Suscripción al Newsletter
Ingreso mal su mail!
Recibí las noticias más relevantes del día en tu correo electrónico.
  • Regístrate
  • Ingresá
  • Suscribite
  • Newsletter
Domingo 26.10.2014 | 06:30
edición impresa

Valor
Imprimir Enviar Votar
0
La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, está buscando “darle aire” a su gobierno con nuevas discusiones y un universo más amplio de interlocutores. La mandataria no está satisfecha con el desempeño de la economía en los dos primeros años de su gestión, aunque no pretende cambiar al equipo que comanda esa área.
Guido Mantega, por ejemplo, se quedará al frente del ministerio de Economía. No cambiarán los nombres en Hacienda en el corto plazo, según una fuente del Palacio do Planalto, que se refirió “como mínimo”" a los próximos seis meses.
Sin embargo, la presidenta sabe que 2013 es el último año para que su gobierno presente mejores resultados. El año 2014 se
dedicará a la relección. En 2010, Brasil creció 2,7% y este año, el desempeño será peor una expansión de 1% del PBI -con un agravante: la tasa de inversión está en caída sistemática.
Dilma buscará nuevos canales de diálogo. “Quiere conversar con las personas que están administrando las empresas, tanto del sector productivo como del financiero”, informó la fuente. No se pueden atribuir eventuales equívocos de concepción de política económica a terceros. “La política económica ejecutada es la de la presidenta”, dijo.
Pero no todo son flores en la gestión del gobierno. Existe un problema que está comprometiendo el resultado general. Se trata del distanciamiento entre gobierno y sector privado, que alimenta desconfianzas en relación a los propósitos de la presidenta y atrasa las decisiones sobre inversión. Sin inversiones, no habrá crecimiento.
“Dilma, ministra jefe de la Casa Civil (Jefatura de Gabinete) del gobierno de Lula, creía que el Estado, con sus inversiones, impulsaría el crecimiento del país. Dilma, presidenta de la República, entendió que existen límites y que es necesario involucrar a la iniciativa privada para el crecimiento económico”, resumió el asesor.
Esa idea, que tomó cuerpo a finales del año pasado, llevó al gobierno a cambiar el “estatismo” concebido en el Programa de Aceleración de Crecimiento (PAC) hacia un régimen de concesiones -el gobierno no utiliza la palabra privatización. Preparados en el primer semestre de este año, Rousseff aprobó en la segunda parte de 2012 los programas de concesiones de rutas, ferrocarriles, puertos y, días atrás, de los aeropuertos.
Sin embargo, para las concesiones de rutas y ferrovías los técnicos oficiales trabajaron con una tasa de retorno del capital invertido de entre 6% y 6,5% al año. Las dos primeras sobre un total de nueve rutas tuvieron una tasa de retorno más baja, de 5,5%, según los estudios de viabilidad en ambos casos.
La explicación técnica es que esa tasa es para el proyecto total, que engloba los financiamientos del Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BNDES) a tasas subsidiadas (1% a 2% al año). El retorno para el capital propio de la concesionaria es más alto, de 10%. Esos retornos fomentaron más el mal humor de los empresarios. El paquete de energía, con todos sus ruidos, aumentó la incredulidad.
La presidenta divulgó la semana pasada el régimen de privatización de los aeropuertos y concluyó el anuncio de los proyectos de concesiones que se propuso hacer. Ahora se inicia la etapa de preparación de los pliegos de licitación y las subastas, una agenda más administrativa.
Una alta fuente del área económica consideró que ese proceso marca el gran cambio que hizo este gobierno, que pasó del incentivo al consumo a poner el foco en la expansión de la oferta. Un pasaje con tantos cambios de reglas que, según evaluó, "sacó a varios segmentos económicos del área confortable en la que estaban". En cuanto esos paquetes se entiendan mejor, mejorarán los ánimos, señaló.
Los resultados de la política económica este año -medidos por la tasa de crecimiento y la inflación-decepcionaron al gobierno y al sector privado. La inflación del Índice de Precios al Consumidor Amplio (IPCA), según previsión del Informe Trimestral de Inflación, divulgado por el Banco Central (BC), cerraría 2012 en 5,7%, por encima del centro de la meta, de 4,5%. Para el próximo año, las proyecciones indican que caería a 4,8% para subir a 4,9% en 2014, último año de mandato de Rousseff.
Según el BC, el PBI crecerá 1% este año, asumirá una trayectoria ascendente y llegaría a 3,3% en el tercer trimestre del próximo ejercicio. En el horizonte del informe, no existe la previsión de una tasa de expansión de 4% para 2013.
Lo que se hizo este año no fue suficiente para imponer mayor dinamismo a la economía. Los intereses cayeron a 7,25%, hubo una maxidevaluación de la tasa de cambio, se concedieron desgravaciones de la nómina salarial e incentivos fiscales por cerca de R$ 45.000 millones, se relajó la política fiscal y las tarifas de energía comenzarán a caer en febrero.
Por otro lado, se liberaran más de R$ 100.000 millones de depósitos compulsorios y se están deshaciendo medidas prudenciales restrictivas. "No se cambió el mix de política macroeconómica. Lo que ocurrió fue un ajuste en los instrumentos del trípode", dijo una autoridad.
El ajuste en la tasa de cambio se agotó -más depreciación presionará la inflación-y, para que el BC mantenga bajos los intereses, es imperativo que Economía vuelva a perseguir la meta llena de superávit primario, de 3,1% del PBI, tanto en 2013 como en 2014.
Del lado externo, la economía estadounidense crecería entre 2% y 2,5%, el riesgo de aterrizaje abrupto de China está prácticamente alejado y el PBI, allí, se situaría entre 7,5% y 8%. Como de parte de Europa no habría crecimiento, el escenario externo continuará desinflacionario.
El desafío para Dilma en 2013 es convencer a los empresarios a invertir más, aumentar la oferta de bienes y servicios en la economía, buscar innovación y viabilizar un camino de crecimiento sostenido para el país. “Sin embargo, una cosa es que el Estado invierta. Otra es convencer a una empresa privada a que utilice su dinero para invertir. En ese caso, es necesario tener una relación con los empresarios que, en el área económica, nadie tiene”, ponderó el asesor presidencial.
Es en esa dirección que la presidenta pretende actuar para obtener lo que se cree está faltando: la confianza del sector privado en sus intenciones reales. “Este es un gobierno permeable”, aseguró la fuente.
comentarios
IMPORTANTE: Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de las sanciones legales que correspondan. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar.
Para comentar debe estar logueado. Ingrese a través de: O puedes ingresar con tu usuario del cronista.com

¿Olvidó su contraseña? Recordarme en este equipo

No hay comentarios registrados para esta noticia

No hay comentarios destacados para esta noticia

opinionENCUESTA
Pregunta
El coloquio de IDEA abrió con duras críticas al Gobierno. Cree que el cambio de tono en los cuestionamientos de los empresarios…
Empujará al Ejecutivo a modificar ciertas posturas
Implicará una profundización de la confrontación del Gobierno con los empresarios
No generará ningún cambio

Responda la consigna para confirmar su voto

Enviar voto