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El calendario astronómico marca una fecha imperdible para los amantes del cielo. El próximo martes 3 de marzo, el universo ofrecerá el primer eclipse lunar total de 2026, un fenómeno que transformará a la Luna en la impactante y esperada “Luna de Sangre”.
Será el primer gran evento astronómico del año y podrá observarse sin telescopios ni protección especial, lo que lo convierte en una oportunidad ideal tanto para curiosos como para aficionados a la astronomía.
Qué es un eclipse lunar total y por qué la Luna se vuelve roja
El eclipse lunar total ocurre cuando la Tierra se alinea perfectamente entre el Sol y la Luna, bloqueando la luz solar directa. En ese momento, nuestro satélite atraviesa la umbra, la zona más oscura de la sombra terrestre.
Lejos de desaparecer, la Luna adquiere un tono rojizo debido a un efecto óptico: la atmósfera terrestre filtra la luz azul y desvía la luz roja, que termina iluminando la superficie lunar. Este fenómeno es el responsable del característico color carmesí que da origen al nombre popular de Luna Roja.

El momento más esperado del evento será la fase de totalidad, cuando la Luna quede completamente cubierta por la sombra terrestre. Según estimaciones astronómicas, esta etapa se extenderá entre 80 y 82 minutos, un tiempo inusualmente largo para este tipo de eclipses.
Sumando las fases parciales, el eclipse lunar total de marzo 2026 tendrá una duración total superior a cinco horas, ofreciendo múltiples oportunidades para observarlo o fotografiarlo.
De rojo intenso a cobre: qué define el color de la Luna
La tonalidad exacta de la Luna de Sangre no será igual para todos. Los expertos explican que el color dependerá de las condiciones atmosféricas de la Tierra en ese momento.
- Mayor cantidad de polvo o partículas → rojo más oscuro
- Atmósfera más limpia → tonos rojizos más claros o anaranjados
Cada eclipse es único, y este detalle convierte al evento en una experiencia irrepetible.
Dónde se podrá ver la “Luna de Sangre”
Se estima que cerca de 2.500 millones de personas podrán observar al menos una fase del eclipse. La mejor visibilidad se concentrará en regiones de América y el océano Pacífico, donde el fenómeno podrá verse en gran parte de su desarrollo.
En zonas como Europa o África, la observación directa será parcial o limitada, pero el evento podrá seguirse en tiempo real gracias a transmisiones en vivo de agencias como la NASA y observatorios internacionales.





