

No sólo los enamorados de los deportes náuticos están en Eriksberg en este final de la primavera en el Hemisferio Norte. Periodistas de varios países también comenzaron a circular entre los muelles alineados a lo largo del área que en el pasado abrigaba una industria naval.
En pequeños grupos que se alternan en programas de poco más de un día, escuchan sobre la experiencia del Volvo con energías alternativas. Si logra sorprenderlos, la automotriz dará otro paso en la campaña que inició para obtener incentivos gubernamentales en los países donde produce vehículos pesados.
Recientemente, el gobierno de Suecia abrió programas de incentivo financiero a la producción de vehículos movidos por energías alternativas. Como los recursos públicos suecos pueden utilizarse tanto en la producción local como en otros países, las multinacionales aprovechan para expandir el uso de los beneficios fiscales en regiones con potencial para aumentar las ventas.
La subsidiaria brasileña de Volvo, que produce camiones y autobuses en Curitiba, en el estado de Paraná, desde 1977, todavía no lanzó el desarrollo de nuevas tecnologías en energías alternativas para camiones. Pero consiguió permiso de la matriz para ser la primera del grupo fuera de Europa que produzca autobuses híbridos.
La operación brasileña ganó proyección nacional e internacional a inicios de la semana, al anunciar la novedad que la coloca además como la primera empresa que produce un vehículo híbrido en Brasil. Pero detrás de ese nuevo proyecto, existe una ambición mayor, que se encuadra en el plan de la multinacional sueca de expandir beneficios fuera de su país de origen.
El lanzamiento del primer autobús híbrido de Brasil contará, en principio, con recursos de la propia empresa. Se trata de una unidad convencional, con motor diesel y eléctrico, que absorberá inversiones en torno de u$s 8,8 millones, según el presidente de la división de autobuses de Volvo en América latina, Luis Carlos Pimenta.
Pero la automotriz pretende dar pasos más largos. Desea desarrollar la tecnología híbrida en vehículos articulados y biarticulados, que equivalen a dos o tres gracias al enlace de plataformas a través de una especie de acordeón.
Extender la tecnología al segmento de los articulados y biarticulados, una de las especialidades de Volvo en Brasil, requiere recursos adicionales. Pimenta calcula la necesidad de al menos u$s 16 millones, lo que elevaría el total de los costos a un mínimo de u$s 25 millones.
El programa sueco de incentivos para el desarrollo de las llamadas energías verdes en otros países prevé, según el ejecutivo, la liberación de hasta u$s 5 millones siempre y cuando el país que reciba el proyecto conceda un volumen de recursos del mismo tamaño. Por eso, la dirección de la división de autobuses de










