

Lavar frutas y verduras antes de comerlas puede ayudar a reducir la cantidad de microorganismos presentes en su superficie, pero no todos los métodos tienen el mismo efecto.
Un estudio publicado en Journal of Food Protection puso a prueba distintas formas de lavado doméstico y comparó específicamente soluciones de agua, vinagre al 5% y limón al 13%.
El estudio utilizó lechuga, brócoli, manzanas y tomates contaminados experimentalmente con Listeria innocua, un microorganismo utilizado como sustituto de Listeria monocytogenes en investigaciones previas. Los investigadores Agnes Kilonzo-Nthenge, Fur-Chi Chen y Sandria L. Godwin analizaron qué ocurría después de remojar los alimentos durante dos minutos en diferentes soluciones y luego enjuagarlos bajo el agua corriente.
¿Es mejor lavar las frutas y verduras con vinagre al 5%, agua o limón al 13%?
Según los resultados del estudio, el agua corriente fría es una alternativa efectiva y práctica para disminuir la contaminación superficial. En particular, los investigadores encontraron que remojar los productos durante dos minutos y luego enjuagarlos podía generar una mayor reducción bacteriana que simplemente enjuagarlos.
La investigación probó una solución de vinagre al 5% y otra de limón al 13%, pero no encontró una ventaja estadísticamente significativa de estas alternativas frente al agua fría en el caso de la lechuga.
La conclusión de los autores fue clara: no encontraron razones suficientes para considerar al vinagre o al limón superiores al agua fría del grifo para este procedimiento.
“Las reducciones de la contaminación superficial de la lechuga tras remojarla en soluciones de limón o vinagre no fueron significativamente diferentes (P > 0,05) a las obtenidas al remojarla en agua fría del grifo”, señala el estudio.
Vinagre al 5% y limón al 13% para lavar frutas y verduras: ¿qué tan efectivos son?
El vinagre al 5% y el limón al 13% fueron los otros dos tratamientos evaluados por los investigadores. Ambos se aplicaron sobre lechugas.
Algunos ejemplares fueron sumergidos durante dos minutos en una solución de vinagre, mientras que otros fueron colocados en una solución de limón. Luego, todos fueron enjuagado durante 15 segundos con agua corriente.
Respecto al vinagre, la reducción promedio de Listeria innocua fue de 1,88 log UFC/g. Para comparación, el remojo durante dos minutos en agua seguido de un enjuague produjo una reducción de 1,79 log UFC/g, mientras que el limón alcanzó 1,72 log UFC/g.
Si bien las cifras son diferentes, el análisis determinó que las diferencias entre los tratamientos no eran significativas.
¿Cómo recomienda el estudio lavar las frutas y verduras?
El método que los investigadores consideran apropiado es lavar los productos bajo agua fría corriente y frotarlos o cepillarlos siempre y cuando la superficie lo permita.
En el experimento, el simple enjuague durante 15 segundos tuvo un desempeño menor en la lechuga que los procedimientos que incluían un remojo previo. En manzanas y tomates también se observó que el remojo seguido de un enjuague podía mejorar la reducción bacteriana.

“Instruir a los consumidores para que froten o cepillen los productos frescos bajo agua fría corriente del grifo antes de consumirlos”, consideran apropiado los expertos.
El estudio también encontró que las superficies irregulares pueden ser más difíciles de limpiar. En las manzanas, por ejemplo, las zonas del tallo y del extremo floral conservaron una mayor contaminación después del lavado que otras partes de la superficie.
¿Cuanto tiempo hay que dejar las frutas y verduras en remojo?
El estudio comparó un remojo de dos minutos contra otro de 30 y concluyó que el procedimiento más prolongado no produjo una diferencia significativa frente al de menor tiempo. A su vez, los autores consideraron que mantener los productos durante media hora en agua no era práctico para el consumidor.
En las manzanas, por ejemplo, un remojo de dos minutos en agua seguido de un enjuague produjo una reducción promedio de 2,32 log UFC/G.
En los tomates, el producto comercial utilizado en el estudio tuvo la mayor reducción, con 2,89 log UFC/g. El remojo en agua seguido de un enjuague llegó a 2,53 log UFC/g.
En el brócoli, en cambio, las diferencias entre los distintos tratamientos fueron mucho menores y no resultaron estadísticamente significativas.



