La Intendencia de Montevideo presentó el informe final del nuevo esquema vial para Av. 18 de Julio, que propone cambios estructurales destinados a acelerar y ordenar el transporte público, mejorar la seguridad peatonal y facilitar la circulación de bicicletas.

El eje central del proyecto es un troncal exclusivo ubicado en el centro de la avenida —desde Plaza Independencia hasta el desvío hacia 8 de Octubre— diseñado para ómnibus dobles articulados que circularán por carriles centrales y se detendrán en paradas ubicadas en el “isla” central.

A lo largo del trayecto habrá seis paradas para ascenso y descenso: Plaza Independencia, Plaza Fabini, la explanada de la Intendencia, Plaza de los Treinta y Tres, Fernández Crespo y un punto final a definir entre Alejandro Beisso y Martín C. Martínez. Cinco de esas estaciones estarán emplazadas en espacios amplios —plazas o explanadas— y el acceso a cada una se realizará mediante cruces peatonales (cebras) para aumentar la seguridad del pasajero. Las franjas que separan el troncal de los carriles laterales y de la ciclovía estarán revestidas por canteros con plantas como elemento de protección y estética.

La avenida se dividirá en dos tramos con diferente reparto de carriles para vehículos particulares. Entre el Obelisco y Ejido habrá dos carriles para autos —uno de ingreso y otro de salida—, ambos de ancho justo para una sola fila de circulación; cada dos cuadras se prevén dársenas hacia la vereda para estacionamientos breves.

Desde Ejido hasta Plaza Independencia, por la menor anchura, se suprime el carril de ingreso para vehículos, obligando a quienes entren al Centro y quieran continuar hacia Ciudad Vieja a girar por Ejido y seguir por Colonia.

En ese tramo, el carril de salida para autos se mantiene en la senda sur y la ciclovía aparecerá pegada a la vereda norte, con circulación en ambos sentidos.

La propuesta prioriza el transporte colectivo mediante gestión semafórica avanzada: se incorporará tecnología que permita una “onda verde” adaptativa al BRT, priorizando el sentido de mayor demanda en picos matutinos o vespertinos y reduciendo ciclos en cruces transversales cuando corresponda.

La Intendencia conservará los semáforos existentes en los 29 cruces entre Plaza Independencia y Av. 8 de Octubre por su importancia peatonal, pero sólo nueve de esos cruces canalizan altos volúmenes de tránsito público y privado; los otros 20 podrán quedar supeditados a la priorización del transporte público.

El diseño redefine la función de 18 de Julio: más que una vía de paso para automóviles será “una vía cuasi local” destinada a accesos a predios y recorridos cortos a velocidades reducidas.

Para ciclistas, la ciclovía continua y bidireccional ofrece una infraestructura segura y separada; para peatones, las paradas centrales con cruces protegidos y canteros buscan reducir conflictos con el tráfico.

Entre los desafíos identificados están la gestión del estacionamiento y el reparto del espacio para vehículos particulares, la adaptación de conductores y comerciantes a la nueva circulación, y la necesidad de coordinación tecnológica y de señalización para garantizar la prioridad del bus sin perjudicar excesivamente la movilidad local.

El proyecto apunta a trasladar protagonismo a los buses y la bicicleta en la arteria principal de Montevideo, mejorando tiempos y seguridad a costa de reducir capacidad para el tránsito particular y modificando recorridos de ingreso al Centro.