

Julissa Arce fue reconocida este año por la Universidad de California en Santa Bárbara (UCSB) con el Premio Luis Leal 2026 a la Distinción en Literatura Chicana/Latina y que llegó luego de abandonar su carrera en Wall Street.
Su historia comenzó en México, pero siguió en Estados Unidos, país al que llegó a los 11 años para reunirse con sus padres.
En ese sentido, en una entrevista realizada por la UCSB, la escritora mexicana-estadounidense cuestionó la idea tradicional del sueño americano a partir de su propia experiencia, asegurando que, si bien durante mucho tiempo creyó en la promesa, con los años comenzó a observar los costos y dificultades ocultos detrás de una historia de éxito.
Cómo llegó Julissa de México a Estados Unidos
Arce nació en México y llegó a los 11 años a reunirse en Texas con sus padres. Según explicó, su familia había comenzado a viajar a Estados Unidos durante la década de 1980 para vender joyería de plata y artesanías mexicanas.
Luego de atravesar dificultades económicas, sus padres se instalaron en San Antonio, donde realizaron diversos trabajos para sostenerse.

El éxito profesional en la historia de Julissa tuvo dificultades
Al crecer, con el fin de ayudar a su familia económicamente estudió Finanzas en la Universidad de Texas en Austin y obtuvo su título con honores. Luego, desarrolló una carrera en Wall Street y llegó a ser vicepresidenta de Goldman Sachs a sus 27.
“Las finanzas me parecían una forma de ganar mucho dinero y cuidar de mi familia. Ayudó que me gustara las matemáticas y que se me daba bien”, explicó.
No obstante, durante casi 15 años mantuvo en secreto su situación irregular migratoria.Esta parte de su historia terminó convirtiéndose en uno de los ejes de su camino como escritora.
La reflexión de Julissa sobre el sueño americano
Arce explicó que cuando su vida es presentada como una historia de sueño americano cumplido, muchas veces no se hace justicia a las dificultades que forman parte de ese recorrido.
“Me convencí de la idea del sueño americano durante mucho tiempo. Pero ahora reconozco que muchas veces el sueño es una zanahoria que nos cuelga delante. Cuando los medios presentan mi vida como un sueño cumplido, no suelen hablar de los costes de ese sueño. Mi trabajo como escritor es contar toda la historia”, asegura.
Afirma también que aún cree en la promesa del sueño americano, pero garantiza que “hoy ese sueño es inaccesible para muchas personas, incluidos inmigrantes e hijos de inmigrantes. Soy honesta con los jóvenes. Las cosas son más difíciles hoy que cuando yo crecía”.
Así, su historia invita a reflexionar sobre los sacrificios que vienen de la mano del concepto de éxito y la distancia que puede existir entre la promesa de una vida mejor y la realidad de quienes trabajan por ella.




