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El futuro vuelve a tener esperanza. Una investigación impulsada y liderada por el Dr. José Miguel Álvarez, investigador chileno del Centro de Biotecnología Vegetal de la Universidad Andrés Bello (UNAB), abre nuevas posibilidades frente a uno de los mayores desafíos ambientales de las últimas décadas.

El estudio plantea una solución a un problema que afecta a gran parte del mundo: las sequías. El proyecto se llevó adelante mediante el análisis de las plantas a nivel molecular, lo que permitió identificar la clave de este avance científico.

El hallazgo permite idear estrategias que optimicen el uso del nitrógeno sin perder resistencia a la sequía (fuente: archivos)
El hallazgo permite idear estrategias que optimicen el uso del nitrógeno sin perder resistencia a la sequía (fuente: archivos)

¿Cómo funcionaría este avance?

En el proyecto se descubrió que una proteína llamada NLP7 cumple un papel central en la forma en que las plantas responden a su entorno. Esta proteína actúa como un regulador que, cuando detecta la presencia de nitrógeno, un nutriente esencial, activa genes vinculados al crecimiento y favorece el desarrollo de la planta.

Sin embargo, ese mismo mecanismo puede resultar perjudicial en contextos de sequía. El crecimiento requiere un mayor consumo de agua y energía, por lo que mantenerlo activo cuando el recurso hídrico es escaso puede afectar la capacidad de la planta para sobrevivir en condiciones adversas.

Para comprobarlo, los investigadores analizaron plantas en las que la proteína NLP7 fue desactivada. Observaron que estas cerraban antes sus estomas, pequeños poros en las hojas por donde se pierde agua, y reducían la pérdida hídrica al tiempo que mostraban mayor tolerancia a la sequía.

Esto demuestra que NLP7 no solo impulsa el crecimiento, sino que también influye en cuándo debe frenarse para garantizar la supervivencia.

Lo que representa para el mundo

Este avance podría volverse un alivio para los agricultores, que son los que más perdidas registran en momentos de sequías. La investigadora del Centro de Genómica y Bioinformática de la Universidad Mayor explicó que la implementación de este hallazgo se traduciría en mayor estabilidad en la producción de alimentos y una agricultura que sabría cómo afrontar las sequías.

Se espera que el proyecto avance y se convierta en la solución a las sequías en los cultivos, ya que representa la apertura ante nuevas oportunidades en la creación de una agricultura más eficiente y resiliente.