de las ganancias a los obreros, que está en la Constitución? Si somos progresistas, hay que ir por eso. Hay que ir también por el acceso a la vivienda digna para todos y esto sí que es una cláusula pogresista y está. La participación del pueblo en la función judicial, el juicio por jurados. Algo más progresista que el pueblo se juzgue a sí mismo, creo que no hay... Es mucho lo que falta hacer todavía.
l De nuevo, todo se reduce a la re-re...
- No sé, no he leído el documento de Carta Abierta, tengo respeto por quienes la integran, pero ... Esto se expresa en términos concretos: ¿Qué es lo que no se puede hacer con la Constitución? Claramente no se puede re-reelegir a alguien, pero si estamos cinrcunscribiéndolo a este tema, debemos decir es por este tema, y es un debate. Si estamos diciendo, quiero tomar una serie de medidas progresistas, diría que todas han sido y pueden ser tomadas con la Constitución vigente.
l ¿Qué opina de la reforma del Código Civil? ¿Se está apurando el debate?
- Hay cuestiones que son técnicas y otras más bien prudenciales. Sobre las prudenciales, se puede ampliar el debate. Otras deben ser dirimidas en el Congreso. Simplifica muchos aspectos de la vida de relación, reduce el artículado, evita confusiones, deja temas que son de derecho público a ser dirimidos por el derecho público, como el de la responsabilidad del Estado.
l Y toca muchos temas de familia...
- Sí. Hay que tener presente que una cosa es lo que uno piense y aplique en la vida personal, y otra lo que debe estar en una ley. La ley es el mínimo común denominador que debe regir para todos. Uno puede estar de acuerdo o no con una cláusula; lo importante es que no sea obligatoria para unos. Después uno elige su forma de vida. De paso, digo, cuando se sanciona la ley de matrimonio igualitario, se hace en el marco de la Constitución vigente. z we










